El periodismo ya no es lo que era, fuera lo que fuese alguna vez. Me crié leyendo (para sorpresa de Licenciado y todos sus alter ego, supongo) El País, y últimamente El Mundo, por aquello de la biodiversidad. El caso es que, en mi imaginario infantil ochentero, el periódico era algo que se respetaba porque en él escribían personas serias con un lenguaje correcto y poco dado al vulgarismo. Para oír ordinarieces o frases mal construidas bastaba asomarse a la ventana o a la tele, donde el lenguaje coloquial se comportaba como un latin king de la gramática.
Pero eso era antes. Puede que ese noble y quijotesco ideal de una prensa en la que hasta el más humilde redactor procuraba respetar a su lector mediante un uso comedido y adecuado del idioma muriera hace tiempo (por lo menos en El Día lo matan y lo rematan a diario en la página de Criterios armados con sus fusiles dáctiles el Yayo, Chaves y Peytaví), pero yo vi la esquela ayer en una crónica parlamentaria firmada por Domingo Negrín para el Diario de Avisos:
En el circuito matutino, Olivia Cedrés [diputada del PSOE] le metió un viaje a Rita Martín [consejera de Turismo] por cuenta de la campaña turística en Islandia. La consejera de Turismo pintó millones de euros, lo que, aleatoriamente, dio pie al consenso sobre la integración de las cajas de ahorros.
¿Le metió un viaje? Como metáfora para describir un intercambio dialéctico sin duda es ilustrativa, pero ¿puede imponerse ese pretendido carácter sumamente gráfico al mínimo decoro que se le supone a una crónica parlamentaria? Vale que estaba en el último párrafo, vale que pocos llegamos hasta ahí, pero… por el amor de Dios y los clavitos de la Cruz, ¿le metió un viaje?
Mal pinta el patio para el Diario, ahora que, encima, se ha deshecho de todo su departamento de corrección.
Como estas cosas me entristecen, voy a proseguir ensañándome con el decano de la prensa canaria, pero más a lo ligero:

No sólo debería actuar la policía contra los coches que no respetan a los discapacitados. Hay algunos que tampoco muestran consideración hacia las personas mayores. El otro día, sin ir más lejos, vi un Seat Ibiza gritarle a una anciana “quítate de ahí, vieja chocha, que me estás jodiendo una plaza pa aparcar”, mientras un Ford Ka y un Audi A4 le reían la gracia desde un semáforo cercano.


A cuenta de la primera parte de tu entrada, Perplejita, es increíble que, viendo el panorama actual, fuera este el país donde llegose a leer en prensa escrita la magistral serie de artículos tan certeramente intitulada “El dardo en la palabra”.
Cuánto se perdió por el camino…
Y a cuenta de la segunda parte de tu entrada, Perplejita, pero con ecos de la primera, qué me dices de ese “los coches que no respetan a los discapacitados (o ancianos)”
¡Eso sí que es una metáfora!
XD