Gracias a mi dosis diaria de droga dura periodística, es decir, el editorial de El Día, he hecho un romántico descubrimiento que me ha ayudado a entender las derivas del inefable señor Burns y su fijación con Ana Oramas. En mitad de su habitual parrafada hablando de lo felices que eran los guanches y lo mal que estamos ahora, nos desliza comentarios como estos:
¿Por qué debemos los canarios, que somos canarios y no españoles, acatar la Constitución española? (...) Son estos planteamientos los que deben hacer los diputados canarios en las Cortes españolas. Nos referimos a Ana Oramas y José Luis Perestelo en el Congreso, y a Alfredo Belda en el Senado. Ana Oramas ha gozado, goza y sigue gozando de nuestras simpatías tanto por su atractivo personal (dicho con todo respeto), como por su inteligencia y su probada valía en la defensa de los intereses de su pueblo.
(...) Respetamos, eso también lo hemos dicho siempre, a los que sienten o aman la españolidad. Un respeto que en ningún caso nos impide decirles que deben atemperar su carácter a nuestras costumbres o marcharse de aquí. (…) La españolidad es incompatible con la canariedad que reclamamos para Canarias y su pueblo.
Ana Oramas, Anita entre nosotros, no siga decepcionándonos. Pida de una vez la libertad de los canarios.
¿Atractivo personal? ¿Anita, entre nosotros? Uyuyuy, tomateros… ¿Es que acaso el señor Burns está por la señora Oramas y no se atreve a decirlo? Exijo que “El patio” y Lydia tu hija está viva Lozano investiguen a fondo esta posible relación.
Bien es sabido que el enamoramiento es un proceso químico que altera la percepción de la realidad, así que por ahí podríamos empezar a entender las derivas de El Día en los últimos meses.
Más preocupante me parece ese argumento, tan exquisitamente hilado, de “respeto tu españolidad, pero o te vistes de mago o te mandas a mudar”. Poca broma, amigos, con los haploides mitocondriales. Qué felices son los nacionalistas excluyentes con su visión del mundo: Villa Arriba y Villa Abajo. Qué alegría tener identificado tan fácil y rápidamente al enemigo. O conmigo o contra mí. Carajo, cómo los envidio cada vez que miro y en vez de blanco o negro, veo gris.
Supongo que el siguiente paso es un examen (¿tipo test, tal vez?) para determinar si te sientes más español que canario (y en tal caso, carretera y manta) o más canario que español (perra vino y romería).
Jesús, lo que el amor maduro está haciendo con este hombre.

El señor Burns, con la carita de enamorado propia de su adolescencia
Este asunto es tan grotesco que ya ni me he sentido indignado por la xenofobia de este tipo, simplemente me he descojonado.