Hace tiempo comentábamos un musical realizado en Canarias, en un mensaje que suscitó cierta polémica al poner en barbecho lo que se preveía y que al final resultó siendo: un espectáculo de calidad discreta. Este recordatorio viene al canto de advertir del próximo bombardeo mediático que se nos avecina y que soportamos desde hace semanas todos los lectores de algunos periódicos digitales de la provincia tinerfeña: la llegada de “Celia, la música y la vida de Celia Cruz”, un musical (otro más) dirigido por el sempiterno Jaime Azpilicueta. Además de dirigir galas aburridas del Carnaval de Tenerife previo pago de una morterada importante, se dedica al teatro, principalmente a ir adaptando obras aquí y allá, consiguiendo colar por fin algo decente que no es una adaptación (su última obra en España, de la que se encargó de los diálogos, se suspendió por impago). Eso sí, que quede claro que esto que voy a escribir son consideraciones previas de la obra, basadas en la búsqueda de información de libre acceso para todo el mundo, no sobre la calidad de la misma tras verla. Ojalá, por el bien de sus participantes y sus familias, que tengan un gran éxito. Pero también es cierto que las cosas hay que contarlas bien. Y la Sociedad de Desarrollo junto con un periódico local nos está metiendo un pufo.

En primer lugar, no estamos hablando de una obra de Broadway, como se vende en el dossier de prensa oficial elaborado por las huestes de Ángel Llanos de la Sociedad de Desarrollo del Ayto. de Santa Cruz, que la empresa que nos trae la obra al pueblo, como dicen en su web textualmente. “Celia” es un musical que pertenece al circuito artístico llamado “Off-Broadway”, el cual engloba aquellas obras más pequeñas y de menor presupuesto que una actuación que se desarrolla en alguno de los 39 teatros que conforman el “circuito Broadway” propiamente dicho. De hecho, los teatros de Off-Broadway son más pequeños (menos de 499 asientos) y están fuera de la mítica zona porque precisamente esas producciones no tienen, por lo general, grandes aspiraciones. Y eso lo sabe Ángel Llanos, que para eso estuvo allí con sus guardaespaldas. Y cuando vio Celia, fue al Escenario 2 de los New World Stages, una especie de multiteatros que no es ninguno de los famosos escenarios, cuya lista es ésta

Pero que porte y que cara tiene…
En segundo lugar, Celia es un musical que ni tan siquiera ha aguantado una temporada completa en dicho circuito, cuando normalmente las obras se ponen todo un año. Además ha habido numerosos musicales de Off-Broadway que, por su éxito, han saltado directamente a la gran avenida tarde o temprano, o que incluso han estado décadas por allí. Sin embargo, “Celia” se estrenaba en Agosto de 2007 y cerraba a finales de Mayo de 2008, comenzando una gira que les llevó a Miami en Julio. Y no se sabe nada más, a pesar de que se presumía que irían por más ciudades de Estados Unidos y Puerto Rico antes de saltar a Europa vía Santa Cruz de Tenerife, lo que huele sospechoso respecto a lo que nos contaba El Dia (la cursiva es mía).
“Celia” mueve una gran compañía de actores que Azpilicueta ha distribuido en tres grupos, A, B y C. El primero, no se precisó si era el titular, es el que representará este musical en el Guimerá, mientras que el segundo lo hará en Broadway y el tercero realizará una gira itinerante por Estados Unidos.
Sin embargo, si nos vamos a la web oficial, solo podemos comprar entradas de la representación de Miami que fue entre el día 18 de Junio y el 8 de Julio. Si nos vamos a la web del multiteatros donde estaba, tampoco está en cartel. Entonces, ¿donde están representando esos 3 equipos desde Julio? ¿Bajo tierra?
Para colmo, no disfrutaremos del espectáculo “bueno”, pues la “Celia” original (Xiomara Laugart) que vino invitada y/o contratada a los Carnavales de Santa Cruz a actuar como tal en enero-febrero de 2008, abandonó la obra por esas fechas (¿alguien lo sabía cuando la contrataron, eh señora Oñate-Concejal de Fiestas?) aunque El Día, en plena pre-promoción, nos lo contaba seis meses después. Por ello, será su suplente y cantante debutante, Anissa Gathers, a quien veamos en el Teatro Guimerá. Así mismo, a pesar de ser un espectáculo de Off-Broadway que puede optar a tantos premios como los New York Drama Critics’ Circle Awards, the Outer Circle Critics Awards, the Drama Desk Awards, the Obie Awards y the Lucille Lortel Awards, no tiene ninguno concedido.

