Un poco desapercibido, entre tanto follón político con la Sanidad, la Educación y la crispación en general, ha pasado ese sibilino número tres del Gobierno canario (y de los pocos que sobrevive del anterior) que es Jose Miguel Ruano, al que en Educación recuerdan con cariño (sic). Y es que este consejero es responsable de llevar el proyecto más eterno de este gobierno nacionalista: la policia autonómica canaria, conocida popularmente como la Guachancha. Además protagoniza follones constantes en el Parlamento, como llamar por apellidos erróneos a los malvados socialistas, o elevar un tono u dos la voz.

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Pero volvamos a la Policia Canaria. Ruano indica que cada vez está mas cerca la creación de la Guachancha. Una vieja queja del nacionalismo (desde los noventa) es la falta de seguridad en Canarias, culpando a Madrid (como no) de que no mande suficientes policias/guardias civiles a las islas, de que si los que vienen de prácticas se van enseguida y que eso no puede ser. Por eso, en lugar de luchar por poner una academia en Canarias de cualquiera de los cuerpos de seguridad del Estado, cosa que sería magnifica para dar salida laboral a mucha gente, se prefiere montar una policia propia que conecte con la idosincrasia del pueblo canario. Ello supone, desde cero, configurar un cuerpo de seguridad público (que nunca será como los ya existentes), con los gastos que ello conlleva, además del papeleo (insisto, llevan más de 15 años con la cantinela).

Imagen ya publicada pasada por el Paulin-O-Mático.
¿Donde está el truco de cómo empezar sin darse cuenta? Pues obtener de los apoyos de los Ayuntamientos en el asunto: el Gobierno canario se ha dedicado a financiar a base de billete puro a las Policias Locales para que cada vez sean más grandes y tomen sibilinamente atribuciones de los cuerpos estatales. Aquellos que antes eran conocidos como guardias municipales, que se dedicaban a multar y a dirigir el tráfico, se han convertido en sucedáneos de Hombres de Harrelson: fuertes, chulos, prepotentes e ignorantes, salvo honrosas excepciones. Especialmente sangrante y conocido es el caso de la UNIPOL en Santa Cruz, a la que han llegado a mandar fuera del municipio hasta que el TSJC les ha parado los pies con toda la razón, pues solo son municipales. Asi que de nada han valido los super furgones, todo terrenos, armaduras y perros como previa, de Ofra pa’rriba, ni un metro.

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Es cierto que en Canarias la dotación de seguridad no es suficiente (en realidad, nunca es suficiente para cualquier ciudadano). Pero la policía canaria no es la solución. Las cositas canarias suelen gestionarse mal en manos nacionalistas, pues se gasta mucho y se rinde poco alegando por la canariedad del asunto. Ahi está la sanidad, la educación y la televisión, cada vez más degenerados. Además, si bien la policia vasca es necesaria en un entorno en el que se vive la violencia a flor de piel, las criticas contra la policia catalana cada vez son más sonoras.
El debate está ahi, pero si en 15 años esto no ha salido adelante, ¿por qué ahora?
Creo que entre las novedades de esta policía canaria está el cambio de sonido de las sirenas, ahora sonarán como una isa en Re M.