Universidad de La Laguna, de Las Palmas de Gran Canaria. ¡No!. La universidad que más vale es la de la vida, si tomamos como referencia las declaraciones de nuestro prez Paulino Rivero.

Y es que nuestro prez anda mosqueado por las críticas al nombramiento de Willy García como director general del ente público RTVAC. Sobre todo en lo que concierne a su (aparente) falta de titulación. Lo cuentan así en Canariasahora.es:
Se ha quejado el presidente de que muchas de las críticas vertidas contra el nuevo director del ente hayan estado fundamentadas en su nula formación académica, que se desconoce por completo a tenor de lo recogido en el curriculo de García que el Gobierno se ha negado a facilitar a los medios de comunicación. Y habla el presidente de la Universidad de la vida, de lo que se aprende con la experiencia profesional y vital de cada uno. Tiene razón, salvo por el nada despreciable precepto de méritos y capacidad que debe adornar a toda aquella persona que se proponga para gestionar los recursos públicos. Los defensores de Willy García se remontan a los méritos y capacidades de Jorge Bethencourt, o más recientemente, a los de Santiago González, que si bien era licenciado en Ciencias de la Información, su experiencia profesional en gestión de medios era escasa. Lo de los ataques de titulitis del presidente lo comprendemos poniéndolo en relación con las palabras de su consejera de Educación en lo que a fracaso escolar y PISA se refiere.
Sigue jugando nuestro prez a lo de ¡mira, detrás tuyo, un mono de tres cabezas! que tan buen resultado parece darle. Es cierto que no todos los titulados son buenos profesionales ni todos los no-titulados son unos burros ignorantes. Lo de la Universidad de la vida queda bonito y hasta entrañable en boca de empresarios como Juan Padrón o Miguel Angel Ramirez. Empresarios hechos a si mismos y que empezaron a trabajar casi al salir de preescolar. Pero lo que nuestro prez pretende que nos traguemos es que esa misma filosofía se puede aplicar a un nombramiento político para gestionar un ente público con un presupuesto para el año que viene de más de 65 millones de euros. Lo de que sea una persona vinculada con un medio de comunicación da exactamente igual. El director general del ente público debe ser un gestor, con sólidos conocimientos de economía y de gestión de empresas. La programación ya la eligen otros.
Además de eso, lanza nuestro querido prez un mensaje que se puede calificar, como mínimo, de acojonante: Que no hace falta estudiar para que te caiga un puestito directivo en la cosa pública. Con la tasa de fracaso escolar y analfaburrismo de las islas, el mensaje no podía ser más inconveniente.
Vamos bien.


Y la universidad ésta, ¿dónde dice usted que organiza los cursos de verano?