El amigo VÃctor, en los comentarios de la anotación sobre la última (por ahora) tontada del dueño de El DÃa, mencionaba algo que me produjo un deja vu instantáneo: El famoso rumor sobre la fusión de las dos principales cajas de ahorros de Canarias. Si, digo principales porque además de estas existe la Caja Rural de Tenerife (ahora CajaSiete) y Caja Rural de Canarias. Un rumor cÃclico, como el famoso rumor de los caramelos con droga a la puerta de los colegios o el de las antenas de telefonÃa que provocan cáncer (oh, wait!, ese es permanente).
La realidad es que ese asunto, de haberse tratado entre las dos cajas, no ha pasado de mera anécdota. Hay una serie de factores que lo impiden, la mayorÃa de ellos polÃticos. En el consejo de administración de las cajas se sientan polÃticos insulares y autonómicos, y constituye de facto una muesca más en el engranaje de poder de las autonomÃas.

Cajacanarias, curiosamente, tiene más oficinas en la provincia de Las Palmas que las que tiene La Caja de Canarias en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Desconozco la cantidad de clientes que tiene en cada provincia cada una de las cajas, pero conozco varias personas que, siendo de la provincia de Las Palmas, trabajan con Cajacanarias a tÃtulo personal o con sus empresas. Lo que si conozco son la cantidad de reclamaciones interpuestas ante el Banco de España de cada una de las cajas, lo que equivale a conocer, más o menos, el grado de satisfacción de sus clientes. Ya comenté hace unos meses en esta anotación los datos, y ¡sorpresa! son las dos cajas lÃderes … en número de reclamaciones. Pero con mucho.
Con todo, hay otra caja, la Caixa, que en un plazo relativamente corto de tiempo le ha arrebatado a ambas cajas multitud de clientes. Bien harÃan ambas cajas mejorando sus polÃticas antes de pensar en una fusión que, en realidad, poco o nada aportarÃa al usuario.


Circula también un rumor por ahÃ, que dice que existe un artÃculo donde VÃctor sólo dejó un único comentario y además se entiende (es broma don VÃctor).