Soy el marido de una maestra. Sí, no estoy casado con una mujer, sino con una maestra. Y les voy a decir por qué...
y hasta aquí debo leer. Vayan a la fuente original, totalmente recomendable.
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Soy el marido de una maestra. Sí, no estoy casado con una mujer, sino con una maestra. Y les voy a decir por qué...
y hasta aquí debo leer. Vayan a la fuente original, totalmente recomendable.
Lo que pasa a esa señora es que tiene VOCACIÓN por la enseñanza, se molesta por no quedarse absoleta y por dar lo mejor de si a sus alumnos. Otros muchos que están solo por el sueldo deberían aprender y que conste que en el conflicto de los profesores con el gobierno, estoy a favor de los profesores.
Es muy fácil y cómodo decir aquello de “tienen tres meses de vacaciones”. Por mi experiencia (soy maestro) he de decir que mi mujer piensa lo mismo que el autor de la carta, pero al revés. Aquellos que no conocen esta profesión lo tienen muy fácil para despotricar contra los docentes (ya me gustaría saber en qué trabajan para poder hacerlo yo sobre ellos). ¡Qué país éste que insulta a los que forman a sus hijos! No particularizo sobre Canarias: aquí, con el analfabetismo funcional que hay, es muchísimo peor.
“Instruir como se debe a la juventud es formar buenos ciudadanos y padres de familia” (Virgilio).
Desde mi humilde punto de vista creo que se está mezclando temas. Una cosa es la legítima homologación profesional y sobre todo salarial,que merezcan los maestros ( o profesores) con respecto a sus compañeros de la función pública y que no dudo están en su derecho. Y otra cosa es que nos vendan que la profesión está compuesta en su totalidad por madres teresas de Calcuta, o hermanos Pedros, yo creo que ni por mayoría. La profesión de maestro en los últimos 20-25 años ha sido un reducto donde han caido profesionales de dudosa vocación que gestionan a los niños con la misma displicencia que gestionarían un expediente en un departamento administrativo, y que ultimamente tienen el recurso fácil a su inoperancia e ineptitud de lanzar a la familia y a la sociedad y al Gobierno y a la Consejería y a la subida del petroleo, las causas últimas de porqué unos maestros sin entusiasmo, ni ganas no consiguen meterle su pedagogía del siglo XIX a unos niños del siglo XXI. Y por supuesto saco de este saco a todos los increibles maestros y maestras (que no profesores) que contribuyen con su esfuerzo a que, junto con nostros los padres, saquemos a delante a los chiquillos. Soy padre de 5 hijos que van de los 30 a los 10 años y creanme se de lo que estoy hablando, Y en última instancia les queda el STEP, que en 30 años a pasado de indispensable herramienta de crecimiento del sector a lobby de funcionarios contra funcionarios, abiertos a fijar un precio.
Saludos a casi todos
#4, totalmente de acuerdo con tu comentario. No hay que generalizar, por supuesto, porque en un colectivo tan grande como el de profesores, hay de todo, pero es de cajón que no todos los profesores son mártires de la enseñanza. Yo hice parte de la EGB en un colegio con historias que darían para un libro con profesores que iban desde las típicas solteronas amargadas hasta los borrachuzos impresentables. Alguno se salvaba, pero los que menos.
Eso si. También hay que notar que en los últimos años muchos pibes han pasado de ser alumnos a casi delincuentes y que hay que tener vocación de verdad para dedicarse a la enseñanza, porque yo, con la poca paciencia que tengo, terminaría arrancándole la piel a tiras al primer babieca que se me pusiera delante.
Del STEC (¿o era STEP?) prefiero no opinar, que me salen ronchas.
Yo me separé de una maestra, tal cual, se la comió la profesión. Todas las noches yo cenando y queriendo charlar y ella recortando o evaluando tareas.
Las charlas desde su lado eran siempre relacionadas al trabajo, y encima con lujo de detalle, que facundito hizo tal cosa o mengano tuvo un problema. Las juntadas con compañeros de trabajo eran realmente para cortarse las pelotas con un pedazo de hojalata oxidada.
Un embole mal, nos separamos, ahora estoy con otras chicas de otras profesiones y por lo menos tienen mas cosas que hablar (igualmente te cuentan las “locuras” que hacen los sobrinitos, un martirio) y cuando cenan contigo te prestan atención.
Pareja de docente: Forever alone.
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Mi hermana es maestra (de un colegio concertado), tengo varias amigas maestras (de la pública) y para más inri, mi novia está terminando magisterios después de filología.
Leyendo la carta del marido, alcanzo a imaginar como será mi futuro no muy lejano, ya que me siento plenamente identificado con lo que cuenta. Aunque yo no tenga hijos que cuidar, si me he pasado incontables horas, recortando figuritas, ayunando a plastificar, o incluso realizando un powerpoint que mi hermana “hizo” con fotos de las actividades de todo el curso para regalarlo a las familias.
Confirmo que donde dos o más profesionales se juntan, la conversación se torna monotemática hasta el hastío, pero los entiendo.
Mi opinión es que la inmensa mayoría del profesorado se implica al 110% en su labor, tanto en la pública como en la privada/concertada donde los profesores, a mi juicio, lo tienen más crudo que en la pública ya que éstos últimos son funcionarios.
En fin que espero que su lucha, que en definitiva es la de todos, no sea ninguneada por los políticos y que se trabaje por mejorar la educación de verdad y garantizar una educación pública EXCELENTE, no debemos aspirar a menos.