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El Parlamento de Canarias abre sus puertas a los charlatanes

26/09/2009 02:18
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Bueno…, vale…, soy más preciso: el Parlamento de Canarias abre sus puertas a los charlatanes, sin tener en cuenta a sus señorías.

En un artículo en el magnífico blog Magonia, y que posteriormente ha saltado a la portada del Menéame (donde existe el mayor números de egocéntricos por metro cuadrado del internete…, ¡pero eso es otra historia!), se hace referencia a que los próximos días 2 y 3 de Octubre, el salón de actos del Parlamento de Canarias acogerá (¡agárrense!) las palito-palito “Jornadas sobre Homeopatía, Investigación y Ciencia“. ¡Je! (¡Como si unir conceptos tan opuestos entre sí como son Homeopatía y Ciencia fuese a darle más credibilidad al asunto!).

Un tal Dr. Rodolfo de la Torre Fragoso, presidente de la Sociedad Canaria de Homeopatía (¡je!), en un artículo publicado hace unas semanas en El Día, ya indicaba que a tal asamblea de “vendedores de agua a precio de oro” (¡me encanta la definición!) asistiría cierta diputada socialista, y que el objetivo de tales jornadas será:

darles a conocer a los científicos de Canarias en general, a los docentes universitarios, la realidad científica de la homeopatía.

¡La “realidad científica de la homeopatía“ (¡je!) muy señor mío es que es un timo de cuidado!

Pero lo grave no sólo es, como denuncia Luis Alfonso Gámez en su blog, que esta reunión de charlatanes esté patrocinada por: el Gobierno Canario, el Parlamento de Canarias, el Cabildo de Tenerife, CajaCanarias y el Colegio de Médicos de Santa Cruz de Tenerife, junto a unas empresas que sacan los cuartos a los incautos vendiendo palabrería; sino que, el “Comité de Honor“ (¡je!), según reza el tríptico del evento [pdf] (¡cuidado con la tipografía que puede herir los ojos más sensibles!), esté formado por las siguientes personas (seguro que les suenan los nombres):

Excmo. Sr. D. Paulino Rivero Baute, Presidente del Gobierno de Canarias; Excmo. Sr. D. Antonio A. Castro Cordobez, Presidente del Parlamento de Canarias; Excma. Sra. Dña. María Mercedes Roldós Caballero, Consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias; Excmo. Sr. D. Ricardo Melchior Navarro, Presidente de Cabildo Insular de Tenerife; Excmo. Sr. D. Eduardo Doménech Martínez, Rector de la Universidad de La Laguna; Ilmo. Dr. D. Rodrigo Martín Hernández, Presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife; (entre otros).


Reitero que el artículo no tiene nada que ver con sus bien pagadas señorías de la cosa autonómica


Quizás sea una nueva técnica de la Consejería de Sanidad para reducir las listas de espera: rezar para que la gente se cure de sus dolencias tomando agua con recuerdos. O quizás de nuevo alguien se ha dejado engañar.

P.S. Mi charla favorita es: “Investigación del uso del ácido acetil salicílico en dosis homeopáticas“, (según la proporción homeopática, una sola pastilla de aspirina serviría para unos doscientos mil millones de personas… ¡o más!).

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Comentarios [82]

    1. Aymon dice:

      TELEGRAMA URGENTE

      DE: Conde de Quaregna y Cerreto
      PARA: Tenerife et omnia munda mundis (perdón Perplejita)

      Chicharreros y demás gentes de bien stop tupido es el velo de la ignorancia stop oscuro el camino de la superstición stop pestilente el aliento del engaño stop no caigáis en el abismo de la incultura stop que para prevenirlo he montado un buen número stop Cura te ipsum



    1. Pero ¿es que acaso sorprende? No hay que olvidar la tibieza con la que desde las instituciones públicas se ha seguido el tema del curandero Meléndez y sus polvos, y el apoyo que le ha brindado Paulinín.


    1. maruxa dice:

      La homeopatia, aunque sea con 99% de agua, si funciona…
      en Alemania está muy extendida… a mi personalmente me funcionó y tengo familia de médicos pro-antibioticos claro, que curan pero lo que hacen es disminuir las defensas…
      Hay que encontrar desde luego un buen médico homeopata, porque charlatanes hay en los dos bandos…


    1. Walter dice:

      Absolutamente normal teniendo en cuenta el ganado que pasta por tan termítica y parasitaria cámara. ¿Qué otra cosa se podría esperar de ellos? Eso es un negocio, como otro cualquiera y por allí los habrá que tengan intereses en el asunto porque caso contrario, ni un homeópata pisaría el sacro recinto bananario.

      Algún día veremos cosas mas raras, como jornadas de medicina guanche o jornadas sobre milagros de los diversos santos y beatos canarios (auténticos, ojo). O sobre brujería (de la buena) tradicional. Al tiempo.

      No sé si he alcanzado el grado de endofobia apropiado.


    1. Enrique Alemán Bastarrica dice:

      A colación del tema de la Homeopatía me gustaría dejar este video que vi hace unas semanas: una parodia de una “Urgencia Homeopática”… No tiene desperdicio:
      http://www.youtube.com/watch?v=ulrHZFnOnnY&showinfo=0&hd=1&fs=1



    1. La homeopatía no funciona: lo que sí funciona es el efecto placebo, que sí está demostrado. Que en Alemania esté muy extendida no demuestra sino el poder que tienen determinadas empresas y determinados colectivos. Y por supuesto, cada cual es libre de gastar su dinero en lo que quiera, pero las manitas fuera de las arcas públicas.

      P. D. No hay médicos “pro-antibióticos”. Hay Medicina, una, la que cura. El resto tiene el mismo valor que los milagros de Lourdes, cuyo valor científico y medicinal es el mismo que el de la homeopatía, la pseudomecina ayurvédica y demás.



    1. Me interesa lo que dices Maruxa, la homeopatía funciona al 99%, ¿donde está ese estudio clinico?, porque si funciona al 99% significa que de 3400 personas solo falla en 34, ¿o no será un 98%? , es decir que falla en 68 personas de 3400, ¡o a lo mejor sólo funciona en el 97.5%! (solo falló en 85 personas de 3400), o quizás funciona al 99.9% (de 3400 a 3 les fue mal a una le fue medio-medio y a 3396 les fue perfecto).

      Lo que si sabemos es que la homeopatía es muy eficaz como placebo, sobre todo en el tratamiento de la hipocondría. Pero por favor, no uses lenguaje científico para cuantificar eficacias cuando lo que pasa es que te fue bien a tí y a 3 primos tuyos, y te olvidas la vecina que te dijo que no le hizo nada.

      Ah!, y he trabajado en Alemania, y no he visto que los servicios de salud pública lo use.


    1. Aymon dice:

      #4, Walter, “No sé si he alcanzado el grado de endofobia apropiado.”

      Sin ánimo de erigirme en juez, diría que vas por buen camino. A ti ya no te salvan ni 500 rezados canarios.


    1. Pingalmojo dice:

      Vaya tema delicado este. Hace unos días precisamente hablaba con una amiga sobre esto, y ella, firme defensora de la homeopatía, no veas como se puso ante mis dudas sobre su eficacia.

      De hecho me habló de cierto homeópata (y médico también al parecer) que tiene su consulta en los Cristianos creo, y que posee un programa informático (Quantum me parece) que te dice de todo. Y como mucha gente, soltó la coletilla de “ pues a mi me funcionó”.

      Pero claro, esta coletilla también la he oido usar a personas que acuden a curanderos, videntes, mediums y un largo etc.

      Eso si, se fue a curar una pequeña molestia en la garganta y saladito que le salió.


    1. Aymon dice:

      #9, “De hecho me habló de cierto homeópata (y médico también al parecer) que tiene su consulta en los Cristianos creo, y que posee un programa informático (Quantum me parece) que te dice de todo.”

      Amigo Pingalmojo, si tu amiga sigue dispuesta a gastarse una pastuqui buena, que venga a verme a mí, no tiene por qué ir hasta Los Cristianos.

      Más de lo que le voy a decir yo no se lo dirá nadien, ni Quantum, ni Comon, ni Padónden.


    1. Sergio Montesdeoca dice:

      Hace un año leí lo que decía un científico, UNO DE VERDAD, que trabaja investigando nuevos principios activos reales para curar enfermedades tropicales y de los paises pobres, y explicaba que uno de sus mayores problemas era la creencia en la magia, la homeopatía y esas cosas. Y explicaba “Si lo que dicen los homeópatas; que cuanto más diluido está, más efectivo es; fuera verdad, todos moriríamos intoxicados por plomo al beber un vaso de agua”


    1. Mapoto dice:

      Que acudan políticos es lo de menos (de hecho, lo raro hubiera sido que se mostraran en contra), lo realmente grave es que lo apoyen el “Excmo. Sr. D. Eduardo Doménech Martínez, Rector de la Universidad de La Laguna” y el “Ilmo. Dr. D. Rodrigo Martín Hernández, Presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife”.


    1. Gen Colorado dice:

      Esto es un simple ejemplo de como la ciencia “al alcance de todos” es una cosa peligrosa. Otro sería los remedios herbales, los extractos vegetales tienen sus principios activos que pueden curar si se aislan correctamente, pero si utilizamos extractos puros y brutos nos encontramos con un “pool” (perdonen el palabro pero es deformación académica) de sustancias que nos puede reducir la glucemia al mismo tiempo que nos pule el hígado. Esto es un grave problema que tienen en EEUU con la famosa Medicina Tradicional China (Chinese Herbal Products).



    1. Don Gen Colorado: esto está al alcance de todos, pero de Ciencia, nada.


    1. Moisés dice:

      “Pues a mí me funciona” y otras falacias en torno a la homeopatía :

      enlace


    1. Sergio P. dice:

      No le veo la gracia al titular “El Parlamento de Canarias abre sus puertas a los charlatanes” ¿es que acaso las tenía abiertas también a otros colectivos?


    1. Aspid dice:

      Este enlace es muy bueno, es una recopilación de muertos por culpa de la homeopatía. Se detallan 437 casos


    1. Juan Solo dice:

      La homeopatía funciona… pero sólo funciona en determinada gente con patologías extrañas de síntomas vagos e imprecisos. De esos que te hacen pensar que la cosa está en la azotea. Y muchos médicos la recomiendan porque muchas veces es la mejor forma de quitarse de encima pacientes coñazo sin problemas reales de salud.
      Así que si quieren montar una academia canaria de homeopatía guanche, lo mismo será. Ya hay un ejército de esteleros, hierberos y brujos que sólo necesitan que le den cuerpo y fundamento.


    1. Walter dice:

      O sea que funciona o parece funcionar básicamente con hipocondríacos y demás personal en que la patología alegada tiene un fuerte componente mental o sea en las llamadas psicopatologías. Como este es un terreno bastante oscuro, ya que la mente humana y el funcionamiento del cerebro andan lejos de conocerse con exactitud, pues eso, que hay un hueco por el que colarse.

