Claro, no está de moda decir que uno cree en Zerolo; ya lo estará. Además, ¿a mí qué me importa? Yo creo en las personas, sobre todo en aquellas a las que se quiere derribar con la insidia, haciéndolas más inocentes todavía. Lo que está padeciendo el alcalde de Santa Cruz no tiene parangón en la historia de la política de Canarias (...) El otro día, en un restaurante de La Corujera, unos viejos borrachos que cantaban
muy mal, desafinadoszarzuela me ponían a parir. Uno de los testigos que me trajo la noticia, y que estaba sentado en la mesa de al lado en el momento de autos, un amigo, reconoció que jamás había escuchado tantos disparates juntos. En fin, el precio de la fama (...) El miércoles de la semana pasada, en este periódico, Zerolo publicó uno de los artículos más bellos que yo había leído; todo un grito del político que se defiende de los ataques injustos; y que defiende a su tierra. Yo, que soy admirador de la literatura de Emilio Zola, y de su valentía, me vi leyendo el “Yo acuso”, aquel inolvidable artículo, pero esta vez en clave local. Hace falta mucha gente como Zerolo en la política canaria. Hace falta tener huevos y sacarlos al fresco de vez en cuando (...) Yo creo en Zerolo y lo proclamo a los cuatro vientos. Me da igual lo que piense el resto del mundo.
Con qué romántica astucia elige Andrés Chaves el día de San Valentín para proclamar su afecto, profundo, inmaculado, inalterable hasta que cambie, por Miguel “Luis XIV” Zerolo, ya saben, “Santa Cruz soy Yo y el que me ataque a mí ataca a la Muy Leal, Noble e Invicta”. Y a Chaves le da igual lo que piense el resto del mundo; en eso, lo que siente por Zerolo es como un amor adolescente: impetuoso, intenso y despreocupado.

Andrés Chaves, momentos antes de mancharse la camisa
Él cree en Zerolo como los piadosos en Dios o los pobres en la existencia de los billetes de 500 euros, sin hacer preguntas ni cuestionar nada. De la pluma zeroliana salió, además, uno de los artículos más bellos que Chaves haya leído. Me atrevo a sugerir que el ¿periodista? portuense quedó impactado ante un artículo de más de tres párrafos.
No me obliguen a comentar nada sobre los huevos de Zerolo, que es tempranito por la mañana.
Obsérvese como Chaves aprovecha para rellenar el artículo hablando de su popularidad, que le convierte en protagonista de improvisadas coplillas en los más granados locales de la gastronomía isleña.
Bip bip bip, información de última hora: nos informan desde el Panteón de París que se han producido movimientos espasmódicos en la urna que contiene las cenizas de monsieur Emile Zola.

Emile Zola, cuya vida cobra sentido ahora (un poco tarde, eso sí) al haberse convertido en inspiración zeroliana
Es triste que el nombre de gente tan honrada como Zola esté siempre en boca de los que menos se les parecen.