Un juez considera «sorprendente» que una mujer ilustrada soporte malos tratos
Qué casualidad que después de, según ella, recibir estos presuntos maltratos durante 16 años es, precisamente ahora coincidiendo con su proceso de divorcio, cuando presenta la denuncia pertinente.
Por supuesto los colectivos feministas han montado en cólera ante la decisión del magistrado tomando partido, faltaría más, por la presunta maltratada.
Mejor harían las feministas, si quieren ganarse el respeto de el resto de la sociedad, en desmarcarse de estas ovejas negras o manzanas podridas que se aprovechan de la “presunta culpabilidad de facto” que contemplan determinadas leyes hacia los maridos denunciados para obtener beneficios extras.
Antes de que me crucifiquen por esta opinión, está claro que condeno el maltrato, pero de igual forma condeno la utilización irregular (por no usar un adjetivo más grave) que de éste se hace en procesos de divorcio, custodia de hijos, etc. ¿Les suena la frase “el domicilio conyugal y la custodia de los niños para la madre”?
Verídico…
Mi novia trabaja es profesora en un instituto. Anualmente se realiza un “concurso de traslados” para ir adjudicando las plazas que se van quedando vacantes con un sistema de puntuación según meritaje (es decir, nota inicial de la oposición, curos, antigüedad, cargos, etc…). La sorpresa fue que el año pasado se dio prioridad a las mujeres que habían denunciado maltrato, por aquello de alejarse del maltratador (en todo caso sería el malatratador el que debería ser obligado a alejarse), sobre otras personas quizás mejor cualificadas para el cargo en cuestión.
La realidad es que hay centros a los que muchos profesores no quieren optar (alejados, conflictivos, ect.) y que conseguir una plaza en un centro de la capital es muy difícil, por lo que las personas que han aprobado la opocisión recientemente suelen deambular por centros con poca demanda y que tardan años en conseguir una plaza cerca de lugar de residencia (en el caso de residir en la capital o en un núcleo de población importante).
Irónicamente le comenté la posibilidad de que yo le “pegase” para conseguir una plaza cerca de casa y que no tuviese que coger el coche diariamente (con el consecuente gasto de tiempo y dinero, y la incomodidad). La respuesta me dejó de piedra, “No, si no hace falta que me “pegues” basta con denunciarte”.
Bendito Trillo, mandagüevos.