      Es algo comparable a lo que ocure con personas muy deprimidas en que se contraen enfermedades con mayor facilidad.

      La homeopatía, al parecer llena un hueco pero que no está en el campo científico sino en el de las creencias y religioness.

      El asunto está en que la medicina es capaz de curar muchas cosas, cada vez más, pero no todo absolutamente. Eso dependerá de los avances del conocimiento y de las tecnologías de investigación. Por ahí van los charlatanes, a esos huecos normales del conocimiento. Por lo visto ellos “saben cosas” que los demás con investigaciones todavía no conocen. Cuando se conozcan tarde o temprano, migrarán a otros huecos que siempre los habrá.

      El problemilla es que si hay digamos, un tumor maligno en metástasis, con medicina “oficial” el paciente tiene alguna posibilidad de sanar, pero con homeopatía ninguna.

      Mientras esta gente no demuestre las bases de su proceder, no es creíble.


    1. Gen Colorado dice:

      Estimado Sr. Lechero, cuando digo ciencia al alcance de todos es por aquellos que creen que leer el Muy Interesante (sin quitarle el interés divulgativo a la revista) es idéntico a leer un Nature o Science. Una cosa es difundir el conocimiento y otra pensar que porque sean conocimientos milenarios como la Medicina Natural China está funciona por sistema. Habría que ver cuantos chinos han palmado por estos remedios a lo largo de la historia.



    1. Don Gen Colorado: paradójicamente, por lo visto en China lo que causa furor es la exótica Medicina occidental, con sus hospitales modernos y sus aparatejos. Por lo que cuentan las crónicas, la los índices mortalidad del país empezaron a descender cuando empezaron a introducir a gran escala la Medicina científica.


    1. Juantxo dice:

      Lo mejor, las pastillas juanola. Mi hermano, entrenador de un equipo de juveniles de otro deporte (no es fútbol), tenía un chaval muy bueno, pero muy hipocondriaco. En un momento dado, este chaval tuvo un accidente de bicicleta y tuvo una contusión y una herida abierta. Fue tratado y según los médicos se quedo bien. Tiempo después empezó a quejarse dolores musculares en la pantorilla, en la zona del golpe. Al principio en el equipo se asustaron, y lo enviaron al médico, el cual no encontró nada. El caso es que empezó a no aguantar los partidos. Mi hermano, oliéndose el pastel, le dijo que tenía un calmante muscular/relajante, que le ayudaría a aguantar los partidos (mi hermano es médico de profesión). Y al inicio del partido le administraba una pastilla juanola con agua (tal cual). El chaval pensaba que era un medicamento. Los partidos que jugó con pastilla juanola, no tuvo molestias. Al final del cuarto partido, le confesó la verdad, y el chico pensaba que en realidad lo estaba vacilando, es más, tardó varios días en creerse este asunto. Así, que …


    1. Gen Colorado dice:

      Sr. Lechero, mismamente me da Ud. la razón. Una cosa son las buenas intenciones de estas llamadas medicinas alternativas y otra su validez (muchas ni siquieran resisten un análisis estadístico básico de su supuesta eficacia), de hecho de personas crédulas están las Chacaritas llenas mientras sus gurus van a la Clínica Quirón. Y también por no hablar de la “putada” que hacen al utilizar “remedios” provenientes de animales (tigre, rinoceronte, gorila, serpientes, etc…) lo que dar lugar a un mercado negro de agárrate y no te menees con la consiguiente esquilmada de dicha fauna (en el caso del cuerno de rinoceronte es vergonzoso), todo porque a un fulano no se le levanta (son los casos más tratados, la impotencia). Triste pero real como la vida misma.



    1. El problema, don Gen Colorado, es que las buenas intenciones desaparecen del mapa en cuanto aparece la petición de pruebas tangibles.


    1. Gen Colorado dice:

      Patología descrita por el Dr. Zhivalgo P’ralgo como “Volatilidad de la razón científica”, que lo crea o no es más común de lo normal (sobre todo si se atisba un asunto de pingües beneficios). No se si alguno del foro recordará un caso que se dió con una “investigadora” en Valencia, que dió falsas esperanzas a lesionados medulares con supuestas regeneraciones en animales de experimentación. Cuando se le solicitaron pruebas (después de tener sus minutos de gloria en la prensa estatal), hubo un brote brutal del síndrome antes mencionado y un pollo en el laboratorio donde trabajaba de padre y muy sr. mío. Por desgracia, cabronadas como esta son cada vez más frecuentes.



    1. Dos buenos libros para ver ejemplos de este tipo de comportamientos son “Anatomía del fraude científico” y por supuesto, “Ciencia o vudú”.


    1. Walter dice:

      A veces las ganas de fama y éxito hacen que algunos se pasen de rosca. tanto que llegan a hacer el ridículo mas absoluto. Por Corea del Sur hubo otro caso hace tiempo de un famoso científico que se inventaba los resultados, fue cazado y enviado a freir puñetas. La historia está llena de casos de supuestos “descubrimientos” que acabaron en agua de borrajas. Unas veces por fraude del presunto investigador, otras por disparate mental y otros muchos por fama, gloria y mucho dinero detrás.

      Afortunadamente, tarde o temprano son desenmascarados. Pero, no menos cierto es que, al personal le encanta la novelería, los gurús, presuntos “sabios científicos” de cartón piedra y toda esa pandilla de farsantes enriquecidos a base de la estupidez humana.

      Hay mas cosas aparte de la homeopatía, milagros cosméticos, sensacionales tratamientos de todo tipo para rejunecer, la movida de muchos spas y no digamos de alimentos, complementos nurtricios y todo eso. Son minas de oro, todo cuesta carísimo, pero para gente que no tiene nada mejor que hacer, tiene mucho glamour. No sirve de nada, pero se queda de pm ante las amistades.


    1. Jobito dice:

      Don Consultor, ya quisiera ver en algún periódico canario un reportaje tan bueno, interesante, directo, puñetero, fundamentado y polémico como éste.
      Sobre la homeopatía y la aplatanatía (de aplatanados) mental de nuestros próceres, ¿sabían que el Colegio de Médicos de la provincia tienen una sección de homeopatía? A ver si montan uno de medicina guanche.
      Yo lo que quiero es que regresen las sangrías.


    1. Sergio Montesdeoca dice:

      Yo prefiero la trepanación sin anestesia.


    1. Walter dice:

      Jobito, creo que puedes estar tranquilo con el regreso de las sangrías. Lo de tener una colección de sanguijuelas ya no se lleva. El asunto es simpático, ya que mas de una vez, gente joven me pregunta que es eso y que aparece sistemáticamente en viejas novelas. A mi me parece mas siniestra la leucotomía, una chapucera técnica psiquiátrica que estuvo de moda en nuestro avanzado siglo XX. Me produce pavor y repugnancia que semejante barbaridad se practicara en abundancia y en países de lo mas avanzado.

      Como otras muchas cosas, la homeopatía pasará. Lo malo es que será sustituida por cualquier otra chorrada. Parece haber en la Humanidad una necesidad de ser engañada y hasta pagan por eso.


    1. Jobito dice:

      Lo mío es chungo, Walter, tengo una familia absolutamente agnóstica, que aborrece la religión en todas sus formas y en especial en la forma católica, pero que está encantada de la vida con chorradas como la homeopatía, el karma y su puta madre. En fin, que me quito una cruz (católica) para colgarme una cruz (homeopática), que debe tener el tamaño de un micrón.


    1. Perplejita Me Hallo dice:

      Yo lo que quiero es que regresen las sangrías. Las de Don Simón nunca se han ido. Y cuántos estragos no habrán causado.


    1. Vereando dice:

      JAJAJAJAJAJA! Perplejita… ahora toda la oficina me mira preguntándose de qué se carcajea ese loco ahora


    1. Aymon dice:

      Hola Jobito, pues sí que lo tienes chungo. Permíteme que te diga que en realidad tu familia no aborrece la religión en todas sus formas, la homeopatía es una religión sustitutiva. Echa un vistazo a este artículo.

      A modo de consuelo: hay personas que no pueden, o no quieren, prescindir del hecho religioso. Hoy en día, es bastante más decente cubrir la necesidad de experiencia mística a través de la homeopatía, que de cualquiera de las Iglesias establecidas.


    1. Secundino dice:

      Me temo que los comentaristas habituales de esta web me van a caer despiadadamente encima, pero ahí va: discrepo. Sí, lo confieso: confío en la homeopatía. Ya lo he dicho.

      Pero es que un servidor, que tiene a gala creer que posee cierta capacidad de análisis crítico, que desconfía desde siempre de las medicinas alternativas, del curanderismo, incluso hasta hace poco también de la homeopatía, pues resulta que hace un tiempo, viendo que la medicina convencional no daba con la solución a un problema (leve) de su hija, recurrió a la homeopatía… y funcionó. Desde entonces combino con mis hijos los tratamientos homeopáticos con los convencionales (la médico homeópata que los trata lo suele hacer) y les va muy bien a los dos.

      Ah, tengo que decir también que me jode bastante el tono jocoso con que suele tratarse el tema. En particular me jode mucho con se ha tratado en esta web, de la que soy un lector habitual. No me considero ningún tolete que se deja engañar por cualquiera (aunque supongo que eso lo pensará cualquiera de sí mismo).
      Por último ¿se han fijado en el currículo de alguno de los miembros de comité de honor y de los ponentes? Varios presidentes de colegios de médicos, el decano de la Faculta de Medicina de Londres…¿todos charlatanes?

      Venga, empiecen a tirar.


    1. miguel dice:

      Secundino,

      Lo siento si encontró el artículo ofensivo, y me parece fantástico si le ha funcionado la medicina homeopática, al igual que me alegraría si un placebo le soluciona un problema médico (esto último está demostrado). Ahora dicho esto, si algún día resulta que alguien abandona la medicina “real” para ponerse excluviamente en manos de la medicina homeopática, y le pasa algo malo, que no venga a pedirle cuentas a nadie, porque lo cierto es que no existen estudios, NI UNO, que avale la efectividad de los tratamientos homeopáticos. Fíjese en qué se basa, hombre por dios, que la sola descripción de esa “medicina” ya da bastante que pensar.



    1. Hay varios aspectos en el escrito de don Secundino que me llaman la atención, porque presentan la resuesta arquetípica del creyente.

      -La invocación al argumento de autoridad (authos epha) de “es verdad porque lo ha dico él”. Que participen gentes con un c.v. más o menos extenso no da validez a la pseudomedicina homeopática. Lo que se plantea es una alternativa más propia de las creencias que de la Ciencia. Es un argumento tan válido como la incuestionabilidad del Papa en asuntos de fe, pero lo que vale para las religiones no lo hace para la Ciencia, aunque solamente sea, siguiendo la benevolencia de gente como Stephen Jay Gould, por el tema de los magisterios no coincidentes.

