Si han tenido oportunidad de ojear los periódicos esta semana, les habrá sorprendido la repetición a lo largo de los días de este nombre alemán de fonética tan poco suave: Danuta Hübner. Como Comisaria de Política Interior de la UE, ha venido a echar un vistazo a Canarias, las inversiones que aquí se hacen y a pasearla, con los gastos pagos, por donde nuestros gobernantes tuvieran menester llevarla.

“Yo a esta me la llevo a comer a la Ermita en El Sauzal…”
Como buena huésped, ha sabido ensalzar las virtudes económicas de nuestra peculiar tierra, aunque del tema aduanero ni mu. Así mismo, nuestros regidores han devuelto esos halagos vendiéndole nuestros tinglados sostenibles, es decir, la futura política energética de El Hierro (que ojalá salga adelante) y el ITER tinerfeño, esa cosa que tienen montada que lo mismo te alerta de actividad volcánica, te monta un NAP, una central eólica y otra foto-voltaica a gusto del consumidor. Eso si, en Tenerife seguimos sin ver erupciones, con coberturas muy limitadas de banda ancha y tirando torretas enormes y feas por el sur de la isla, pero está en ello.

¿Soterrar? NO, gracias
Sin embargo, Danuta no se ha portado todo lo bien que debería. ¿Que nuestro presidente, en época pre-electoral, quería (y quiere) limitar la entrada de ciudadanos europeos o de otros continentes más allá de la leyes estatales y europeas? Pues va a ser que no. ¿Que se quiere montar un macro-puerto en Granadilla con daños ecológicos evidentes? Pues va a ser que casi tampoco.
Reveladoras declaraciones para alguien al que ha procurado tener en una burbuja como comenta algún medio, si bien es cierto que algunos osados han intentado contactarla. Vean:
Sea como fuere, probablemente a Danuta nadie la eche de menos hoy.
Pues leyendo el titular de esta entrada, pensé que la Danuta que venía era esta otra:
http://youtube.com/watch?v=HLP1WgIm6GM