Esta es la historia de una amiga, a la que llamaremos Franny de su batalla personal con Correos de una ciudad Patrimonio de la Humanidad y que me tomo la libertad de publicar aqui:
Para todos aquellos canarios a los que no les llega la correspondencia y piensan que son los únicos afectados, les contaré la Historia Interminable (pero resumida) que supera con creces cualquier película de ciencia ficción.
Resido en La Laguna (Casco) y desde Julio del 2006 no recibo mi correspondencia sin explicación justificada. Ulises es un Don Nadie comparando su Odisea con la mía, desde Noviembre del 2006 empecé a cursar infinitas reclamaciones a través de todas las vías que Correos pone a disposición de los usuarios: página web, teléfono de atención al cliente y ya he perdido la cuenta de las ocasiones en las que me he personado en la propia oficina de San Cristóbal de La Laguna (Santo Domingo). Debo mencionar que me he dirigido al OMIC reiteradamente y que seguí todas las pautas indicadas, incluso recurrí al Buzón del Ciudadano de la web del Ayuntamiento exponiendo mi problema y solicitando asesoramiento y/o ayuda, es justo aclarar que me respondieron y asesoraron inmediatamente, pero claro, por desgracia no depende de ellos entregar el correo.
He recibido dos respuestas por parte de Correos en 7 meses: la primera en Enero: un comunicado de cortesía (“estamos trabajando para solucionar las anomalías que nos comunica, blablabla…”); la segunda en Mayo, a través de un correo electrónico en el que me transmiten que el Cartero de la zona manifiesta que mi vivienda no existe, que mi dirección es incorrecta. Después de tantos meses de “ardua investigación” llegan a semejante conclusión y dan carpetazo a mi expediente. Con lo cual, me veo en la obligación de reabrirlo y enviar documentación (certificado de empadronamiento, contrato de alquiler de la vivienda, etc) para demostrar que mi casa sí existe. Este hecho me pareció un insulto a la inteligencia y a las obligaciones profesionales de todos los ciudadanos, a cualquier trabajador se le caería el pelo si incumpliera su función y mucho más si tardase un año en reparar un error a un cliente o usuario, pero se ve que en Correos esto no sucede.
Es tan surrealista que no podía creerme que fuese un complot del cartero, así que me puse a indagar a fondo, a preguntar a vecinos y comerciantes de la zona… ¡bingo! Efectivamente hay más perjudicados, aunque la sorpresa fue mayúscula cuando tirando de hemeroteca me encuentro con un artículo publicado en El Día a fecha 10 de Junio del 2007, titulado “El cartero nunca llama”, un texto que no tiene desperdicio y que relata las calamidades y perjuicios sufridos por ¡400 vecinos! de El Gramal (La Laguna) que se hallan en una situación idéntica a la mía también desde hace un año. Los vecinos están desesperados, sería interminable hacer una relación de los incontables problemas que ocasiona no recibir correspondencia durante todo un año, a algunos hasta les han cortado la luz por no recibir las correspondientes facturas y avisos. Son pruebas irrefutables de que el reparto de Correos es desastroso.
Comprobando cómo se las gastan aunque les dedique pacientemente un texto diario de queja por cada una de las gestiones innecesarias que me veo obligada a realizar, pasé a la acción con otras alternativas. He dejado cartas dirigidas al cartero en mi puerta, el mundo al revés, he inundado la fachada de mi vivienda con carteles y pancartas de protesta, haciendo constar mi solidaridad con el resto de vecinos de El Gramal, reivindicando nuestro derecho a recibir correspondencia, he puesto hasta flechas (como se hace en Navidad para llegar al Belén) para que el cartero no tenga pérdida y de paso, por qué no, a ver si le da un poco de vergüenza.
Este mes, como si se tratara de una broma, me llegan dos cartas de Correos, de atención al cliente, con dos textos idénticos al primero, (no se esfuerzan mucho en personalizar, cosa que tampoco me sorprende) pura cortesía, blablabla, y ninguna solución. No quiero cortesía ni disculpas, (aunque ya podrían tener el detalle de compensar las pérdidas económicas y los perjuicios profesionales de algún modo) ¡sólo quiero que me llegue mi correspondencia!
Aparte de este espacio que me permite Canarias Bruta para denunciar estos hechos vergonzosos, sólo me resta enviar un escrito a la Señora Oramas, (estoy en ello) y al Defensor del Pueblo. Parece mentira que en pleno siglo XXI el servicio de Correos sea tan irregular, o para ser más precisa, inexistente en algunos casos. Si no tengo noticias de Correos, ellos seguirán teniendo las mías.
La realidad es que el caso de Franny no es único. A pesar de que Correos es un servicio público que debería funcionar con calidad, todos conocemos casos de carteros locos que te dejan las cartas donde no es, o te las pierden, por no decir que para no entregarte un certificado, te ponen un aviso con toda su cara indicando que estabas ausente en ese momento.
¿Alguien más sufre esto?
YO!
Me cortaron el teléfono hace varios meses porque no recibí el aviso de pago. Mi mejor amiga me mandó un paquete azul (certificado) desde Madrid con un regalo de cumpleaños (en Octubre) y en Noviembre puse reclamacions en las oficinas y me insinuaron que el cartero lo había robado. Todavía estoy esperando que me llegue otro paquete que salió de Madrid en Octube y llevo ahora mismo dos semanas sin recibir nada en mi buzón.
Qué raro, dos semanas sin que me envien ni propaganda?
Yo también recibí los escritos esos de cortesía y fueron directos a la basura.
Luego tengo una amiga que vive en El Fondillo, al lado del Campus, a la que tampoco le llevan el correo. Se lo dejan directamente en la oficina y ella ni se entera. La de veces que le han cortado la luz por eso…
Son cosas muy fuertes. Yo no tengo la culpa de que mi cartero esté agobiado y no le llegue con una mañana para repartir el correo de toda la calle.