      -En segundo lugar, dice que combina tratamientos médicos con pseudomedicinas. ¿Eso da vaildez a la homeopatía? Más bien no, salvo que usted pruebe de manera incontestable que, o bien la Medicina de verdad no funciona sin el complemento homeopático, o bien es la homeopatía la que funciona (con lo cual tomar medicamentos sería absurdo.) El suyo vuelve a ser un argumento de fe, que nada prueba. Si a usted sumáramos varios cientos o miles de personas, con experimentos de doble o triple ciego, y se arrojaran datos palpables que den a la homeopatía una proporción de curaciones o paliaciones superior a la que tiene el efecto placebo, entonces podremos hablar de hechos.

      -El ejemplo que presenta es el clásico que hace que la homeopatía (y la pseudomedicina ayurvédica, y las flores de Bach y demás chorradasy sandeces pseudocientíficas y magufas) funcone: preenta un rostro más amable, comprensible y con tendencia a escuchar que la Medicina de verdad, más aún la pública, que ya sabemos todos cómo va (y peor que irá con ese recorte.) El homeópata inteligente rara vez pide a su paciente que abandone sus tratamientos; simplemente los “complementa”, y si la cosa pita se apunta el tanto, y si no pita es que la malvada Medicina alopática bla, bli, blu. Luego a pasar por caja, pero eso sí, con una sonrisa.

      Siento que no le guste el tono de chanza y jolgorio con el qeu servidor se refiere a la homeopatía, pero la alternativa sería cabrearme porque nuestros próceres públicos, bien por su analfabetismo científico, bien por salir en la foto o bien con consciencia de que están retratando un montón de agua y azúcar, gastan un dinero que niegan a la Sanidad, a la Medicina (donde no entran esas idioteces) en un chiringuito donde lo que se busca es el negocio por el negocio. Doy a la homeopatía el mismo respeto que a los reportajes de Fríker Jiménez, que las “hinbestigaciones” históricas de Jeta Jeta Benítez o que los consejos del curandero Txumari Alfaro. La diferencia es que esos tres ejemplares están claramente identificados como vendedores de humo. La tragedia de la homeopatía es que son universitarios profesionales y gente que sabe los que se prestan a un juego infame.


    1. tanausú dice:

      Secundino, no sabe dónde se mete, aunque estoy con usted: algunos (postura oficial??)abobinan de todo lo que no es “ciencia”, entendida según definición tradicional. Da no se qué tanta certidumbre…
      Poner en duda los posibles beneficios de la homeopatía, así como negar rotundamente la posibilidad de que Melendez tenga razón, no es sino otra forma de integrismo tan atrevida como la que se critica.
      Uy, lo que he dicho…


    1. Juan Solo dice:

      Tanausu, sin duda Meléndez tiene razón, de hecho creo que está patentando el polvo C, que es milagroso para la psoriasis, la depresión y las almorranas. Creo que además va a ampliar su chalecito.


    1. Aymon dice:

      Don tanausú, no hablaré por los demás, pero le aseguro que yo no abobino de nada, las hilaturas no son lo mío.

      Vuelvo a lo que dije en el #34, no se puede hablar de homeopatía sin mencionar el hecho religioso, y mire, me aterra la posibilidad de ser integrista.

      Le dejo con unas palabras de un filósofo francés, Michel Onfray (Tratado de ateología), con las que me identifico plenamente. Espero que las disfrute.

      “La credulidad de los hombres sobrepasa lo imaginable. Su deseo de no ver la realidad, sus ansias de un espectáculo alegre, aún cuando provenga de la más absoluta de las ficciones, y su voluntad de ceguera, no tienen límites. Son preferibles las fábulas, las ficciones, los mitos, los cuentos para niños, a afrontar el desvelamiento de la crueldad de lo real que obliga a soportar la evidencia de la tragedia del mundo. Para conjurar la muerte, el homo sapiens la deja de lado. A fin de evitar resolver el problema, lo suprime. Tener que morir sólo concierne a los mortales: el creyente, ingenuo y necio, sabe que es inmortal, que sobrevivirá a la hecatombe universal…”


    1. Walter dice:

      A un servidor, que haya gente que crea en recetas milagrosas, pseudomedicinas o curanderías mejor dicho, bobadas homeopáticas o en la piedra filosofal, le da exactamente igual. Es un problema del usuario y/o paganini.

      Quien se quiera jugar la salud con esas memeces, que lo haga. perfecto, pero que luego no corra pidiendo ayuda a la “medicina oficial”. No se puede jugar un partido de fútbol en los dos equipos a la vez. Quien se meta en esos jardines que se las arregle, pero que tenga claro, que la homeopatía ni es ciencia ni es nada. Hasta la fecha, jamás ha podido mostrar ninguna prueba científica de su proceder ni nada que se le parezca. Cuando demuestren algo, ya veremos.

      Pero, por favor, que no venga con sermones a marear al sufrido personal. Digo sermón porque hablan como neoconversos al rito y allá cada hijo de vecino con sus creencias. Bastante hay ya con las sandeces de los independentistas ñaka.


    1. Pingalmojo dice:

      La noticia está en inglés, pero viene a decir que dos padres, homeópatas, han sido denunciados por el fallecimiento de su hija por culpa de un eczema el cual fue tratado homeopáticamente, al negarse a acudir a un médico.

      http://meneame.net/story/fallece-bebe-ante-negativa-padres-homeopatas-llevarla



    1. Para poder contestarle, don Tanausú, tendría que explicarme el significado del verbo “abobinar”, pero viendo por donde van los tiros, creo que está usted en un error (un poco intencionado, porque el uso de terminología como “ciencia oficial” indica que se le ve el plumero cosa mala.) Quienes suelen invocar términos que implican mentar la madre y demás, suelen ser precisamente los homeópatas y demás pseudomédicos. De Meléndez y sus frases lapidarias del estilo de “la Historia juzgará” ya mejor ni hablar. La cuestión es tan básica como que afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. Sin pruebas, la afirmación resulta carente de veracidad. Así funciona la Ciencia, así funciona la Medicina. Eso sí, cada cual es libre, a la vista de lo visto, de escoger lo que le guste más, porque yo tampoco quiero un Gran Hermano (el de Orwell, no el de la caballuna Milá) que me prohíba. Si usted tiene el problema de creer en esas fes pseudomédicas, no critique al resto del mundo por señalar algo tan simple como que el Emperador está desnudo.


    1. tanausú dice:

      (Lapsus: escribí abobinar por abominar, y sin querer cometo otro de los grandes pecados “abominables” de esta página. El que cometa una falta-error-pifia será objeto de burla y escarnio, no importa lo que diga después. Integrismo ortográfico se llama).

      Entrando en el tema, creo que hay muchas preguntas a las que la medicina “convencional” no es capaz de dar respuesta todavía. Por ejemplo, para mí hay un vacío enorme en el tema de la importancia de la nutrición, aunque cada vez se le da más importancia en las consultas. Creo que en la carrera no se estudia lo suficiente este tema, al menos tengo esa impresión cuando voy al médico.
      Y no me voy por las ramas: la causa del incremento de las alergias o las intolerancias alimentarias (celiaquías y otras), y enfermedades relacionadas con la autoinmunidad es todavía un misterio. Algunos sostienen la idea de que consumimos más hidratos de carbono de los necesarios (Melendez, Ebringer y otros). Otros dicen que las nuevas variedades comerciales, por ejemplo de trigo y otros cereales, se alejan mucho de las originales que eran más fácilmente metabolizables por el humano. El caso es que, sea cierto o no, he podido comprobar en mis carnes que una reducción en el consumo de determinadas sustancias mejoran enormemente mi salud. La medicina oficial no lo incluye como tratamiento en mi caso, aunque un buen médico me dice: si te funciona y no te perjudica, adelante. Por supuesto, siempre con una alimentación equilibrada.
      Ese es un ejemplo de cómo en algunos casos hay cosas que funcionan sin estar todavía dentro de la “medicina” alopática. Otro debate más peliagudo sería porqué es más fácil recetar una medicina que recomendar un cambio de dieta. Laboratorios y agencias de viajes a congresos en el Caribe a jugar al golf podrían dar una pista.
      Por lo demás, gracias por este debate tan entretenido y disculpen el sarcarmo.

      Fdo: un ateo que no cree en pajaritos preñados, pero sí escucha las señales que le manda su propio cuerpo.



    1. Don Tanausú: ese planteamiento de “non creo en las meigas, pero haberlas haylas” y demás línea argumental indican claramente que sí, sí se ha ido por las ramas. Usted pretende que por el hecho de que la Ciencia o la Medicina (la de verdad, no esas distinciones falaces que pretende colar de rondón) no haya dado respuesta a múltiples cuestiones, haya que dar presunción de validez a la primera patochada que se suelta, y no es eso. La Ciencia no niega ni afirma nada por anticipado, pero pide pruebas. A día de hoy, la homeopatía no ha aportado ninguna prueba plausible que valide sus afirmaciones. Cuando se han pedido, han salido por peteneras hablando de persecuciones, panaceas y demás, haciendo eso tan hispánico de matar al mensajero. Cuando haya pruebas tangibles, derivadas de estudios científicos de verdad y no los testimonios verídicos de “yo era un pobre desgraciado”, podrá decirse que la homeopatía es parte de la Medicina. Mientras, como buena pseudociencia, se escribe en minúsculas y se la sitúa donde merece: fuera de la sanidad púbilca y fuera de la Ciencia.

      Sí estamos de acuerdo enla importancia de una buena nutrición, pero no me mezcle churras con merinas. Científicos como el difunto Grande Covián ya hablaron de la importancia de una buena nutrición y de hecho, a este médico se le considera uno de los fundadores de la Dietética. Así que por favor, no haga como sus queridos psedomédicos y pretenda apuntar a su chiringuito querido (de ellos) méritos que no le corresponde. Meléndez afirma pero ¿dóne están los estudios? ¿dónde las pruebas? ¿dónde la pubilcación en revistas cientíicas, para que el resto de la comunidad repita, estudie y ponga a prueba? En ningún sitio.

      Otro de los argumentos que presenta, igualmente manidos, es el de la perversión de la malvadísima Medicina oficial alopática, vendida a los intereses de las farmacéuticas. Cierto es que, como buenas empresas, hermanitas de la Caridad no son, pero claro, no dice ni mú de Laboratorios Boiron y demás tenderetes homeopáticos que financian y presionan para gastar dinero público en agua y azúcar, y que han puesto el grito en el cielo cuando alguien ha hablado de situar sus brebajes dentro de la Ley del Medicamento, exigiendo un tratamiento POSITIVO. Si estuvieran tan seguros, si tanta seguridad muestra usted de sus bondades ¿por qué no dar un paso al frente, en lugar de quedarse cómodamente escondiditos en los paramedicamentos y demás suplementos, de los que solamente se exige la demostración negativa de su no peligrosidad?

