[...] me sigo preguntando que clase de mania magnetica y fatal tienen los sectores mas pauperrimos de la sociedad en llamar a sus hijos e hijas con unos nombres estramboticos y malsonantes, como esa sarta de ellos que inmediatamente se auto-identifican con una imagen asociada de poligoneo, chabolismo y misera, nivel cultural en negativo, depresion social, etc…. “yurenas, yerays, yunaisis, yoremais, misaeles, echedeyes,cathaisas,yenifers,...” y toda esa sarta de neocanarismos pseudoaborigenes adulterados horrendos sacados del diccionario del awanak , completan un ridiculario de autenticos “nombretes” que ponen a sus hijos y son realmente penosos para mi opinion personal. No quiero ofender a nadie, pero si a mi me pusieran de nombre una cosa de esas, enseguida iba corriendo a cambiarmelo al registro tan pronto me lo permitiera la ley.
Frank en Postales desde América


Lo triste es que mas de uno se ha levantado en pie de guerra contra el cura respectivo por no dejarle bautizar al crio con semejante atentado de nombre.
Pocas veces he estado tan próximo al clero.