Vuelve a sorprendernos la amiga Donina Romero en su habitual columna (deberÃa decir TRES columnas) de La Provincia / Diario de Las Palmas con el tÃtulo Ombligos, pearcings (sic) y demás, con un derroche de progresismo, modernidad y alto conocimiento del vocabulario canario que bien merecerÃa un puesto en la Academia Canaria de la lengua (si; eso existe aunque no se lo crean).
Extraigo algunas “ambrosÃas” de su obra hoy publicada:
[...] Tengo una amiga que hace las albóndigas cuadradas como las pastillas de avecrén, porque le gustan asà y además se siente más original, y un amigo a quien le encantan las mujeres muy altas y con bigote, pues según el, la altura y la naturalidad no se compran con nada. [...]
Señora, con todos mis respetos ¿que amistades cultiva usted? Y yo que pensaba que conocÃa gente rara, pero veo que me supera. Le recomiendo que no se pierda el evento de este jueves.
Seguimos …
[...] niñas de quince años con unos escotes de vergüenza y con pantalones caÃdos, cerca del pubis, como amenazándonos de que asà han roto con cualquier tipo de barrera moral, o sea que un poco más y van desnudas (en pelota picada en canario) por la street; las jóvenes embarazadas con sus fetos añiles de frÃo porque a mamá le chifla llevar (incluso en invierno) la enorme barriguita, con el ombligo a estallarse, por la cale, al descubierto y al viento … y asà un larguÃsimo etcétera que casi nos inmoviliza la mente no sin ante pensar que en otras épocas la mujer era más atractiva, fina y recatada, y no necesitaba ensanchar su moral con modas tan estrafalarias. [...]
Pero aún hay más, esperen …
[...] recuerdo que los chicos de mi época vestÃan que daba gusto, impecables, con los zapatos brillantes y el pelo siempre de barberÃa correctamente cortado y peinado [...]
Paren, paren, un momento … ¿De qué época habla? ¿del siglo XIX? ¡que ni mi padre iba asÃ, señora, y ya pica los 57 años! ¿Llegaban los chicos de su época vÃrgenes al matrimonio? ¿Iban a misa de diario? ¿recitaban poesÃa en las tardes del Gabinete Literario?
[...] no como estos chicos de ahora, que creen que dan de merecer (dar por los besos en canario) y van más feos que una casa sin albear, sacando pecho aunque sean un farol apagado, y dándose importancia al caminar porque su nombre figura en la guÃa telefónica, con el pelo largo teñido de verde o naranja, o rapado (seguro que no lo están, pero parecen cabezas despobladas de pensamientos e ideas) con una cresta de gallo azul o con un cono (cucurucho en canario) rojo cargados de gomina, pantalones tres tallas más grandes, los tatuajes (auténtico arte que admiro) como un desafÃo a la piel atraviéndose por los poros heridos y vistiendo cada rincón del cuerpo, seis pendientes de aros en la oreja derecha, dos dormilonas en la izquierda, más unos cuantos “pearcings” (sic) atravesándoles el labio inferior, la ceja, la nariz y hasta la lengua, como buscando un reconocimiento a su audacia… ah, y otro “pearcing” (sic) más (como si fueran pocos) en una tetilla como un derroche de descaro, para rematar con unas tenis que parecen las de Alà Babá y los cuarenta ladrones, que nos dejan con cierta tendencia a la histeria y casi descolocadas. [...]
Me gustarÃa saber que lugares suele frecuentar esta señora, porque yo no he visto esos “jóvenes con pelo largo teñido de naranja” ni con “cucuruchos rojos llenos de gomina” por ningún lado, a no ser que se refiera al carnaval o a algún concurso de peluquerÃa creativa.
Termina su artÃculo diciendo …
[...] a mi, particularmente, si en mi juventud hubiera sido esta la moda que se llevaba, les aseguro que servidora me hubiera quedado soltera. Qué mundo éste.
No comments.
Me encantarÃa enlazar el artÃculo en la versión digital de La Provincia / Diario de Las Palmas, pero, miren por donde, ésta es de las columnas que no salen en esa edición. Sólo papel.
Es que lo bueno, hay que pagarlo miniño.


Ah, esas épocas pretéritas en las que cualquier tiempo pasado fue mejor (uh uh uh) :)