      Así pues, don Tanausú, será usted un ateo en lo religioso, pero en el ambito sanitario es usted un creyente de libro, y como tal bien libre es de hacer con su organismo y con su bolsillo lo que estime oportuno, pero por favor, no caiga en ese fanatismo dogmático de los de su cuerda, de matar al mensajero por recordar algo tan básico como que afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. Si no se dan, tendrá usted algo, pero definitivamente, no es Ciencia, ni Medicina.

      P. D. Sobre lo de la ortografía, le contaré una cosita: evidentemente, uno puede mirar con benevolencia que, siendo humanos como somos, hasta el mejor escribano hace borrón. Pero cuando se tiene la oportunidad de releer, revisar y previsualizar antes de enviar, uno siente el perverso deseo de meter el dedo en el ojo ante quien, pretendiendo dárselas de moderno Galileo, mete la pata de semejante manera. De todas formas, integrismo ortográfico suele ser la excusa que los analfabetos funcionales suelen esgrimir cuando se les pilla con su lenguaje de móvil o de MSN, así que no quisiera yo pensar que quiere adjuntarse a ese gremio.


    1. Walter dice:

      Alguna que otra precisión:

      - No hay ningún vacío en el estudio de la nutrición. Muchos problemas se deben a dietas descompensadas o a patologías particulares del paciente.

      - No hay misterio en las alergias e intolerancias alimentarias. Que haya dolencias que hoy tienen difícil remedio no implica que no lo vayan a tener nunca y por tanto se deba acudir a uno que pasaba por allí.

      Respecto a lo anterior, puedes hacer una búsqueda bibliográfica por internet, libros sólo porque artículos de revistas los hay a porrillo. Puedes ir por la bibilioteca de la Facultad de Medicina o por los departamentos y verás.

      También respecto a lo dicho: el conocimiento del cuerpo humano y sus funciones NO es completo. Para saberlo está la investigación constante. El tema a investigar es amplísimo y es difícil que incluso a medio plazo se conozca del todo. Se tardará bastante en resolver asuntos como el funcionamiento del cerebro. Por lo tanto es lógico y normal que haya lagunas en el conocimiento pero ello no implica que otras gentes SIN usar el método científico sino oscuras y arcanas sabidurías de ni se sabe, puedan suplir o llenarlas. El conocimiento avanza y con ellos los tratamientos y técnicas para sanar a los enfermos y bien puede haber mañana una técnica que no existe hoy.

      Otro detalle que pasas por alto es que todas las personas no son exactamente idénticas, no somos clones. Hay diferencias nimias pero importantes, por ejemplo en el sistema inmunitario o patalogías heredables. El que a una persona no le funcione un tratamiento no es motivo para renegar de la “medicina convencional u oficial”, lo que le ocurre es normal, se busca otro tratamiento probado científicamente y ya está.

      Siguiendo tus palabras por lo visto cosas como la homeopatía es medicina “no convencional” lo cual suena avanzado, espacial y fashion, pero en términos claros es una quedada. Hoy por hoy es curanderismo.

      Menos mal que no has soltados lo del complot de las industrias farmacéuticas, aunque lo aludes, porque te diría que las mismas también sacan jugosos beneficios de la homeopatía. Y respecto a la manía de recetar (por la comisión se supone) pues en general te equivocas. te puedo presentar a un montón de médicos que le tienen alergia al talonario de recetas y dan consejos en su lugar. El problemilla es que, ¡oh sorpresa! quien haga eso se expone seriamente a las iras del personal que EXIGE, a gritos a veces, la amadas pastillitas o jeringazos. O sea, que lo que cuentas, en la realidad es mas bien al revés. Cuestiones de óptica, supongo.

      Pero, la libertad es la libertad. Si quieres hacer ensayos, pruebas y jugar a los médicos, vale. Allá tú. Pero la homeopatía, no es ciencia ni nada parecido. cuando sus adeptos ofrezcan pruebas extraordinariamente sólidas que explican sus supuestos y extraordinarios resultados, que de momento nada de nada, hablaremos.


    1. tanausú dice:

      don Señor Lechero: da gusto leerle. Incluso diría que estamos de acuerdo en más de lo que se piensa. Para empezar, no practico la homeopatía. Tan sólo he comprobado que evitando determinados alimentos reduzco al mínimo dolores que antes sólo quitaba con medicación (y me ahorro efectos secundarios).
      Ahora bien: puede que nuestra común repelencia a los tópicos y lugares comunes le nublen un poco el sentido. Puede también que vea en mis palabras gigantes dónde sólo hay molinos. Quiero decir que sí, que es un tópico meterse con las farmaceúticas, pero eso no le resta validez a mi afirmación de que existe un negocio enorme alrededor de ellas, negocio del que en ocasiones son cómplices algunos médicos (afortunadamente,cada vez más controlado lo de las recetas, o eso me gustaría pensar). Si usted lo niega con el pretexto de que es “un tópico” podría pensarse que es usted una víctima más de sus prejuicios. También ocurre lo que dice Walter, que el paciente pide solución ¡ya! bien por pinchazo o por pastilla, en lugar de hacer ejercicio, comer mejor etc…

      Haga el favor de no incluirme en “los del fanatismo dogmático de los de su cuerda”. Creo firmemente en los evidentes beneficios de la medicina alopática, también en el enorme bien que la farmacología aporta. Me temo que, como Secundino, no soy el ingenuo tolete, colectivo dentro del cual parece encuadrarme (de nuevo, víctima de su visión de blancos y negros). Vamos, que me repele la cartomancia, la astrología, la bruja Lola y los economistas visionarios. Pero negar que hay determinadas enfermedades cuyo mejor tratamiento es una alimentación adecuada (¿conoce usted algún medicamento para el celíaco?), negar que determinados alimentos producen intolerancia (ahora resulta que se hacen test de intolerancia), y negar que el 99% de los médicos no conocen en profundidad la nutrición pero si el “vademecum” sería de tontos del bote.
      Como verá, no hablo de homeopatía. No la practico. Conozco amigos que sí lo hacen y les va bien. Supongo que a los que les va mal ni lo cuentan. También hay gente que toma antinflamatorios y tienen el estómago hecho polvo… y otros no (puede que porque toman el carísimo omeprazol).

      Con la ortografía tiene razón: no reviso ni corrigo, soy un chapucero, pero hasta analfabeto funcional todavía no llego. Si lo fuera, no podría leer sus interesantes respuestas.En ellas aprendo lo importante que es estar abierto a otros puntos de vista, sin dogmas ni verdades absolutas.
      Si algo funciona, funciona, aunque no se sepa (todavía) porqué. Negarse a esa realidad si sería estar ciego, sordo y mudo. Sin acritud…



    1. Don Tanausú: como le digo más arriba, las farmacéuticas hermanitas de la Caridad no son, pero sus hermanas parafarmacéuticas no le van a la zaga. La diferencia fundamental estriba en que para sacar al mercado un medicamento hay que lanzar una serie de estudios que demuestren que el producto tiene un efecto beneficioso; para sacar al mercado un compuesto homeopático sólo hay que acreditar la ausencia de efectos dañinos. ¿Ve donde está la diferencia? Yo no le pido al homeópata nada que no le pida al científico, esto es, pruebas. Pero todos tienen que jugar con las mismas reglas, y la pretensión de los practicantes de las pseudomedicinas mal llamadas alternativas (la única alternavia de la Medicina es una Medicina mejor) es la de pretender que el método científico (ensayo-error-prueba-demostración, etcétera)no se les aplica. Que no es lo mismo vender un medicamento que una molécula de principio activo en un litro de agua.

      Perdone el tema de situarle en ese lugar que tanto le repele, pero sinceramente, para mí la homeopatía tiene el mismo valor que la astrología, la parapsicología y demás “patía”, “logías” o “mancias” de similar jaez. Así pues, si me habla de medicina alopática yo le responderé que solo hay una Medicina, la que cura y que la homeopatía no ha demostrado en más de doscientos años otra cosa que unos resultados similares a los del efecto placebo. No se trata de afirmar o de negar a priori, sino de demostrar. En cuanto al resto de sus afirmaciones, vuelve a irse por peteneras: tanto don Walter como servidor le hemos indicado que hay estudios sobre nutrición en el campo científico y que el hecho que no haya respuestas para todos los problemas, no convierte en válidas (siquiera en plausibles) las respuestas no probadas o, mejor dicho, las que contradicen cosas que cualquier estudiante de Química sabría sobre soluciones y diluciones. Aquello que no está publicado en una revista científica, con resultados presentados ante una comunidad científica que los pone a prueba para su repetición y concluye validando la afirmación inicial, no es Ciencia, y no se puede poner al mismo nivel que la Ciencia. Los avances en materia sanitaria, la reducción del índice de mortalidad, el proyecto de vacuna que reduce la posibilidad de contraer SIDA… todo eso ha venido de la Ciencia médica, nada de la morralla homeopática, ayurvédica, etcétera.

      De nuevo, no es una cuestión de usted o de mí, sino de pruebas, de estudios de doble y triple ciego, repetidos por otros equipos científicos hasta alcanzar conclusiones. Lo de “a mí me ha pasado” no sirve, sobre todo porque en sus planteamientos deja patente que, pese a no practicar la homeopatía, sí la consume y sí cree en ella. La propia terminología que emplea es la de alguien que no es objetivo. Puede usted plantear, con buen criterio, que yo tampoco lo soy que la Medicina (la de verdad) no es perfecta, pero fíjese: lo que usted plantea como corrupciones del sistema (que las hay), como comportamientos patológicos y excepcionales (que los hay) en el mundo de las pseudomedicinas que-no-son-alternativa es la regla general. Eso sí, le doy la razón en una cosa: el homeópata no es la Pitonisa Lola. La segunda es un ser semi-analfabeto, el primero es un titulado universitario que hizo el juramento hipocrático y que pretende establecer como auténticas cosas que contradicen su propia formación.

      Si algo funciona, funciona, efectivamente. Pero aquí no se ha demostrado que funciona. El dogma es pretender que hay que dar una oportunidad sin pruebas, y entonces salimos del campo de la Ciencia y entramos en el de la fe. De nuevo, es usted libre de creer en lo que quiera, pero no me lo venda como científico. El método científico no es dogma, sino todo lo contrario: hay un paradigma hasta que las pruebas derivadas de la observación y la experimentación lo echan abajo, y vuelta a empezar. La homeopatía, en realidad, no ha aportado nada a ese debate. Vive cómodamente a la sombra de la Medicina de verdad, apuntándose los tantos que no le corresponden y lanzando acusaciones cuando el resultado es negativo. No puede ponerse, en definitiva, al mismo nivel, la Ciencia que la pseudociencia.


    1. Secundino dice:

      Me alegro de que el tono del debate haya tomado un cariz menos ofensivo para los que confiamos en la homeopatía.

