El encargado de prensa estaba ahí un poco para informar de lo que le parecía o facilitar la comunicación entre la institución en la que trabajaba y los medios de comunicación. Pero han ido pasando los años y ha ido creciendo la importancia de los gabinetes de prensa en las instituciones, cada vez con más gente, con más medios y mayores presupuestos. Porque la comunicación se ha convertido en un modo de manipular. Tanto es así que hay instituciones canarias en las que el periodista no puede llamar por libre a un concejal, pues éstos tienen prohibido informar sobre los asuntos de su área a los periodistas.
Malos tiempos para la prosa. Este revelador artículo de ayer viernes en La Opinión nos muestra una realidad galopante dentro del gremio del periodismo en Canarias y en España: ya no se investiga, sino que se reproduce de forma total o parcial la nota de prensa. A pesar de que hay mayor número de medios, pues tenemos más periódicos, más digitales, más teles y muchísimas más radios, la obsesión política y empresarial por el control de la información lleva a reclutar sin medida a plumas de alquiler para la conveniente distribución de la información. Yo creo que si Canarias Bruta, o este que les habla, montara un proyecto aparte que fuera un periódico regional, no hacía falta ni apuntarse a la Agencia EFE, con las notas de prensa (y alguna subvención), la cosa tiraba adelante.

No es Andrés Chavez, malpensados
Tampoco habría que escandalizarse tanto, pues desde la profesión hay quien lo acoge bien, ya que hay mucho parado. Recuerdo mismamente el caso de una persona, que conocí en la universidad, que siempre odió los gabinetes de prensa y su primer curro al salir licenciada fue precisamente en el gabinete de una entidad bancaria, que el hambre es fea. Eso sí, un gabinete privado, de empresa, es permisible, allá cada uno con sus derechos, que ya será el medio, si quiere, quien publique o investigue. Ahora bien, ¿qué pasa con los gabinetes públicos de las instituciones que pagamos todos? ¿Tienen también que ser suministradores verticales de información del que gobierna? ¿Sabemos cuantos plumillas tiene a sueldo el político? ¿O cuantos están indirectamente presionados por sus medios por miedo a perder la subvención y la propaganda pública? Es más, ¿que pasa con las teles públicas? ¿Deben también ser entregadas al poder? ¿Hasta que punto es el periodista capaz de renunciar a la ética? Veamos un ejemplo:
Visto en Escolar, es el pan nuestro de cada día en muchas televisiones autonómicas de España (ésta es Canal 9, de Valencia). Aunque en este caso la argumentación favorece a los conservadores, en algunas teles autonómicas progresistas pasa lo contrario de lo mismo. Ante este panorama, solo cabe una pregunta:
¿En qué momento murió la prensa independiente?
_¿En qué momento murió la prensa independiente?-
Probablemente el mismo día en que nació. Salvo honrosas (y prácticamente únicas) excepciones.