Recuerdo hace unos años acudir a ver a Instinto Cómico en La Laguna. Grababan su primer programa en la TV Canaria tras fichar en ella, abandonando así TVE-Canarias, televisión que les había dado su oportunidad de saltar a la gran pantalla, primero actuando en el bar Kapitel de La Laguna, luego a la Laboral y finalmente de gira por las islas. En ese proceso, montaron su propia compañía llamada Instinto Cómico (aquí su web actualizada de higos a brevas), supongo para defender sus intereses económicos. Tenían cierta gracia aquel día, y los asistentes, con el aforo a medio llenar, no llegaríamos al centenar de personas. Se hicieron algunas coñas previas a la grabación, se hizo todo de un tirón, en apenas una horita y, sin gustarme demasiado, puedo reconocer que me entretuvo. Sin embargo, las cosas que se repiten demasiado cansan, aburren, hartan y hasta dan asco. Y eso sucede con Instinto Cómico.

Se busca piloto islámico kamikaze. Razón aquí
Sobre todo sorprende el caso de Eloísa González, Miss La Guancha 1999, y no Miss Tenerife 1999, que tras deambular como presentadora en tv locales, ha tenido la suerte de compartir espacio en Instinto Cómico, a pesar de no ser actriz. En numerosas ocasiones se la ha tratado de integrar en los sketches como la niña mona, pero sin éxito. Incluso se le llegó a poner una mesa, para que presentara más formalmente. Pero donde no hay…(que se lo digan a Cuatro)

Eloísa demostrando sus habilidades interpretativas
Casi todos sus componentes proceden de ese mal cultural subvencionado y minoritario llamado “teatro canario”, donde se suele pasar más hambre y pena que éxito. Sin embargo, a éstos les ha tocado el chollo, pues cada uno de ellos se ha garantizado un puesto de funcionario “ab absurdum” pagado por la televisión de todos los canarios. Y en lugar de oposición, lo han hecho haciendo el payaso, adaptando (o “canarizando”) cuando no copiando directamente números de los Monty Phyton, de Daniel Rabinovich (el de Les Luthiers) o de Faemino y Cansado. Y claro, cuando uno de los actores nos decía en esa primera grabación a la que fui que se habían pasado de cadena por la pasta (y que no le importaba pasarse a una tv local a fornicar en la madrugada si ganaba más), todo se entiende.
A continuación las tomas falsas vistas en el último programa de la última temporada emitido hace poco:
Como pueden ver, el formato del programa ha degenerado tanto que, en lugar de una comedia teatral, se ha convertido en un pestiño en formato tele, es decir, borrando lo que no sale bien para luego repetirlo y circunvalando las “historias” en sólo un personaje del elenco, haciendo más que evidente la falta de ideas. Además, haciendo uso excesivo del disfraz y de la prótesis, del golpe con el jarrón de plástico, con una ChonaExplotation a la que precedió la pertinente PanchitaExplotation, piensan erróneamente que las cifras arrojadas de audiencia les otorgan el derecho de creerse graciosos.
Realmente el tipo de público al que están dirigidos es muy concreto. Es un conjunto de fieles que les proporciona esos porcentajes elevados gracias al bajo consumo de televisión que se produce los domingos, un público igualmente adicto e ignorante de las copias que realizan, que vive en un show de Truman permanente al ser incapaz de discernir que le están vendiendo la misma moto domingo tras domingo.
Casi todos los actores respetables coinciden en decir que la comedia es un género maltratado, cuando hacer reír es muy difícil y a su vez es casi imposible que una comedia se lleve un Oscar o un Goya. Claro que no es lo mismo ser gracioso que creerse gracioso. Y peor que llevárselo crudo a costa de todos es tapar el espacio a gente más de más talento…
La mierda apesta.
Aunque tenga un 15 % de share.


En verdad, las pocas veces que he visto algunos minutos de esa basura, lo único que he conseguido son arcadas. Da vergüenza ajena ese humor tan basto, zafio, sucio y malsonante. No se adivina ni media neurona detrás de todo eso.
Si fueran aficionadillos que hacen obras de fin de curso de instituto, me callaría. Pero resulta que a éstos les pago yo, con mis impuestos, y eso me hace hervir la sangre.
Es otra perla más del esperpento que vivimos en estas pobres islas.