Destrozan una luna del coche oficial de Rodríguez Brito cuando circulaba por la TF-5
El consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, Wladimiro Rodríguez Brito, sufrió recientemente un incidente cuando circulaba en el vehículo oficial por la autopista del Norte (TF-5). Al parecer, un desconocido lanzó un objeto, supuestamente una botella de vidrio, contra el parabrisas del coche en el que circulaba la autoridad insular.
Los hechos ocurrieron recientemente pasado el puente de Taco y en dirección a La Laguna, según afirmó ayer el propio Rodríguez Brito. Un automóvil de color negro, que supuestamente llevaba algún tiempo siguiendo al vehículo oficial, adelantó por la derecha e inmediatamente tiró el objeto.
Tal acción provocó que el cristal quedara completamente roto y abollado justo delante del consejero insular, aunque éste no sufrió lesiones.

Así quedó la luna del todoterreno, cuya reparación pagamos entre todos
No, hombre, no. Esto no tiene gracia ni se puede tolerar. Mi corta experiencia como conductora me dice que cuando uno va a 100 por hora es por completo desaconsejable que le impacte un objeto pesado contra la luna del coche, porque se corre el riesgo cierto de perder el control del vehículo, y armar una zapatiesta que puede acabar muy mal.
Wladimiro, sempiterno consejero de Medio Ambiente, es que no tiene suerte. Nunca le dan la consejería de Agricultura, que es la que le gusta (estimado señor Melchior: después de años publicando semanalmente en El Día columnas sobre las papas, los plátanos y los campesinos, ¿no capta usted la indirecta?); además, le toca tomar medidas impopulares que nunca le gustan a nadie, y que le ponen en contra a colectivos que no cuentan con la diplomacia entre sus principales virtudes. A esto se suma una gestión que en algunos puntos podemos calificar de discutible, como por ejemplo su actuación en el incendio del pasado verano.
Pero las discrepancias no pueden expresarse provocando accidentes de tráfico y poniendo en riesgo la integridad física o la vida de dos personas, en este caso Wladimiro y el chófer de la Corporación.

Vale que con este gesto tan agrio no se le ve muy de hacer amigos, pero tampoco es tan mala gente