Otra vez le ha tocado a la mi querida y pequeña isla. No tuvimos suficiente con el Julan hace un par de años. Ahora le ha tocado a una zona muy cercana, al Pinar, donde además han tenido que desalojar a algunas personas, incluyendo la residencia de ancianos de esa localidad. Quizá ver los incendios de Galicia en televisión nos entristecen, pero ver que se quema algo que quieres tanto… desde luego no te deja en absoluto indiferente. Una de las zonas afectadas, la Hoya del Morcillo, es…ojalá muchos de ustedes pudieran verlo (¿Y por qué no? ¡¡Vayan a la isla, que es preciosa de verdad!!) Es un área recreativa que ojalá tuviéramos aquí. No hay ni comparación con Las Mesas. Allí puedes acampar, hacer asaderos, jugar al fútbol, pasear, tienes unas instalaciones geniales, y todo sólo con la naturaleza a tu alrededor. Es un lugar inmenso. Pues también se está quemando….¡qué impotencia, Dios mío, qué impotencia!
Todos los que he oído hablar en televisión (da gusto oir hablar a los herreños) comentan que están seguros de que ha sido provocado, y eso es lo que más duele. ¿Quién puede querer hacerle daño a una isla tan bonita, virgen, acogedora, toda ella protegida como Reserva de la Biosfera? ¡TODA la isla! Que se dice pronto.
Me comentaban que el humo se veía desde el valle del Golfo, mi parte favorita de la isla. Menos mal que el viento no ha llevado para allá las llamas, porque entonces sí que la habríamos hecho buena. Todos saben que ese fuego no se podría apagar y devastaría los viñedos y todo lo que se le pusiera por delante.
Desde aquí, mi repulsa a todos los que se enamoran del fuego y disfrutan viendo cómo se destruye en poco tiempo aquello que la naturaleza ha creado con mimo durante muchísimos años.
Y, para terminar, una nota positiva y de ánimo. Les repito que la isla es maravillosa, y todo aquel que va se enamora de ella. Cuesta acostumbrarse a dejar los coches abiertos sin miedo, a ver cómo las tiendas cierran dejando buena parte de su género fuera, en la calle ¡y nadie se lo lleva!, sí, así son. Uno se siente bien en El Hierro. Afortunadamente, en pocos días estaré allí, viendo los Roques del Salmor, bañándome en los increíbles charcos naturales de la costa, comiendo viejas recién pescadas, uvas con queso, piñas tropicales… ¡qué maravilla! Este año, además, me llevo la bici, así que los paseos serán de aúpa. Pero también pienso bajar caminando algún que otro risco. Serán casi dos semanas y, por mucho que quiera a mis amigos de Canarias Bruta, les aseguro que… en El Hierro no les echaré de menos.


Malditos los que son capaces de quemar un bosque :-(
Y páselo usted de miedo en El Hierro!!