Hace tiempo que no vengo por aquí con cuestiones pepitescas, porque la verdad es que llevo una temporada que evito leer los editoriales de El Día. De hecho, la primera referencia que les traigo hoy me la hizo ver mi compañero sentimental (qué haría yo sin él) y venía en el periódico del pasado lunes. Atentos a las predicciones de futuro en Descontento, rebeldía, boicot, desprecio:
Si España no nos ha descolonizado al final de 2010, o si al menos no ha iniciado conversaciones para que recuperemos nuestra libertad, habrá en la población de estas Islas descontento, rebeldía, boicot y desprecio, en vez de relaciones amistosas, económicas y una lengua común, porque hasta el español iría retrocediendo para darle entrada al inglés. También pudiera ocurrir algo totalmente indeseable desde nuestro punto de vista: la violencia. No podemos seguir siendo españoles de ínfima clase por nuestro acento y nuestra procedencia africana. Todo ello afectaría a un sector fundamental para nuestra economía como el turismo, y España sería la culpable.
Así que si te habías puesto como tarea para 2010 aprender por fin inglés, no gastes las perras en academias; tu propia rebeldía como canario megaoprimido mejorará tus conocimientos y te hará un experto en la lengua de Shakespeare, lo cual te será muy útil en los disturbios (que el Yayo no quiere que haya, claro).
Y en el editorial de hoy, contagiado del espíritu alegre, bondadoso, solidario y jovial de estas fechas, el editor-director más entrañable de estos peñascos regala a sus distinguidos y siempre respetados lectores esta perla literaria:
En el colmo de su atrevimiento, llegó a decir que la sociedad tinerfeña conoce a José Rodríguez como Don Pepito. Otra mentira cochina, porque el editor de EL DÍA siempre ha sido conocido como Don José Rodríguez o como el sobrino de don Leoncio. Sólo un par de hediondos periodistas, uno ex seminarista y otro con algunas aventuras sodomitas en Guinea Ecuatorial que ya contaremos (lo pusieron cara a Nigeria y se lo pasaron por la piedra) utilizan ese diminutivo para ganarle a EL DÍA lo que no le pueden ganar profesionalmente.
Me sobrepasa tanta elegancia, tanta prestancia, tanto verbo halagador tan propio de tres párrafos.
Es falso que la sociedad tinerfeña conozca a José Rodríguez como Don Pepito. Para empezar, hay una parte (yo diría que considerable) que ni siquiera le conoce. Y luego hay otra parte que también le llama “Don Pepito de Lomo”, “Don Pepito Indigesto”, “El Yayo” o “El señor Burns”.
Feliz Navidad a los Yayoadictos, preveo que el 2010 puede ser la hecatombe editorial.


Todo el post es impagable pero lo de “aventuras sodomitas en Guinea Ecuatorial” es B-R-U-T-A-L. Ya está tardando el yayo en pontificar desde la tele como el Herman o el Pedrojota.