[…]Este engendro de la demencia escrita dejó de publicar, desde el segundo día, como noticia principal, el trágico accidente de avión de Madrid, porque los afectados eran
en su mayoría grancanarios. Luego, cuando el pueblo estaba llorando a sus muertos, en el diarreico editorial del domingo insinuó sibilinamente que los grancanarios se aprovecharon de la catástrofe para salir en la televisión aireando el nombre de su isla. ¿Cómo puede un miserable y desgraciado individuo como el editor-director de El Día decir esas cosas y que en esta isla tinerfeña no pase nada? ¿Está la gente de esta isla afectada por toda la bilis que ese libelo día tras día suelta, hasta el punto de asentir o transigir con tal aquelarre de odio? ¿No hay ningún grupo político de poder en Tenerife ni miembro destacado de la sociedad civil que se rebele contra esta infamia a la que nos somete este analfabeto de tres peras al cuarto?
Y, no sólo eso, sino que además, sin que nadie me explique racionalmente por qué ocurre, veo ir a los ilustres de Nivaria de vez en cuando a rendirle pleitesía a este tarugo, cada vez que se da un premio a sí mismo, o alguien es nombrado en un cargo institucional. ¿Qué locura es esta?
¿Por qué recibe dinero público, o sea, de los ciudadanos canarios, este fascista anticanario? Me parece que el poder político debería de tomar cartas en el asunto. Ya hay organizaciones no gubernamentales (Ben Magec/Ecologistas en Acción) que han llevado a esa charca de letras ante los tribunales por apología del racismo. Ahora, los políticos con mando en plaza deberían cortarle las subvenciones públicas a este declarado enemigo del pueblo.
Domingo Garí, profesor de la Universidad de La Laguna, en un artículo titulado El Día, un periódico miserable publicado en Canarias Semanal.


Se puede decir más alto, pero dudo que más claro.