A este pueblo no hay quien lo toree. Un par de miles de personas, que vienen a ser como la quinta parte de la población, se manifestaron ayer en el Puerto de La Estaca. Protestaron por el cachondeíto que se traen las navieras con la isla del Meridiano. Fred Olsen y Armas cambian horarios y precios cuando les viene en gana (o cuando más ganan) ante la pasividad del Gobierno de Canarias, que luego se llena la boca con aquello de la Red TransCanaria o la totufada de creer que un canario podrá algun día atravesar de forma fácil y rápida las 7 islas en 24 horas sin incidencias. Y el Puerto no es la excusa, hay sitio y profundidad de sobra. Además, si el Fred Olsen entra de lado en el puerto de Santa Cruz de la Palma, en La Estaca podrá entrar haciendo el pino puente.
Los herreños son admirables cuando se manifiestan. Ni radar ni lanzadera que valga. Si dicen que no, es que no. Y punto. Quizá por ello conservan la isla tal como la tienen. Aunque la amenaza del urbanismo salvaje se cierne sobre la isla del meridiano como en toda Canarias, aun faltará mucho para que haya urbanizaciónes en el malpaís. Y si dicen que sí: miren lo de El Pinar. Todos a una para convertir 2 municipios en tres, porque así se lo pedía el cuerpo alegando razones geográficas, aunque desde la distancia (y probablemente el desconocimiento) nos parezca demasiado una isla así con tres municipios, un cabildo y las representaciones regional y estatal.
Aun así, sin duda El Hierro nos da lecciones democráticas cada vez que se manifiesta. Ojalá siguiéramos su ejemplo para según qué cosas.