Te despiertas un sábado por la mañana y te conectas a las redes sociales, a ver qué se cuentan, para encontrarte con el profundo desconcierto de saber que, durante la noche, decenas de personas se dedicaron a “saquear” cajeros automáticos en la convicción de que, por un error informático, se habían convertido en tragaperras trucadas que siempre dan premio. Tú piensas: “Esto tiene que ser un bulo, imposible ser tan gilipollas”. Pero no, amigos, no. Esto ha pasado en Tenerife.
En El Mundo lo cuentan a partir de un despacho de EFE, de esta forma tan cachonda (atención por favor al antetítulo):

Uno de los puntos donde más rápido corrió el rumor fue la oficina de CajaCanarias del barrio de Ofra, en Santa Cruz de Tenerife, y hubo colas de hasta treinta personas que querían sacar dinero sin que les costara nada.
“Aquí ya no se puede sacar más dinero, ya se lo llevaron todo”, “hay que aprovechar que el banco regala para llevarnos todo lo que se pueda”, “parece una fiesta, todo el mundo ha sacado unos euros”, o “hasta yo saqué 600 euros que no tengo” fueron algunos de los comentarios de la gente que rondaba el cajero del barrio santacrucero.
“Llegaste tarde para sacar, pero vete al de Taco o al del hospital que también están regalando ahí, están fallando todos los cajeros”, indicaba otro.
“He sacado 500 euros y no sale reflejado en mi cuenta, están regalando dinero. Me puse otra vez a la cola porque quiero sacar otros 500”, admitía otra persona, en este caso lagunero, de la Finca España, que como otros de la zona también había una larga cola.
¿De dónde partió el rumor de que un banco regalaba pasta gansa? No se sabe. El origen de la confusión lo explica Diario de Avisos:
La razón de la confusión creada es una consecuencia de la integración de CajaCanarias y La Caixa. Las entidades habían notificado que los movimientos en las cuentas entre el viernes y el sábado no quedarían registrados al momento en sus saldos hasta que no se actualizaran los sistemas.
Los trabajadores del servicio técnico de CajaCanarias explicaron que, una vez actualizados los sistemas, el dinero que retiró cada cliente en estas horas de su cuenta quedará reflejado en sus movimientos bancarios y, por lo tanto, le descontarán la cantidad que sacó de los cajeros.
Es decir, que el lunes van a crujir vivos a todos los listos que fueron a sacar dinero que no era suyo creyendo que podían jugársela al tercer banco del país. Y no fueron pocos, a tenor de algunas fotos vistas en la cuenta de Twitter del periodista David Cuesta (David Cuesta, a mi juicio, por cierto, casi lo único de fundamento que se sienta en la mesa de las tertulias de Mírame TV, pero ésa es otra historia):

Haber nombrado a un periodista de verdad nos lleva a una ramificación de esta historia tan toleta. Porque lo mismo que te cubre (acreditado vaya a saber por quién) el trágico backstage de la Gala de la Reina, o un presunto suicidio en la TF-1, Bolorino Armani, musa de Canarias Bruta desde tiempos inmemoriales, también anduvo lanzando mensajes durante la noche. No les enlazo el Twitter porque me da pereza, y porque todo está más o menos resumido en un blog que, maridando con acierto título y contenido, tiene el poco gusto de referirse a este muchacho como “boxeador y disc jockey”, sin hacer referencia a su faceta de comunicador, informador y hombre del Renacimiento.
Volviendo al tema que nos ocupa, anoche hubo mucho listo queriendo engañar al banco, queriendo “vengarse” de unas entidades que desahucian (mientras acumulan pisos vacíos) por no pagar la hipoteca, salvo que te apellides Urdangarín, caso en el cual te dan una carencia de cuatro años de lo más comprensiva para que no te desalojen de tu palacete. Pero también, estoy segura, hubo mucho desesperado; más de uno de los que hizo cola pensó “lo tranco ahora, que lo necesito para que mis hijos coman, y mañana ya veremos”. Y lo que veremos mañana no va a ser bonito.
Sepan algo, mis hijos: los bancos no regalan dinero. Nunca. Ni por errores informáticos. Ni porque el director de su sucursal haya tenido una aparición mariana. Ni porque sobrevenga un apocalipsis zombie y regalar dinero sea la única forma de sobrevivir. Los bancos no regalan dinero jamás. En todo caso, se lo regalamos nosotros. 20.000 millones le regalamos a Bankia, por ejemplo.
A todos los que anoche sacrificaron horas de sueño para ir a fundir la tarjeta, váyanse a dormir. Porque no querrán despertarse el lunes.
Gracias a Sergio Montesdeoca también por el aviso.


Y estos serán los retardados que se quejaran de que los políticos roban. Desesperando estoy para que llegue el lunes.