La idea de colocar toldos en la calle Castillo, de la capital tinerfeña, puede resultar acertada, siempre que se haga de forma elegante y tenga una utilidad: la de dar sombra en los días más calurosos a los potenciales compradores de sus comercios. Pero, ojo, no se vaya a quitar luminosidad a la vía y le dé un aire sombrío, como si tuviera encima la “panza burro” de Las Palmas [...]
Dejo a su agudeza, intrepidos lectores, el averiguar de quién es la simpatica comparación. ¿Dificil, eh?
Y lo bien que viene en agosto la bendita panzaburro...
Qué quieren que les diga, para mí que el tiempo esté soleado pero con 35 grados no es buen tiempo.