El PP, de probada competencia en el manejo de las estrategias SYNE (sostenella y no enmendalla), anuncia su intención de llevar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo la impugnación de la lista tutti donna de Garachico. La agraviada Pilar Merino, actual consejera autonómica de Agricultura, fugaz consejera insular de Cooperación Municipal y Vivienda, no ceja en su empeño de dar la murga con el tema, pese a que el mismo Tribunal Constitucional a cuyas puertas se hizo una cuca foto, le ha dicho que su lista electoral incumplía la legalidad.

Pilar Merino, consejera de lo que le echen, menos de estilismo
Meritorio es el cansino empecinamiento del PP en seguir machacando este asunto. Lástima que omitan, seguramente por despiste, datos anecdóticos como que el PP nunca ha tenido representación en este municipio, que muchas de las integrantes de la lista residían en otros municipios, o que la propia candidata a alcaldesa no podía votarse a sí misma por no haberse empadronado a tiempo.

El Roque de Garachico, fiel testigo silencioso de cuantos desaguisados acontecieren en los fueros de Maese Ramón Miranda
No soy dada a ejercicios de Historia-ficción, pero siempre me quedarán, al menos, dos pequeñas dudas sobre este asunto: ¿Habría aceptado Pilar Merino encabezar esta lista de no haber ido también en la del Cabildo? ¿Por qué no tuvo el PP valor de armar esta zapatiesta en Santa Cruz o La Laguna, si de defender a las mujeres era de lo que se trataba?
Pilar Merino es una auténtica mamporrera política que está a lo que le guste mandar al señorito de turno, sea Soria, Acebes o Alarcó. Aún se recuerda su infausta época en la Subdelegación tinerfeña de Gobierno, siempre plegada a los designios de Antonio López, con una iniciativa nula, permitiendo la ida y venida constante de policías en prácticas.