José Rodríguez es al editorialismo lo que Garrincha al fútbol: una referencia indiscutible en el regate y el quiebro de cintura. Y si no, vean con qué estilazo besaba ayer nuestro disparatado editor-director los pies del Ejército español, (sí, el Ejército de esa opresora metrópoli que nos mantiene en ominoso sometimiento y al que reclamamos nuestra libertad y soberanía día sí, día también), al tiempo que se lamentaba de que determinadas instituciones castrenses tuvieran su sede en GCanaria, una isla que nunca ha amado a los militares ni tantito así. Fíjense cuán poco han querido al Ejército en GCanaria que ni siquiera fueron capaces de dejarles un monte y/o/u área recreativa para organizar un golpe de Estado y de paso una rica chuletada y/o/ u asadero.
¿Cómo es posible que ahora la Delegación del Ministerio de Defensa esté en Las Palmas? ¿Cómo es posible que se haya suprimido el Mando Unificado de Canarias, que tenía su sede en Tenerife? ¿Cómo han permitido los tinerfeños, a pesar de la larga tradición militar de esta Isla, que los políticos sujetos a la obediencia de partidos estatales con sede en Las Palmas hayan cometido estas tropelías con la auténtica capital única de Canarias?
Aprovechando que el barranco Santos pasa por Santa Cruz (lo del Pisuerga y Valladolid no lo uso porque es muy de colonialista opresor), el señor Burns (o quien le haya escrito el editorial) se despacha a gusto sobre el actual estado del Ejército, y es que cualquier tiempo pasado fue mejor, sobre todo cuando existía una Sección Femenina que metía en cintura a las jovencitas y las encaminaba a la vida hogareña y familiar que les estaba destinada. No como ahora.
Tenerife es la isla central del Archipiélago; la isla que siempre ha querido a su Ejército. Al Ejército español por su indiscutible competencia y disciplinada entrega al servicio de la población. Unas Fuerzas Armadas que han superado, con esa disciplina que señalamos, las continuas ofensas recibidas por el Partido Socialista. Agravios perpetrados desde que el PSOE llegó al poder, y culminados con el nombramiento de Carme Chacón como ministra de Defensa para que revistara tropas embarazada de siete meses. No criticamos el nombramiento de Chacón por ser mujer, pues las mujeres también han escrito páginas heroicas de la historia de cualquier país, sino porque se trata de una pacifista que no encaja con el recio espíritu militar. Al margen de cuestiones de igualdad, que igualmente respetamos, hay unidades en las que no cabe la presencia de una mujer, pues sus miembros han de tener la fuerza física que aporta el hombre y no la levedad de una política encinta. Su nombramiento, lo repetimos, ha sido una provocación a los disciplinados militares españoles. Provocación, desaire, falta de respeto o como se quiera denominar a la actitud de la ministra que Carme Chacón completó durante la pasada Pascua Militar, al presentarse en un acto solemne vestida de forma inadecuada según el protocolo.
“No criticamos el nombramiento de Chacón por ser mujer”. Pues muchas gracias, abuelo. No lo critica, pero lo llama “agravio”, “ofensa”, “provocación”, “desaire” y “falta de respeto”. Vaya, vaya… ¿me lo parece a mí, o es que el señor Burns es demasiado macho como para aceptar que le dé órdenes una mujer? ¿Se le encoge un poco el genitaliado a nuestro editorialista más querido con sólo pensar que una señora esté al frente de las tropas, cargo que, por otra parte, no requiere esa “fuerza física” a la que apela?
Un último detalle. Don Pepito no lo entenderá porque, a pesar de que a lo largo de su vida ha demostrado una disposición a la flexibilidad más que encomiable, ya está mayor para cambiar de opinión, pero me gustaría recalcar la siguiente obviedad: una mujer embarazada no es una mujer enferma. Con su barriga de siete meses, Carme Chacón visitó las tropas en Afganistán y en Líbano nada más acceder al cargo. Creo que eso desmonta cualquier “levedad” que pudiera ser atribuible a una mujer embarazada.

Estado en el que presuntamente Don Pepito se sienta a escribir sus editoriales. Dramatización


Vaya vaya, chacón no vale para ministra de defensa por su carácter pacifista. Ya están tardando los sociatas en nombrar ministro a Tejero, que ese si que es un hombre con recio espíritu militar y amante de la patria. Además, es de los pocos que le gusta pasarse por el Congreso.