Y no me refiero a ‘los bípedos’ ocupantes del mismo (por cierto, en más de veinte años de funcionamiento, es una de las pocas medidas coherentes que han tomado sus señorías; aunque no todo es tan bonito como refleja el titular y el asunto tiene su ‘letra pequeña’); sino a ‘otros ocupantes’ que desde hace meses ‘viven’ (¿pagarán alquiler o contribución?) en el antiguo teatro musical hoy reconvertido en Parlamento (aunque actualmente algunos siguen ‘cantando’ o ‘recitando’ en su interior).
La sede del Parlamento, desde hace años parece estar metida en líos con la ocupación de inmuebles contiguos (legalmente y no tanto), cambios de ubicación o no, túneles (¡con lo fácil que es cruzar la calle!), ampliaciones y reformas varias. Pero a pesar del trajín, parece que estos ‘inquilinos’ están a gusto y piensan quedarse un tiempo.
Artículo de marzo en La Provincia,
Noticia de ayer en Diario de Avisos,
Era bastante fácil caer en el juego de palabras “bichos-parlamento”-etc., pero aún así los titulares, y el posterior desarrollo de la información en ambos casos, es bastante comedido.
Como en general los bichos me dan mal rollo, yo por si acaso, me retiro unos días para tomarme un merecido descanso.


Para lo que pasan por el Parlamento los parlamentarios…