Da vergüenza ver cómo [los políticos de Tenerife] se ponen de cuatro patas cada vez que los de allá lo piden. Y eso que los de allá tienen galas carnavaleras de Drag Queens y cosas parecidas. Que sepamos, aquí todavía no se celebran esas elecciones de reinonas, pero parece que algunos son del mismo bando.
Después nuestro yayo favorito se queja de que se le acusa de cosas como xenofóbia, homofóbia o se querella contra un profesor universitario por llamarlo “miserable”, cuando a el (o a su amanuense, pero el viejo como editor del periódico es responsable del editorial, comentario, homilía o como coño quiera llamarlo en un tonto intento de esquivar responsabilidades) no se le caen los anillos por insultar a todo el que se le ponga por delante. En el caso este, utilizar el recurso homófobo para atacar a una isla es de lo más rastrero que he visto en mucho tiempo en la última semana (que con el yayo uno se sigue sorprendiendo). Vale, si, algún redactor de Canarias Bruta ha hecho chistes de mariquitas alguna vez, incluso recuerdo más de uno en el Podcast. Pero es que esto no es serio, el periódico este si. Y además se nota la inquina a kilómetros de distancia.
Y cuando no es un gracioso chistecillo de mariquitas, al más puro estilo franquista, es llamar de todo a políticos. Eso si, precedido de la palabra “políticamente” como si eso fuera una especie de salvoconducto lingüistico. O sea, ellos pueden decir que Santiago Pérez (por poner un ejemplo) es un miserable, políticamente hablando, debería ser fusilado, políticamente hablando, debería ser colgado de la plaza del pueblo, políticamente hablando, pero ojito con llamar al viejo miserable, que a el nadie le sopla. Me recuerda un poco al capítulo de Padre de Familia en el que a Peter Griffin lo declaraban retrasado mental, y eso le daba carta blanca para hacer de todo sin que nadie se quejara. Qué pena que zemanué Soria omitiera el políticamente hablando cuando dijo que Jerónimo Saavedra “perdía aceite”, porque nadie le habría afeado esas declaraciones, ¿no?.
Personalmente, espero que la denuncia contra el profesor de la Universidad de La Laguna se le revire y le explote en la cara como si le metieran dos kilos de C4 a un baño químico de los que ponen en los carnavales, después de una semana de uso.


Como puedes suponer, Miguel, yo no habría sido tan colérica porque, a pesar de que el señor Burns me sigue sorprendiendo, ya me considero vacunada como para tomarme sus gilichorradas con tanto humor como soy capaz. Suscribo punto por punto tus palabras.
Y sí, yo también espero que la querella que le ha interpuesto al profesor Garí le reviente en toda la cara, que el viejo se entere de cómo sabe su propia e infecta medicina.
Los del Foro contra la incineración han tenido la santísima paciencia de recopilar editoriales y trazar (para intentar explicarla) la evolución de las diarreas mentales del abuelo. Si alguien quiere leerla aquí la tienen. Allá ustedes con su estómago.