Y al fondo pueden ver el almacén de premios
Aún así, para que no se diga que somos unos criticones, aquí tienen el inicio del musical cantado por Anissa para que lo juzguen (en Youtube hay videos suficientes como para hacerse a la idea, simplemente busquen por “Celia musical”):
Y por último, la gran clavada que seguramente haga naufragar al espectáculo: los precios son impopulares. Las entradas valen 60, 45 y 32 euros (+2 por gastos de gestión si lo haces por la web de Tick Tack Ticket, ignoro si el mismo coste se aplica comprando en Carrefour o en El Corte Inglés). El único descuento posible es para las familias numerosas generales (3 y 4 hijos) y las familias numerosas especiales (5 o más hijos) empadronadas en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, que se les aplicará un descuento de 10 y 20% respectivamente (pero no aclaran si deben ir todos para que se aplique). Ni descuentos para jóvenes, estudiantes, parados o jubilados. Aunque eliges zona cuando seleccionas la entrada, solo te dejan escoger butaca cuando ya has pagado. Y a día de hoy, cualquier representación (serán todos los días a las 20:30 del 12 al 26 de octubre salvo los lunes que no hay) tiene huecos importantes.

Taquillero diligente a punto de cobrar a espectador despistado
Pero sobre todo, además de la promoción interesada, los presuntos trapiches entre amigotes y la calidad cuestionable del producto (ojo, por los vídeos), lo que es repetitivo hasta jartarse es intentar una y otra vez tirar de nuestros recuerdos. Aprovechar nuestras referencias pasadas para intentar sacar tajada y encima trayéndonos, en cierta forma, el Carnaval que nunca debió irse y que los mismos que promocionan ésto se cargaron hace años es cuestionable. Encima para ahora meternos la idea por los ojos (en todas las paradas del Tranvía hay 2 carteles, uno por sentido) y que los de siempre, los enlazados con el poder, experimenten con el dinero de todos. Como mismo pasó en el musical que analizamos anteriormente, es decir, “Acaymo”, “Celia” en su cartel sólo tiene promotores públicos (Ayuntamiento, Cabildo, Gobierno de Canarias). Es cierto que también está CajaCanarias (que se apunta a un bombardeo para cubrir su obligatorio porcentaje de gasto en de Obra Social) y El Día (que está regalando entradas por SMS a punta-pala, lo que desvirtuará las cifras de asistencia vs. entradas vendidas y explica tantas noticias digamos difusas), pero no son inversores significativos de la cosa. Compararlo con los patrocinadores americanos de la obra, por ejemplo, en Miami (la compañía aérea American Airlines, la cervecera BudWeiser y la marca de café Pilon), casi da risa.
Hace no mucho tiempo nos trajeron a la Billo’s, ahora nos “resucitan” a doña Celia…¿que será lo próximo? ¿Reunir a Los Singuangos? Pero sobre todo, ¿es esta la cultura que merecemos?
¡Ay, Santa Cruz!


No siempre coincido con micer Autóctono, pero me ha gustado mucho este artículo, por lo prolijo y detallado. En todo caso, sí hay que apuntar que el “conceto” de cultura es muy variable, al igual que el de arte. Hasta cierto punto es lógico que se aproveche el tirón que tenía por estos barrios doña Celia Cruz para meter algo que no es producto de consumo habitual, como lo de los musicales. Tres cuartos de lo mismo que lo que han hecho con el de Mecano que, por cierto, se traerá en breve.