Vaya desde aquí mi admiración al actual portavoz del PSC en el Parlamento de Canarias (que no tiene que ser compartida por el resto de redactores del blog), porque es el primer político que, en serio y más allá de las declaraciones vacías, va a poner coto judicial a los editoriales del periódico El Día. Todo comienza el pasado 31 de julio, donde el editorial correspondiente se despachaba de la siguiente manera respecto a la postura del citado sobre el Estatuto de Canarias:
Acabamos de enterarnos de que Santiago Pérez, enemigo de Tenerife […] no se podía esperar otra actitud de Santiago Pérez, político españolista y anticanario, además de antitinerfeño […] Respecto al mencionado antitinerfeñista, lo mejor que podría hacer es irse para su casa..
Pueden leerlo completo aquí. Los ataques, a través del editorial o de algunos colaboradores han continuado, hasta el punto en que el pasado miércoles 19 de agosto rociaban con pintura roja las paredes de su domicilio en una céntrica calle lagunera. Sin duda, una muestra de un claro acoso al más puro estilo nazi que nos demuestra que existen zumbados que se toman los editoriales en serio.
La reacción de Santiago Pérez no se ha hecho esperar: demandará judicialmente al periódico por las calumnias evidentes y haberle negado el derecho a réplica, que podemos leer íntegramente aquí. Y no se molesten en buscar ambas noticias en la prensa “adhesiva” al Régimen, porque no encontraran nada, en otro ejemplo más de pluralismo informativo. Probablemente no llegue más allá de una indemnización pero… ¿se imaginan poder decir, con todas las de la ley, que Don José Rodríguez Ramirez, alias Don Pepito, prócer de Nivaria, es un delincuente con todas las letras?

“Tonterías, las justas”


No estoy muy de acuerdo con las actuaciones de Santiago Pérez durante sus años de política y personalmente, creo que aún no ha digerido lo de quedarse a trescientos votos de la mayoría absoluta en La Laguna, pero a ver si cunde el ejemplo de él y de Gari Hayek para empezar a poner en su sitio al panfleto pepitorio y sus mamporreros seculares.