Nunca habían visitado tanto el bar de la zona como estos días. Cafés, bocadillos, una botellita de agua, otro café, un bollo, un pincho de tortilla, unas aceitunas y vuelta a empezar. Y todo para poder entrar en su cuarto de baño sin que el camarero de turno mire de soslayo con cara de pocos amigos. Cuando la necesidad se presenta, pies en polvorosa para el local, «porque allí tienen algo que no tenemos nosotros aunque parezca mentira: papel higiénico».
Desde hace más de quince días las reservas de este producto que tan bien queda siempre al lado de un retrete se han terminado en la Compañía de la Guardia Civil de Vecindario, que comprende varios Puestos del Instituto Armado en Gran Canaria: Vecindario, Arguineguín y Agüimes; cerca de 360 hombres de la Benemérita más los detenidos.
Lo contaba ayer el periódico que salvaguarda la monarquía. Francamente la situación no deja de ser surrealista a la par que lamentable, sobre todo en la parte en la que los mandos les dicen que se busquen la vida. ¿Con qué se van a limpiar? ¿Con el tricornio? De momento, les proponemos que, aprovechando que incautan numerosos bienes de delincuentes, contribuyan por necesidad a la constitución cubillense y sean los primeros en aplicar el neo-trueque canario.

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¿Y los detenidos cómo lo hacen? ¿Tendrán que pedir al guarida de turno que se ausente de su puesto para que vaya a robar papel al bar?