1.- Insulta al contrario:
Un amanuense incapaz de escribir ni siquiera lo que se le dictaba […] No sabe puntuar, desconoce la buena gramática y hace gala constantemente de una pobre sintaxis y pobre vocabulario. Por si fuera poco, está al servicio de sus amos canariones y, como godo que también es, lame todos los días la botas de quienes nos oprimen colonialmente. La gente sabe todo esto y no lee su periódico, relegado a un lugar insignificante en Canarias.
2.- Quéjate de que la justicia no te de la razón porque te insultan:
somos víctimas de algunas sentencias judiciales. Sentencias que acatamos, aunque nos son desfavorables, por respeto a los tribunales. Aún confiamos en la Justicia. Sin embargo, no podemos dejar de citar tres casos en los que hemos sido claramente perjudicados. El primero es una condena sufrida tras la demanda interpuesta por cierto individuo al que jamás citamos por su nombre. Un godo que detesta a los canarios y que dejó arruinada a su empresa. No veían la hora de quitárselo de encima. Al final, lo consiguieron; por lo que sabemos, están muy contentos. El segundo caso también lo hemos comentado otras veces. Un abogado se dedicó a dar un mitin contra la línea editorial de EL DÍA, en vez de ceñirse a defender a su cliente que había sido denunciado por la dirección de esta Casa. El tercero de los casos es el más inconcebible de todos. Un profesor de la Universidad de La Laguna se permitió llamar a José Rodríguez, como publicamos en su día, “vocero del Movimiento Nacional durante la dictadura”, “diarreico editorial”, “miserable y desgraciado individuo”, “tarugo”, “fascista anticanario”, “charca de letras”, “rémora del franquismo”, “diario que agasaja a los generales”, “enfangarse cada día en su propia porquería”, “engendro”, “bajeza moral”, “analfabeto”, “basura canallesca”, “xenófobo” y “fascista” entre otras injurias y calumnias. La demanda que interpusimos contra él no ha sido aceptada. La jueza o el juez encargado del caso no lo ha admitido a trámite y dedica muchos folios a distinguir entre calumnias e injurias. Hemos apelado, al igual que en los dos casos anteriores, pero el insultador ha quedado impune de momento. Como se ve, mientras a nosotros nos condenan sin citar, otros se van de rositas después de insultarnos impunemente. Respetamos a la Justicia
insistimos en ello, pero lamentamos la falta de imparcialidad de algunos jueces, como los que calificaron a José Rodríguez de presunto delincuente en un diario de Las Palmas.
3.- Sueña con una Canarias libre en la que podrías ir a dar un paseillo a los que te caigan mal:
Añade el presidente del Movimiento Patriótico que “llegado el momento, durante el periodo de transición, se constituirá un gobierno provisional y se elaborará una Constitución ejemplar para el futuro Estado canario. Carta Magna en la que intervendrán diversas personas cualificadas para someterla posteriormente a referendo para su aprobación”. Totalmente de acuerdo con lo expresado por este patriota.
Todo esto, y más lindezas, en el editorial de hoy de El Día, su periódico de cabecera. Y el nuestro también.


Encuentre la sutil diferencia entre esto:
El primero es una condena sufrida tras la demanda interpuesta por cierto individuo al que jamás citamos por su nombre.
Y esto otro:
Un profesor de la Universidad de La Laguna se permitió llamar a José Rodríguez, como publicamos en su día, “vocero del Movimiento Nacional durante la dictadura”, “diarreico editorial”, “miserable y desgraciado individuo”, “tarugo”, “fascista anticanario”, “charca de letras”, “rémora del franquismo”, “diario que agasaja a los generales”, “enfangarse cada día en su propia porquería”, “engendro”, “bajeza moral”, “analfabeto”, “basura canallesca”, “xenófobo” y “fascista” entre otras injurias y calumnias. La demanda que interpusimos contra él no ha sido aceptada. La jueza o el juez encargado del caso no lo ha admitido a trámite y dedica muchos folios a distinguir entre calumnias e injurias. Hemos apelado, al igual que en los dos casos anteriores, pero el insultador ha quedado impune de momento. Como se ve, mientras a nosotros nos condenan sin citar, otros se van de rositas después de insultarnos impunemente.
Yayo’s Rules
PD: Insultar sin citar no es,juridicamente, reprobable.