      Los críticos a la homeopatía aluden siempre a que a diferencia de los tratamientos homeopáticos, los fármacos convencionales, alopáticos (o los “verdaderos” si quieren) han pasado una serie de filtros que basados en el método científico, que garantizan sus efectos beneficiosos. Pero ¿son infalibles estos filtros? ¿puede el método científico dar explicación a todo? Y si es así ¿por qué salen al mercado medicamentos que después de un tiempo son retirados porque se ha comprobado que su ineficacia, o peor aún son perjudiciales?

      Si se quieren sorprender consulten la lista de productos que mensualmente retira del mercado la Agencia Española del Medicamento.


    1. Aymon dice:

      Pero que tramposín nos ha salido Don Secundino. Independientemente del debate homeopatía sí – homeopatía no, nos acaba de dar una lección de lógica aplastante. Veamos:

      Dice que los fármacos alopáticos “han pasado una serie de filtros que basados en el método científico, que garantizan sus efectos beneficiosos.”

      Los garantizan en un sentido estadístico, porque las pruebas de campo, que la homeopatía no realiza, producen resultados estadísticos, válidos, por cierto. También se conocen los efectos secundarios, claramente advertidos en los prospectos. La homeopatía no necesita de esto, un poco de agua destilada con glucosa no produce efectos adversos. No produce ningún efecto más que el de placebo.

      Continúa diciendo “Pero ¿son infalibles estos filtros?”

      No, no lo son. En el mundo físico no hay nada infalible. En el metafísico no lo sé, ese lo conoce usted mejor que yo.

      Luego viene la pregunta del millón, “¿puede el método científico dar explicación a todo?”

      ¡Noooo!, sabido es de antiguo que la explicación última de todo es… ¡Dios!

      Y por último un cierre magistral: “Si se quieren sorprender consulten la lista de productos que mensualmente retira del mercado la Agencia Española del Medicamento.”

      Lo siento, Don Secundino, pero no me sorprende. Me sorprendería vivir en un mundo perfecto, me resultaría extraordinariamente sospechoso que la AEM nunca retirara nada, me sorprendería sobremanera que alguna vez los productos homeopáticos estuvieran bajo el control de la AEM, me sorprendería, con profundo regocijo, que alguna vez se derrotara definitivamente al curanderismo, o a la superstición en general. No espero tanto de la especie humana.


    1. Walter dice:

      El problema no son los filtros, pruebas y seguimientos que haya que hacer para garantizar que sirven los medicamentos “convencionales”. El problema es que los “alternativos” no pasan ninguno, ni hay ningún experimento científico que los avale, ni tests clínicos que previa a su venta comprueben sus efectos. Por no haber, no hay ni garantías de los fabricantes como ocurre con muchos “complementos” para deportistas. Pero lo serio, es que los fundamentos científicos de esta cofradía son humo. No existen ni jamás han probado que existan.

      Incluso para alguien que tenga sus dudas sobre la medicina “oficial o convencional”, llamada así como señalando que es una dictadura o dogmas doctrinales, para quien dude, decía, tiene ante sí dos campos, uno en que existe una garantía elevada de eficacia de acuerdo con lo que se conoce hoy en día y el otro en el que no hay ninguna garantía, ninguna prueba ni ninguna teoría seria y científica.

      Como cada cual es muy dueño, la opción uno te da una grado alto de probabilidades de superar una dolencia, la dos, ninguna, porque es cuestión de fe, de religión en otras palabras. Y Ciencia y religión no se mezclan nunca, en la primera prima la razón en la segunda, no.

      O séase, que haz lo que te apetezca pero luego no te quejes de lo que te pueda pasar. Y la experiencia me dice, que tarde o temprano acabarás acudiendo a un médico “convencional” pero callando sobre la anterior “experiencia alternativa”. Por cierto ahora que caigo (y no te deprimas) jamás he visto los resultados de una autopsia “homeopática o alternativa”.



    1. Don Secundino: buen intento, pero como indica Maese Aymon, su razonamiento presenta bastantes lagunas. En primer lugar, omite usted que en el campo de los paramedicamentos (paraguas donde se esconden los productos homeopáticos) también se retiran numerosos productos. Tirando de memoria (falible, por supuesto) a principios de la década se habían retirado varios centenaras de ésos que se venden en herbolarios y demás, con la etiqueta de “naturales”. La actividad científica no pretende ser dogmática y la estadística no es, ni mucho menos, una ciencia exacta, pero lo que en el ámbito de la Medicina es la excepción (determinados medicamentos se retiran porque, pese a las pruebas, o no actúan como deben o tienen resultados negativos) en la homeopatía y sus hermanas de viaje es la regla general (no han demostrado un efecto superior al del placebo.) ¿Puede el método científico dar respuesta a todo? La pregunta no está bien formulada, porque ese método no es el libro “Warren tiene todas las respuestas” sino un sistema de trabajo al que todo aquel que pretenda llamarse científico tiene que concurrir, y que consiste en afirmar, presentar pruebas y debatir con sus pares. La homeopatía y sus practicantes nunca se han prestado a ese debate y todo lo contrario, cuando han aparecido pruebas han ido en sentido inverso al afirmado. Su planteamiento es bastante antiguo, y pasa por matar al mensajero: si con el método científico no sale el resultado que queremos, el método científico falla. Esa idea ya incurre en el fallo (gordo además) de pretender que la pregunta se adapte a la respuesta preestablecida. Pero luego sacan como manuscrito del Mar Muerto aquel artículo del difunto “Bienbebiste” en la revista “Nature”, omitiendo que luego fue sobradamente rebatido.


    1. Aymon dice:

      Amigo Walter, por no ver yo tampoco he visto nunca:

      - Un antibiótico homeopático. Por consiguiente, nunca he visto que un homeópata cure una infección. Todo hay que decirlo, tampoco he oído a nadie quejarse de una infección mal curada por un homeópata. Claro, es imposible, un muerto por septicemia no se puede quejar.

      - Una radiografía homeopática. Quizá no hace falta, para una fractura expuesta no hay como dar mucha árnica y un caldito.

      - La cirugía homeopática. No hace falta, el tratamiento homeopático es tan eficaz, que el paciente nunca llega a necesitar cirugía.

      - La qimioterapia homeopática. Mejor no decir nada, se te puede caer el pelo.

      - Tratamiento de fertilidad homeopático. Espera… igual sí existe. ¡Una pajilla sin terminar y te caen quintillizos!

      - Curación homeopática de la insuficiencia renal. Pa mear y no echar gota.

      - Curación homeopática de una úlcera perforada. ¿No abusar de los picantes quizás?

      - Control homeopático de la tensión alta. Bueno, este sí lo hay. Con no leer nuestros comentarios sobre homeopatía basta.


    1. Walter dice:

      Eso es lo simpático del asunto. Se reniega de los fármacos “convencionales” y se usan otros camuflados con cualquier nombre, con garantías y prueba cero patatero. Se reniega de los mentados pero “se usan en cantidades mínimas”, lo cual es una estupidez porque para algo existen las posologías recomendadas por las pruebas clínicas y que el médico dictamina según el caso que trata. Se reniega de la “medicina convencional” pero cuando las cosas se ponen feas, el paciente es “derivado” a un hospital “convencional”, homeopáticos no los conozco. Es decir, un doble juego bochornoso.

      Los homeópatas y adictos a eso, siempre están con la boca llena de reniegos y madiciones a “la química” que los malvados y vendidos médicos (a las multinacionales) recetan, pero olvidan que somos química y física. Nuestro cuerpo está repleto de productos químicos, las células están hechas de productos químicos y moléculas aunque suene fatal. ¿Recetan ellos otra cosa que “química”? Caso de respuesta negativa, deben prescribir materias celestiales o espirituales.

      Por otra parte, hay que recordar una vez mas que el personal adora sus pastillitas, jarabes y jeringazos, por no hablar de adictos a la cirugía, que los hay y mas de lo que parece. No pueden vivir sin su consulta semala y contar sus achaques a quien se ponga a tiro. Muchos llevan escrita en la frente la famosa frase “Los médicos no se ponen de acuerdo o no saben lo que tengo”. Las consultas públicas están repletas de enfermos imaginarios, las privadas no porque les duele el bosillo. Mucho de este personal y en particular si tienen pasta, se apuntan a un bombardeo e incluso a la homeopatía y a todo lo que se les ponga por delante. Es curioso constatar que estas pseudociencias florecen en lugares de alto nivel de vida y rarísima vez en países pobres, donde comer es ya una aventura diaria.

      Lo que si está claro es que muchos adeptos y adictos a la cosa, no tienen ni remota idea de medicina y lo que saben es de leer de aquí y allá, coger lo que interesa y mal digerirlo. Luego, of course, saben mas de medicina que un tipo que se tiró años estudiando como un cabrón con especialidades y todo.

      En fin, pedir que este personal sea congruente y consecuente con sus decisiones y actos es demasiado pedir. Lo que si suplico, ruego e imploro, es que se vayan a dar el coñazo a otra parte con sus monsergas. Aburren.


    1. Secundino dice:

      No se rasguen las vestiduras, Señor Lechero, Walter y Aymon. Lo único que quería poner de manifiesto es que el sagrado método científico no es infalible, extremo que parecen ustedes compartir.

      Dice Aymon que se sorprendería de que los medicamentos homeopáticos estuvieran bajo el control de la Agencia Española del Medicamento. Pues sorpréndase, lo están. Y además con esa denominación “Medicamentos Homeopáticos”. No son por tanto “paramedicamentos” como sostiene el Señor Lechero. Se dispensan solo en farmacias.

      Como veo que el debate está agotado y el tono vuelve tornarse cachondo, me retiro.

      Solo me queda reiterar que me gustaría que a los que confiamos en la homeopatía no se nos compare con los devotos del curanderismo, practicantes de la brujería o similares.

      Saludos a todos.


    1. Walter dice:

      Infalible no, pero es el único que hay y mejor que no tener absolutamente ninguno.
      Lo segundo, no me comparen y tal, es imposible. La homeopatía mientras no proporcione una sólida base teórica y práctica de sus procederes, y mucho tiempo ha tenido y no ha hecho, es una pseudociencia perfectamente equiparable al curanderismo.
      Lo siento.


    1. Aymon dice:

      Exacto Don Secundino, compartimos que el método científico no es infalible. Lo que no compartimos es que sea sagrado. Me parece que la idea de lo sagrado, la mística, el pensamiento mágico en definitiva, es asunto suyo, no nuestro.

      Es verdad que los preparados homeopáticos, que no medicamentos, están bajo el control de la AEM. Lo mismo que se regulan las plantas medicinales, los productos cosméticos, los productos de higiene y los biocidas de uso en la higiene personal que, a saber, no por eso son medicamentos.

      En esa regulación, lo único que se les exige a los preparados homeopáticos es que sean… ¡inocuos!, así que, Don Secundino, justo al final del debate, no hacía falta que empezáramos a estropearlo con mentirijillas.


