
Me permito traer del un post que considero uno de los mejores producidos hasta ahora en el foro de Canarias Bruta. Como sabrán, somos apasionados seguidores de la MasaComentadora™ de la prensa digital regional, así que me entusiasmó sobremanera el análisis de los diferentes ambrosieros hecho magistralmente por el amigo Lagarto. Aquí lo tienen:
En primer lugar tenemos al AMBROSIERO LOCAL, propio de la tierra. Atiende normalmente al nombre de “canario” o “canarión” (en la versión con y sin tilde) y presenta dos variedades afines: el “canario cabreado” y el “canario indignado”. Suele tener mucha mala leche y arremete contra todo lo que se le ponga por delante. Es recomendable comunicarse con él sólo a través de los foros periodísticos. Si no se dispone de ADSL, también es válido un cristal blindado de por medio. Gusta de usar palabras como “ñooosssss”, “ditoseadió”, “tá y cuá” y folclorismos similares.
El siguiente escalafón es el AMBROSIERO NEGADOR, caracterizado por negarse a todo. Este grupo es algo más selectivo que el anterior, ya que hace especial énfasis en lo que se refiere a obras de infraestrucura, sobre todo si empiezan por “macro…” y terminan por “…cárcel” y lo mismo se ponen delante de un teclado que de un tractor o un antidisturbios. Suelen perseguir a José Manuel Soria por los restaurantes y encadenarse en los ayuntamientos. Si se omite el prefijo “macro” se vuelven mucho más tratables. Hay quien engloba en esta categoría a los anti-antenas, pero aún no hay consenso sobre si éstos últimos pertenecen (o no) a una subespecie diferente.
Luego viene el AMBROSIERO INDOCENTE. Esta variedad sólo escupe verborrea contra los profesores, que son su presa natural. Su vocabulario se limita a palabras como “gandules”, “peseteros” y alguna otra, aparte de su frase favorita que es “a trabajar, coño”. Suelen aderezar sus comentarios con la mierda de sueldo que ganan en su empresa y, por lo general, no saben que hacer con sus chiquillos.
Uno muy simpático es el AMBROSIERO DEL TIRÓN, el cual es capaz de redactar el quijote sin poner una coma ni un punto ni un acento. Según las últimas investigaciones, parece ser que tienen contratada una modalidad de acceso a internet que les cobra por signo de puntuación empleado, y como estamos en crisis, pues…. La recomendación en estos casos es leer el comentario con una mascarilla de oxígeno puesta y levantarse a estirar las piernas cada dos horas de lectura, más o menos.
El AMBROSIERO CONCISO es una variedad bastante evolucionada del “homo opinatus”. Es capaz de sintetizar superlativamente su opinión hasta el punto de necesitar sólo una o dos palabras para expresar sus convicciones. Normalmente le basta con “Paulino dimite” o con “fuera godos” para mostrar al mundo su criterio. A veces comete faltas ortográficas, pero se notan muy poco.
Llegamos al AMBROSIERO ANALISTA. Es éste un opinador muy culto. Sabe de economía, de política, de aeronáutica, de ingeniería, de gestión empresarial y, como no, de deportes. Su especialidad es proponer lo que se debería haber hecho una vez que se sabe lo que se debería haber hecho. Su único defecto es que sus brillantes ideas se le ocurren siempre a toro pasado, por lo que no suelen ser de ninguna utilidad. Se cree que su tasa de reproducción aumenta en las épocas de crisis, las cuales son un terreno abonado para estos sabios de saber todo lo que se debería haber hecho y no se hizo.
Una de las subespecies más próximas al reptil es el AMBROSIERO INDEPENDENTISTA, el cual es fácil de reconocer porque experimenta erecciones potentísimas ante las palabras “metrópoli”, “colonia” e “independencia”. Haga la prueba. Escriba en un periódico digital esas palabras (el orden no es importante) y podrá leer el resultado que sale de un teclado aporreado con el miembro viril. Si escribe la combinación “estado libre asociado” notará en su interlocutor hasta los espasmos del orgasmo. Procure evitar la palabra “Gran”, porque les puede cortar la erección de cuajo y eso es fatal para la próstata. Son un grupo bastante jerárquico, donde el vómito verbal de los miembros más ancianos contiene algún elemento químico que ejerce gran poder sobre los más jóvenes. Se ignora aún si existen miembros femeninos en esta subespecie o si se reproducen por mitosis.
El AMBROSIERO SOLIDARIO es el que reclama siempre solidaridad a Europa para que le mande perras en forma de subvenciones porque se siente ultraperiférico. Suele ser el que le pide a Europa también que se lleve a los inmigrantes (sobre todo si son “negros”, “moros” o “sudacas”) porque hay que hacerle hueco a los inmigrantes rubios y jugadores de golf. Esta variedad se ha desviado bastante del “homo opinatus” y deriva peligrosamente hacia la especie “homo porcinus” sin que se sepa de momento como frenar su desbocada degeneración genética.
Ya por último, llegamos a la cúspide de la pirámide donde se encuentra el AMBROSIERO UNIVERSAL. Este grupo es omnipresente. Está en todas las noticias digitales. Para este ambrosiero es más importante ver su nombre inscrito en la ristra de comentarios que su opinión en si misma, por lo que es frecuente que el texto sea una estupidez que, en muchos casos, ni siquiera tiene relación con la noticia. Tamaño esfuerzo no está al alcance de todos, por lo que este grupo sólo tiene un individuo, el cual responde al nombre de Eduardo V. Lo encontrarán en cualquier noticia de cualquier periódico digital (siempre que admita ambrosieros, claro está).
Les recuerdo que la clasificación sigue abierta, ya que cada día van apareciendo nuevas variantes y subvariantes en función de lo que acontezca en los noticiarios virtuales. Cualquier aportación que puedan hacer será de gran utilidad.


Ya en su momento leí esta genial aportación en el foro y felicité a su autor por tan exhaustivo y certero análisis, lo cual no es óbice para que, one more time, proclame mi sincera y rendida admiración por este estudio antropológico de los comentadores y sus costumbres, y además recomiende al autor un fin de semana en un SPA para relajarse del, sin duda arduo y cargante, proceso de recogida de datos y trabajo de campo.