En un año se han inaugurado cinco locales dedicados a homosexuales en la calle de La Noria, la avenida de Anaga y, con extraños nombres, en otras vías donde dicen que se celebran “fiestas temáticas”. Estimo que lo que está sucediendo es consecuencia del estímulo, la apertura y la acogida de nuestro ayuntamiento al llamado “orgullo gay”, al que le ha permitido llamativos actos populares en la ciudad. Me alarma esta mano abierta de nuestra autoridad municipal al colectivo porque, aunque no discuto, no me agradan los actos internos de los homosexuales, pero temo el proselitismo que persiguen captando a una sociedad joven inmadura y poco resistente, por falta de la necesaria y fundamental formación, que no se les está dando, sino, justamente, todo lo contrario, por parte de este Gobierno que predica e impone abominables leyes abortivas, destruye valores y nos lleva a los españoles, en todos los aspectos, al verdadero caos.
Ración de carcundia periodística, vía la pluma (perdón) de Francisco Ayala en el artículo Homosexualismo en el ocio santacrucero en el joven y dinámico periódico El Día.


Creo que se me revuelven las tripas.