Sin duda, la quinta esencia de la canariedad bien entendida: el cantavemarías, el gritarancheras y la elo sobre el escenario en el que se asienta cénit del humor popular cantando el tema por el que los independentistas se les hace la boquita pesicola y los románticos sueltan la lagrimita cuando están en la metrópoli. Una mezcla de voces entre la delicadeza de un artista y la potencia de un soldador. Que lo disfruten.
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Está-radicada-a-las-afueras-de-Santa-Cruz-STOP
No-descartamos-que-sea-el-verdadero-Josito-El-Negro-STOP.
¡Toma ya!