    1. tanausú dice:

      A don Señor Lechero: de nuevo se equivoca conmigo. Ni consumo ni practico la homeopatía ¿dónde he escrito yo eso? Supongo que podría equipararse al que no sabe escribir con el que no sabe leer, o peor, lee cosas que no existen, lo cual tendría un nombre que acaba en “patía”. Lamentablemente, los prejuicios no tienen tratamiento ni alopático ni homeopático.
      Lo que rechazo es esa visión tan absolutamente intransigente con otras ideas que difieran de lo que se entiende por “ciencia”.
      Yo hablo de alimentación, y de cómo una dieta basada en las teorías de un reputado científico han producido una mejoría espectacular, incluyendo la reducción (no eliminación), de medicación. Dieta que por otro lado tiene cada vez más seguidores aunque no se “dispense” en las consultas (de nuevo, ignorancia absoluta de los médicos en dietética y nutrición). A mí que me crean o no me importa un pepino. Por otro lado, confieso que el tono en el que se dirigen a Secundino me parece algo airado, incluso ofensivo (sin necesidad(. Por ejemplo cuando se dice “En fin, pedir que este personal sea congruente y consecuente con sus decisiones y actos es demasiado pedir. Lo que si suplico, ruego e imploro, es que se vayan a dar el coñazo a otra parte con sus monsergas. Aburren.”
      Que yo sepa, esta página es plural y más bien satírica. Si a Walter le incomoda que haya “canariabruteros” que no piensen como él, le recomiendo, en términos homeopáticos, ajo y agua. Y cuidado: está cientíticamente demostrado que la mala leche produce úlceras.


    1. Walter dice:

      No me dirigía precisamente a Secundino. No me incomodan en absoluto, hastían por incongruentes y por aburridísimas.

      Y Ciencia sólo hay una.


    1. Pingalmojo dice:

      Pues agarrense los machos porque el Congreso acaba de acordar que la homeopatía solo sea realizada por licenciados en Medicina y Cirugía, a través de una proposición no de Ley, en la que se regulará el ejercicio de estas prácticas.

      http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Congreso/acuerda/homeopatia/sea/realizada/solo/licenciados/Medicina/Cirugia/elpepusocsal/20090929elpepusoc_14/Tes


    1. Pingalmojo dice:

      Sin ánimo de meterme en discusiones ajenas, y después de haber leído atentamente cada uno de los comentarios, me gustaría dar mi humilde opinión.

      Lo que está claro es que la ciencia es la ciencia, por muchos errores que se le puedan achacar, o por muchos intereses que pueda haber a su alrededor. Por tanto, empezar a dudar de ella y de su método es un poco, demasiado diría yo, arriesgado.

      Pero aún así, es cierto que existen prácticas alternativas a la ciencia médica como la homeopatía. Pero a esta hay que acotarle firmemente su campo de actuación. No se puede permitir que esta práctica sea comparable con la medicina, ni mucho menos. Una persona con una patología cardíaca no puede acudir a un homeópata, o una persona con cancer o con cualquier enfermedad grave.

      Pero si una persona con una cierta dolencia, no logra el bienestar con la medicina y sí con la homeopatía, donde está el problema?. Esa persona dirá que bendita homeopatía, que ha logrado mejorar su vida. Por tanto, creo que comparar a un mismo nivel homeopatía y medicina es una opción suicida. Lo que hay que hacer es acotar de forma clara hasta donde llega la homeopatía y no permitir que fantoches y advenedizos se aprovechen de la desesperación de un enfermo por sanar.

      Por tanto, si logramos que sea una actividad regulada y ejercida por profesionales, los que acudan a ella será de forma voluntaria, y los que no quieran hacerlo pues no lo harán así de simple. Lo que no me gusta nada son los fundamentalistas homeópatas que piensan que estas prácticas son el milagro que todos esperan. Que no señores, que no es eso.


    1. Sergio Montesdeoca dice:

      “Pero si una persona con una cierta dolencia, no logra el bienestar con la medicina y sí con la homeopatía, donde está el problema?.”

      Está en que, en realidad, lo más seguro es que se haya curado solo y no necesitara haber pagado a un charlatán por un producto inútil que ENCIMA anuncian con falacias como estadísticas y estudios inventados, o diciendo que sí hay un principio científico tras su supuesto funcionamiento.
      “Principio científico”, por cierto, que si fuera real significaría la muerte por intoxicación de cualquiera que bebiera un trago de agua.


    1. Walter dice:

      D. Pinga si se ha molestado en leer mis rollazos, cosa que me obligaría a pagarte unos cuantos frascos de aspirinas, verás que un servidor no tiene problema alguno en que cada cual se meta entre pecho y espalda lo que le apetezca. Incluso si decidiera en un rapto de genialidad curar su acné con zotal, no se me alteraría el pulso. Es su problema y actúa a su libre albedrío. Si es idiota, ni me molesto en considerarlo.

      Lo que sí me molesta es que se intente colar como Ciencia algo que no lo es. También que que se recurra a juegos de palabras y falacias para vender la moto científica de la cosa, que insisto, no lo es. Me fastidia y harta oir siempre los mismos argumentos en pro de la movida a base de insistir que la Ciencia no es infalible porque hay patologías hoy sin tratamiento, lo que muestra un analfabetismo científico integral. Y finalmente, me irrita el proselitismo encubierto o bien visible que acompaña toda intervención de un adepto a la cosa, en que invariablemente aparece su caso personal resuelto gracias a… y si se menta un hijo más que mejor. No se ha llegado, afortunadamente aquí, a la fase en que se suelen citar casos desesperados, “enfermos en el corredor de la muerte” como decía un tonto culebrónico por ahí, pero si esto se alarga, aparecerá. Esta gente considera que un testimonio perdido en un blog de internet es prueba irrebatible de la santidad de la cosa y el resto de los mortales tenemos que rendirle pleitesía al asunto y abjurar con disculpas públicas de nuestros funestos errores. Que esos emocionantes testimonios sean ciertos, es harina de otro costal.

      Considera, que cuendo digo molestar y eso, no implica que me hayan amargado el día. Más bien me refiero a esa sensación que suele invadir a alguien cuando le endosan majaderías. Pero que conste en acta, que quien guste ser timado, que acuda a estas cosas, pero sin olvidar el refrán ruso sobre que el tonto y su dinero se separan pronto.

      Lo del decreto, cosas de la política y que alguien importante o su familia se dediquen al timo ese. O negocios en juego, véte a saber. De todas formas, es mejor que esto esté en manos de médicos que de cantamañanas jugando a salvadores de la raza humana.



    1. El razonamiento de los gobernantes estatales es el mismo que el de los autonómicos catalanes: sabemos que esto es una filfa, pero mejor que esté en manos de profesionales. Con esta normativa, los médicos consiguen ser los amos del chiringuito, echando a los homeópatas clásicos, que postulan que no hay que ser médico para practicar su disciplina. Al final, como dijo cierto sabio, el negocio es el negocio.

      Don Pingalmojo: de acuerdo al cien por cien con que cada cual es libre de elegir lo que quiera: Medicina, homeopatía, peregrinación a Fátima o bálsamo de Fierabrás. Pero nada de meter lo que no sea Medicina en la sanidad pública.


    1. Pingalmojo dice:

      Walter totalmente de acuerdo con usted. De hecho, digo en mi comentario que, de ninguna manera, podemos equiparar medicina con homeopatía.

      Lo que provoca mis dudas es que existen 1.500 médicos que se dedican a esto (eso he leido). Y me parece una cantidad nada desdeñable. Lo que si me preocupa es que, por estos 1.500 médicos, existen entre 10 y 12.000 que no lo son.

      Por tanto, siendo la homeopatía una actividad que, en principio, lo más que hace es no hacer nada, va a ser muy difícil su prohibición. Pero como es una actividad dirigida a la salud de las personas, lo mejor que nos puede ocurrir es que quienes se dediquen a ella sean médicos, y no un cualquiera que, aprovechando que tiene un salón en su casa, se dedique a hacer chorradas.

      Luego lo del “pues a mí me funciono”, pues muy bien, me alegro por aquel que le haya ido bien, pero el que no mejoró en nada, seguramente la próxima vez se lo piense un poco y acuda a donde tiene que acudir.

      Y si la mejoría fue fruto del placebo, pues fantástico. Ha sanado usted por sí mismo sin necesidad de medicamentos y sólo bebiendo agua. Un poco cara eso sí.



    1. Don Pingalmojo: de acuerdo con usted. Nada de prohibir, pero que la gente asuma las consecuencias de tomar agua con agujas.



    1. Don Tanausú: de nuevo, buen intento de irse por peteneras pero tampoco cuela. Esa técnica de tirar la piedra, esconder la mano y esperar que nadie se de cuenta ya está un poco vista. Para ser alguien que dice no practicar ni militar en la homeopatía, la defiende (como en su primera intervención) o usa términos propios de esa pseudociencia, como “medicina alopática”, para referirse a la Medicina (la de verdad.) Pero como en los planteamientos previos, cuando se le pilla en un renuncio se escuda haciendo eso tan clásico de matar al mensajero. Lo de la referencia a los prejuicios ya viene a confirmar que usted, pese a que lo niegue repetidamente (excusatio non petita, acusatio manifesta), es bastante creyente (o crédulo.) Afortunadamente, la ignorancia científica sí tiene cura y no está vinculada a la toma de medicamentos. Lo de pretender dar gato por liebre y decir Diego donde dijo digo ya es harina de otro costal, pero no se esconda, por favor, que da la sensación de que usted mismo no se traga lo que cuenta.

      Tampoco es cierto que usted únicamente defendiera las virtudes de una sana alimentación basadas en las investigaciones (desconocidas) de un reputado científico (innominado.) Cuando trató de colar la idea de que la Medicina no trataba la Dietética, varios le recordamos con unos cuantos ejemplos que su afirmación era errónea. De nuevo, aunque afirme una cosa, demuestra la otra, al comportarse como tantos defensores de las pseudomedicinas, apuntándoles tantos que no le corresponden. De traca, eso sí, es el argumento de “cada vez somos más”, que recuerda al de los diez mil millones de moscas. Si se refiere usted a Meléndez, da la casualidad de que esos estudios (que lleva prometiendo desde finales de 2004 y que aún no se han publicado) no han visto la luz. La opacidad en torno al número de pacientes (término curioso, para alguien que afirma no vender un medicamento) y de trastornos tratados (dejando aparte que los célebres polvos parecen valer lo mismo para un roto que para un descosido, es más curioso aún cuando se habla de complementos alimenticios.) No pretende que le creamos, pero en realidad actúa como si lo pretendiera. Y no es cuestión de creencia, sino de Ciencia: aquello que no ha sido publicado en una revista científica y debatido con el resto de la comunidad, probado y requeteprobado hasta que salen las conclusiones planteadas, no es Ciencia. Si ha habido ignorancia en toda esta historia, ha sido la de quienes buscando una panacea o un método sencillo para bajar de peso, han querido buscar duros a cuatro pesetas. Si ha habido intransigencia, tono airado y hasta fantasimo, búsquelo entre quienes se dedicaron a lapidar verbal y literariamente a las escasas personas que osaron recordar a Enrique Meléndez Hevia que, como científico, tenía el deber moral de seguir el mismo método que inculcó a sus discípulos en las aulas. A no ser, eso sí, que sea usted capaz de decirme en qué publicación científica de peso se han publicado las tesis, los estudios y los resultados.

