Nuestra blogosfera acabará siendo una réplica exacta de nuestra democracia: un grupo de poder cerrado y endogámico que se queda con todo el pastel, una mayoría que se da de hostias por cinco minutos de fama, y una minoría que contempla atónita como toda noble iniciativa se va irremediablemente al traste mientras el personal se dedica a relatarnos cinco lugares en los que me he comido un pepino.
Pues si, tiene razón el hombre, aunque como éste es un blog culto y colaborativo y en lugar de ingestas pepiniles, hablamos de nosotros, de lo que hacemos, de unos de lejos, de los nuestros e incluso de lo indeterminado .
Eso sí, cámbiese el pepino por el gofio y sabemos que nos queda...