Ya hace unos meses que se han apagado los ecos de la proyección en las salas de todo el mundo de El Código Da Vinci. Por simple curiosidad (sin llegar al grado de morbo) fui a verla como muchos otros sin, por supuesto, haber leÃdo el libro. Desde una postura de total neutralidad y sin prejuicios, la pelÃcula no me pareció mal. Una peli es una peli y no una lección de historia, al igual que una novela es una novela y punto. Uno de los grandes males de nuestros dÃas es que mucha gente no diferencia (o no quiere diferenciar) entre realidad y ficción. Si resulta que Madona hace un videoclip en el que se besa presuntamente con Jesucristo que baja de la cruz , la Iglesia monta en cólera. Si un personaje judÃo hace algo detestable en una pelÃcula ya la tenemos montada con la comunidad en cuestión. Aislándonos de la polémica con el Opus y la Iglesia, insisto en que la pelÃcula no me desagradó. Yo la clasifico dentro del género que denomino “tipo gymkana”. Esas en las que los protagonistas deben coger un objeto para con él realizar alguna acción que le acercará un paso más a su objetivo.
Como pelÃcula reciente de este mismo género recomiendo (aunque a Miguel le parezca una mierda) “La Búsqueda” (National Treasure), protagonizada por Nicolas Cage y fruto de la curiosa colaboración entre Disney y la “factorÃa” Brukheimer. Puestos a inventarse una historia me mola más ésta.
Volviendo al Código Da Vinci, una cosa que me irritó bastante fue el, a mi juicio erróneo/absurdo/poco coherente, planteamiento del doblaje. Me explico. El personaje principal que interpreta Tom Hanks se dobla a un perfecto Castellano. Lo mismo sucede con el resto de los personajes de origen americano. Los personajes franceses son los que “la cagan”. Cuando hablan entre ellos (personajes secundarios entre sà o un personaje principal con uno secundario) se mantienen los diálogos originales en francés y se subtitulan en español, pero cuando alguno de ellos entra en conversación con alguno de los personajes principales (americanos) es doblado a un Castellano con acento francés. El ridÃculo se hace patente cuando, cambiando el criterio anterior, dos de los principales personajes franceses se ponen a hablar entre sà en Castellano con acento francés. Un cero patatero para el responsable.
Insisto en que yo voy al cine con intención de pasarlo bien, no soy de los que van a ponerle nota a las pelÃculas. En este caso la cagada me pareció tan grande y evidente que unido a que no he leÃdo ninguna referencia es lo que me ha hecho escribir (hace un tiempo ya) este post.