      Don Secundino: su argumento de “son medicamentos porque se venden en Farmacia” indica que tiene usted bien poca idea de lo que habla, o bien no ha encontrado mejor argumento para salir más o menos airoso del debate. Con lo sencillo que hubiera sido presentar alguna referencia, algún estudio que indicara que la homeopatía y sus principios activos tenían un resultado superior al del efecto placebo. Pero no, es más sencillo pretender que las reglas se adapten al resultado y situarnos en esa hipocresía de lo políticamente correcto, donde Medicina y homeopatía están al mismo nivel (como Psicología y parapsicología, como Astronomía y astrología, como Caligrafía y grafología, etcétera.) Si, personalmente, opino que quien se deja los cuartos en el homeópata está al mismo nivel que se los da al tarotista, al futurólogo o al limpiador de chakras es porque las disciplinas de todos esos profesionales tienen la misma base científica. A partir de ahí, oiga, si usted tiene esa virtud de creer y hacer que el efecto placebo funcione, felicidades. Pero a ver si algún día vienen con algo tangible bajo mano.

      P. D. Pese a su razonamiento torticero, aunque según el Congreso sólo los médicos pueden ejercer la homeopatía (para desaire de los homeópatas clásicos, que consideraban que no tenían que serlo) esa pseudociencia sigue sin ser médica. Al menos hasta que alguien nos sorprenda con pruebas tangibles. Tal es la virtud de la Ciencia: no es dogmática. Fíjese usted que por activa y por pasiva se ha dicho que la homeopatía no ha aportado pruebas de sus afirmaciones. El día que lo haga, entrará en el campo científico con todos los honores. Mientras, si no les importa, yo esperaré cómodamente sentado.


    1. Secundino dice:

      Hola todos otra vez. Ya sé que en mi último comentario me despedía. Pero ya ven, no he resistido la tentación de contestar a algunas cosas que se han dicho posteriormente.

      El Señor Lechero contundentemente me dice: “su argumento de que son medicamentos porque se venden en Farmacia indica que tiene usted bien poca idea de lo que habla, o bien no ha encontrado mejor argumento para salir más o menos airoso del debate”. Por favor, no tergiverse. Yo lo que digo es que la Agencia Española del Medicamento, mal que les pese a algunos, los denomina “Medicamentos Homeopáticos” (no los llama “preparados” ni “productos”, no, medicamentos) y como tales se venden solo en farmacias (no en herbolarios, parafarmacias o similares).

      Por otro lado, si a pesar de que en España la ejercen ya muchos médicos (1.500 según se apunta en algún comentario, no lo sé), está amparada por Colegios de Médicos, se enseña en varias facultadas de medicina españolas (en el caso de países como Gran Bretaña y Francia en un buen número de ellas), si a pesar de eso ustedes persisten en asimilarla al curanderismo, la parapsicología, la cartomancia o la astrología, pues muy bien, adelante.



    1. A ver si lo entiende, don Secundino: la regulación que reciben los preparados homeopáticos, aquélla a la que se amparan y de la que no quieren salirse, es distinta que la que se plantea respecto de los medicamentos. Que formalmente se les adjetive (con el fin de hacerlos colar como lo que no son, como pasa con la homeopatía) no niega que se les aplican normas distintas. Así que, nuevamente, tampoco cuela. Si usted es feliz dejándose colar gato por liebre, usted mismo, pero no pretenda que los demás comulguemos con ruedas de molino.

      En cuanto al resto, lo de los mil quinientos practicantes (de nuevo el argumento de los diez mil millones de moscas, tan caro a las pseudociencias) y lo que se hace en otros países (por cierto ¿por qué no menciona a los Estados Unidos, donde la figura de Samuel Hannemann y la propia homeopatía han sido situadas extramuros de la Ciencia? No interesa) sigue sin suponer aportación alguna de estudio o prueba de carácter científico. Que determinados profesionales médicos hayan decidido dedicarse a eso únicamente indica su rentabilidad como negocio, y tres cuartos de lo mismo para quienes han decidido aprovechar económicamente y montar un chiringuito con sello universitario. Pero por esa regla de tres, cuando la UIMP estuvo a punto de colar un curso sobre astrología durante este Año de la Astronomía ¿convierte a los signos del zodíaco en Ciencia? No. Pero eso de vestirse con ropajes ajenos es muy propio de las pseudociencias. Cuando el difunto Germán de Argumosa (uno de tantos “hinbestigadores” de lo para-anormal que salieron como setas durante los procelosos años del tradofranquismo y la transición) logró colarse y dar una charla en no sé qué colegio mayor universitario, empezaron a llamarle “Profesor Argumosa” y se acabó montando una bonita leyenda en torno a sus títulos y responsabilidades. Es un truco muy viejo el del argumento de autoridad: es verdad porque lo ha dicho él, pero él / ella / ello tiene que aportar pruebas. Si no entiende eso, don Secundino, allá usted con su credulidad.


    1. tanausú dice:

      Señor don Lechero: me temo que no encajo con el rival arquetípico que a usted le gustaría que fuera para poder encasquetar su artillería dialectica prefabricada, otras veces vista en este foro: “leña al sorullo”.
      Así, se inventa cosas que no he dicho, me imagina como no soy. Da lo mismo: para soltar sus argumentos de manual le vendría bien que yo fuera el ingenuote al que le sacan las perras las brujas de las teles locales. Lamento decepcionarle.

      Más que defender, lea bien “los posibles beneficios de la homeopatía”, digo “posibles”, lo que rechazo es la penosa intolerancia (y el tono algo despectivo) que se usa por parte de algunos foreros poseedores de la verdad absoluta, esos para los que no existe la duda razonable. Los que critican los dogmas pero son más papistas que el papa en la defensa de una “única medicina”, católica, apostólica y romana.
      Debe resultarle incómodo que unos cuantos médicos, de los que pasan por esas facultades de Medicina donde se enseña “la Medicina”, practiquen la homeopatía. Bah!, si total,ellos saben menos de medicina y ciencia que ustedes… Si me permiten, ustedes serían a la ciencia lo que el Opus a la religion.
      Y me gustaría subrayar un par de coñadas más: una cosa es que la medicina trate la dietética como una especialidad, y otra muy distinta es que los médicos que le atienden a usted y a mí, de distintas especialidades, tengan remota idea de cómo aplicarla. Bajen del guindo de la retórica ilustrada, del debate teórico y hagan la prueba por esas consultas de dios (con perdón, no se me acuse de creyente).
      En su radicalismo, incluye usted a la grafología. ¿Es para usted la grafología igual que la astrología o la parapsicología? Mire a ver si se le va la mano en la caza de brujas y de paraciencias.
      Cuidado: en su defensa a ultranza de la ciencia podrían ustedes resultar (involuntariamente) hasta patafísicos.


    1. Aymon dice:

      Don Tanausú, supongo en que estaremos de acuerdo en que este debate se ha alargado notablemente, y parecería que ya estamos dando vueltas en círculos.

      Usted habla de “los posibles beneficios de la homeopatía”, y yo quería preguntarle, de forma muy concisa, y a ser posible con una respuesta inequívoca, si considera que hay algo más que efecto placebo entre esos posibles beneficios.

      Para decirlo más claro aún, ¿considera usted que existe alguna acción bioquímica sobre el organismo, directamente relacionada con el/los principio/s activo/s del preparado homeopático que se ingiere?



    1. Don Tanausú: no me ponga usted méritos de los que no soy acreedor. Usted se ha retratado solito con sus distintas intervenciones. Scripta manent, verba volant. Es usted un creyente de libro, y la creencia escogida es algo secundario. Creer en brujas o en homeópatas tanto da. Porque usted cree y como fiel creyente (o crédulo) es incapaz de argumentar o de admitir otros argumentos. La referencia al dogma y comparar a los que pedimos pruebas con la Inquisición (de forma más o menos velada) es otra salida de pata de banco de uso común entre los habituales de las pseudociencias y su legión de convencidos. Pero como le dije más arriba, la Ciencia (con mayúsculas, que se le ve otra vez el plumero, mi amigo) no es dogmática: solamente pide que se demuestre lo que se afirma con pruebas tangibles, y que exista la oportunidad de ponerlas a prueba. Una y otra vez les he planteado, les he preguntado a usted y a don Secundino que hagan referencia a pruebas tangibles, a estudios como los que se plantean en el plano científico. Su respuesta ha sido mantenella y no enmendalla, cargando contra el mensajero. Solamente les ha faltado la invocación a Galileo para que el cuadro estuviera perfecto. Pero mire, para su información, Galileo sí aportó pruebas a la curia, cosa que en el caso de ustedes, ni están, ni se las esperan. Así pues, con todas esas referencias (algunas copiadas de argumentos inversos) da la sensación de que una cortesana predica las virtudes de la castidad, dicho con el debido respeto a las cortesanas, claro está. Ojalá, se lo digo sinceramente, tanto Hannemann como Benveniste, como Meléndez, hubieran tenido razón y descubierto panaceas, pero en todas estas historias, como en otras que prometían el oro y el moro (por ejemplo, la fusión fría) lo que ha brillado por su ausencia han sido las pruebas, y aunque la intención fuera en un principio loable, llega un punto en el que se pasa de la frontera del engaño (propio y / o ajeno.)

      En cuanto al tema de la Dietética, vuelve usted a insistir en un tema donde ya se le ha rebatido repetidamente, cambiando los argumentos para ver si alguna vez acierta, pero no tengo inconveniente en recordarle que es la Medicina la que ha incorporado esa disciplina, a través de estudios y de la aplicación del método científico (pruebas, pruebas.) Que usted intente meter de rondón los postulados del gurú de la secta en la que tan despreocupadamente milita, tampoco cuela.

      Lo que sí tiene su mérito es ver cómo utiliza el mismo argumento y el contrario en apenas dos párrafos. Primero critica a la Medicina por no comulgar con las ruedas de molino de un charlatán de feria, luego se esconde tras el título de Medicina de sus practicantes para defender la homeopatía (para no defenderla, ni practicarla, ni ejercerla, bien que se le está viendo el plumero, buen señor.) Será que los médicos que no le dicen lo que quiere escuchar son ignorantes y los que le dan alas son buenos. Pero en fin, es por actitudes como la suya que este tipo de chiringuitos medran. Todos los días nace un primo.

      ¡Uy, uy, uy! No me diga que cree usted en el análisis de la personalidad a partir de los escritos caligráficos. Al final, lo de la ortografía va a ser indicativo de carencias más profundas, pero no es raro que, cuando la religión se abandona, deje en ciertos cocos un vacío que otras cosas se encargan de llenar. De nuevo le pido, por favor, que me dé referencias de algún estudio que valide las conclusiones que plantean que la grafología ha acreditado la pertinencia de sus postulados.

      En fin, don Tanausú, que agradecido (que no agredido) quedo por sus buenos deseos y se los pago con otros: cuidado, pues en su defensa a ultranza de sus creencias podría quedar usted con la bolsa un tanto tiesa.


    1. Walter dice:

      Como de costumbre la peña homeopática, columpiándose en los manidos discursos de toda la vida y sin ir al grano. También como de costumbre dedicándose a la evangelización de los infieles en la verdadera fe.
      Y ahora, ¡el análisis de personalidad! espero ansiosamente la petición del análisis de la palma de la mano aunque sea con un escaneo. Acojonante, a fe mía. Que aburrimiento.

      Sigo esperando con ansiedad algún testimonio conmovedor de uno extraido a base de pócimas mágicas y alternativas de las garras de la muerte. Prometo que intentaré llorar un poco.

      Saludos, caballeros y hasta otra.


    1. tanausú dice:

      Aymon: le respondo. Tengo serias dudas sobre la efectividad de que la infinitésima parte de una sustancia pueda mejorar algo. De hecho, mis hijos no van al homeópata, ni yo tampoco. Van al pediatra y toman antibiótico si así lo manda el médico. Por tanto, confío en la medicina para la mayoría de las enfermedades.
      Existen (porque los he vivido en propias carnes), algunas enfermedades en las que la Medicina todavía no proporciona alivio, o al menos de forma suficiente en función de los daños del tratamiento (efectos secundarios). No se conoce causa ni desencadenante. En estos casos, la búsqueda personal de soluciones a los dolores me han llevado a una dieta que mejora sustancialmente la enfermedad, basada en las ideas de un científico (no es Meléndez) (por lo demás, reputado). Sin embargo, esta dieta o se desconoce o se rechaza por parte de los especialistas.
      Sería tonto por mi parte dejar de practicarla (funciona, es gratis y no tiene efectos secundarios). Si es ciencia o no, pues ni sé ni me importa. El caso es que consigue su fin, que es mejorar la calidad de vida de una persona. Estoy seguro que tarde o temprano se harán estudios que constatan esa mejoría en numerosos pacientes, se publicarán y ojalá pase a ser un tratamiento habitual en las consultas, incluso si es placebo. Y así, de paso, dejaré de ser para ustedes un zoquete (cosa que me importa otro bledo).

      Para no decepcionarles, mi catálogo de supercherías incluye el convencimiento de que numerosas enfermedades físicas tienen su origen en otros desequilibrios que tienen más que ver con la actitud ante la vida. Simplificando mucho, las personas positivas considero que tienen menos riesgo de enfermedad. Supongo que también por eso soy otro tolete, aunque igual esto ya la ciencia lo ha demostrado y alguien lo publicó en alguna revista científica acompañado de estadísticas en colorines, lo que modificaría su opinión sustancialmente. Ya saben lo de la fuerza de la gravedad, que estaba antes de que Newton y su ley. Señor Lechero: le dejo a usted enredado en su laberinto lógico entre sombras que usted mismo imagina, haciendo piruetas verbales , resucitando a mensajeros a los que nadie ha matado, infravalorando la inteligencia del prójimo rebatiendo afirmaciones que usted mismo inventa (y que le encantaría que hicieran para darle pie a soltar el discurso ultra cientifista en el que se siente tan cómodo). En mi opinión es usted totalmente impermeable a otros puntos de vista, y por tanto, sería usted un pésimo científico. Ya tiene la sentencia firmada de antemano. Luego, esfuerzo estéril el diálogo.

      Ah, y le agradezco sus buenos deseos. Tendré cuidado de que mi bolsa no queda tan tiesa como sus prejuicios.


    1. Aymon dice:

      Gracias por la respuesta, Tanausú.


    1. tanausú dice:

      Gracias a usted por la gimnasia mental, que sin duda retrasará mi alzehimer.



    1. Don Tanausú: de nuevo me otorga usted unos parabienes que no merezco y que, simplemente, se ha ganado usted solito. Ahora se nos presenta de pobrecito machacado por la intransigencia de los aquí presentes, cuando no tuvo inconveniente en entrar atacando a quienes señalábamos algo tan simple como que se requieren pruebas. Se las he pedido y usted ha respondido saliendo por peteneras una y otra vez, y ahora se rasga las vestiduras, en un sano ejercicio de hipocresía (otra cosa bastante habitual entre los militantes del maguferío.) Cuando trato con fanáticos de su pelaje recuerdo aquella máxima según la cual no se puede convencer a un burro de las virtudes de una buena nutrición porque lo que quiere el burro es alfalfa. Usted vive feliz en sus creencias, pero el problema ha sido que ha querido que las asumamos como dogma de fe, y cuando una y otra vez se le han pedido datos, algo que refrendara su afirmación, se ha hecho el silencio, parcialmente roto por sus salidas, bastante tópicas del creyente arquetípico. Si quiere curar los prejuicios ajenos (inexistentes, pues también le he recordado que de antemano, yo no me opongo a nada, pero pido pruebas y si no se dan, pasado el tiempo sospecho que nada hay que probar) le aconsejo que se quite los propios, que una vez más queda como cortesana predicando las virtudes de la castidad. En cuanto a sus invectivas, qué puedo decirle. Que alguien cuya capacidad crítica y cultura científicas está a la par que su ortografía me digas esas cosas tan bonitas, me hace recordar esa máxima, tan frecuente por estos pagos, que indica lo de “ladran, pero cabalgamos”.

      P. D. De sus pruebas y argumentos sobre la grafología mejor ni pregunto ¿verdad?


    1. tanausú dice:

      Don Señor Lechero: me temo que mi mensaje inicial, que terminaba con un “uy, lo que he dicho”, se ha visto corroborado con creces. Claro que me quedé corto en la reacción: su intolerancia hacia los que discrepen de su punto de vista es ilimitada.
      Dice usted que mi “capacidad crítica y cultura CIENTIFICAS (sic) está a la par que mi ortografía”. Entiendo que no debo estar a su altura, que supongo muy elevada, ya que usted cabalga, no se sabe si a lomos del equino o habla como el propio jamelgo al que me equipara (dele saludos a la burra Francis). Una vez comprobado que es imposible no sólo el acuerdo sino siquiera que usted entienda lo que lee, doy por zanjada por mi parte esta especie de debate. Los garbanzos (cicer arietinum, para que usted me entienda) están muy removidos ya y se les va a caer el pellejo de tantas vueltas.
      Seguro que en otros temas estaremos más de acuerdo, ya que le leo frecuentemente en este foro y suelo coincidir y divertirme con sus intervenciones.
      Saludos


    1. Walter dice:

      La yenka (baile de los 60): derecha-izquierda, adelante-atrás, arriba-abajo, uno-dos-tres y vuelta a empezar. Mientras el cuerpo aguante, diversión asegurada.

      Un servidor, se aburrió y se fue. Too much for the body. Bye.



    1. Don Tanausú: La primera de sus intervenciones ya dejaba más que patente lo que ha sido el tono de todas las posteriores. Pero de nuevo, por favor, le pido que no haga tanto ejercico de hipocresía y de “digo-dieguismo”, porque la única intolerancia ha sido la de quienes, como usted y don Secundino, han pretendido que jugáramos a trágala, admitiendo unas afirmaciones desprovistas de pruebas (en la línea habitual entre los profesionales/militantes/creyentes de las pseudociencias.) Los dogmas de fe quedan para las religiones, y yo no tengo la culpa de que usted haya construido una a partir de sus elecciones personales, de todo punto respetables pero en modo alguno generalizables a la condición de máxima de sabiduría. Habla de “alcanzar un acuerdo” como si ello fuera la cuestión (truco habitual entre los habitantes de sectas como la suya, como si fuera una cuestión de opinión y no de hechos), cuando en realidad la situación requería aportar pruebas. En realidad, ni sobre ese tratamiento dietético del que habla (pero no habla, porque lo lleva con un aire de misterio que da un resultado oscuro), ni sobre la homeopatía, ni sobre la grafología ha sido capaz de aportar un dato objetivo, pese a que una y otra vez los que hemos pedido pruebas le hemos dicho que no es una cuestión personal, sino objetiva (al contrario que usted, que no ha salido del “porque yo, porque yo, porque yo”.) No hay salidas negociadas: o hay pruebas, o no las hay. Como le dije también, es una cuestión de fe, y como tal no es explicable, ni negociable, ni asumible, ni renunciable, pero no exija que los demás comulguemos con sus ruedas de molino.

      En cuanto a la segunda parte de su alocución, de nuevo se conduce usted como cortesana predicando la castidad, porque se lamenta de que haga una reflexión en voz alta acerca de lo que de su nivel cultural se induce, viendo todo lo que ha escrito (o más bien, en las veces que ha repetido los dogmas de fe.) Como le dije, se ha retratado usted solito, otra cosa es que no le guste la imagen que ve en el espejo, mas ése no es mi problema. Y ¡válgame el cielo! mi altura científica no es gran cosa, pero ¡qué quiere que le diga! cuando veo a alguien que da pábulo a la homeopatía y que para adobar el conjunto cree en la grafología (le concedo el beneficio de la duda en la ortografía, que tampoco es menester hacer leña del árbol caído) ¿qué quiere que le diga? Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor, que en este caso es mi criterio. No voy a caer en esa hipocresía (fruto del gilipolleo de lo políticamente correcto) según la cual cualquier opinión, por disparatada que sea, ha de ser igualmente respetable (de nuevo, la astrología no es tan respestable como la Astronomía, o la grafología como la Caligrafía.) Por otra parte, mal puede pedirse por parte de los defensores de las pseudociencias un respeto que, aparte de inmerecido, ni siquiera es recíproco. Así pues (aunque sospecho que se hará el sueco otra vez) no caiga en la idea de que yo le juzgo según mi vara personal de medir, sino que simplemente, le pido lo que pido a todo el mundo: que me demuestre, que me enseñe, que me explique. En eso, la Ciencia es bastante democrática: hasta el becario más cutre puede pedir al catedrático más endomingado que pruebe lo que afirma. Son las disciplinas pseudocientíficas las que se esconden tras el “ipse dixit”, tras los diplomas en la pared y tras unas medallas que detrás de toda esa cortina de humo, no hay nada.

      Eso sí, sinceridad por sinceridad, la discusión siempre es refrescante, mueve las “nuronas” y desde luego, no tenemos que estar de acuerdo siempre. En realidad, no tenemos que estar de acuerdo nunca, pero lo importante es que estemos.


    1. Walter dice:

      Y como colofón, el titular de este artículo era cierto y correcto: El parlamento abre sus puertas los charlatanes. A lo que añado, curanderos.


    1. PaulAuster dice:

      Samuel Hanneman, reputado científico?
      Si no vivió más de seis meses en el mismo sitio…




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