Gut naig, Rita
Rita Martín, titular de la Consejería de Turismo desde el pasado julio, es el alma chiquilicuatre del Gobierno de Paulino Rivero. Perrea, perrea. Los periodistas la adoran. Sus conflictivas relaciones con el lenguaje humano la convierten en un hontanar de titulares. Recuerdo esta perla en una entrevista en Punto Radio: “Canarias es punto de encuentro de alguna manera, pues conecta con los cinco continentes, tanto América como puede ser África como puede ser Europa, y bueno, así somos los canarios”. Sí señora, así somos y así votamos.
La señora Martín tuvo una intervención desternillante en la Convención de ABTA (la federación de agentes turísticos británicos) celebrada el pasado noviembre en Adeje. El presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, insistió amablemente en que doña Rita se dirigiera a los británicos presentes (y los sesenta periodistas que cubrían la reunión) y la consejera se resistió con toda su volumetría, pero no hubo manera, y se encontró sola ante el micrófono, y espetó sonriente:
- Gut naig. Foreber. In Tenerife.
Ahora se ha podido saber que la Consejería de Turismo les ha pagado en los últimos meses clases de inglés a la viceconsejera y al secretario general técnico. Cada mañana, a las ocho, pasito tuntún, llega a los despachos de los antedichos un profesor de inglés y les introduce en las bellezas de la lengua de John Donne. De ocho a nueve le da clases a Mari Carmen Hernández Bento y de nueve a diez a Claudio Alberto Rivero en sus respectivos despachitos. Les da clases con la pasta de nuestros impuestos y en horario de trabajo. Pero entre las facturas del profesor hay una que me ha conmovido hondamente. El importe no llega a los treinta euros y se paga así “la traducción del discurso a la Convención ABTA”. Y doña Rita Martín, en un momento de inspiración en aquella noche adejera, no quiso atenerse a palabras fríamente escritas y marcadas, y se lanzó a improvisar:
- Gut naig. Foreber. In Tenerife.
Si Alfonso González Jérez (consúltese el Diario de Avisos del 13 de abril de 2008) no existiera, habría que encargar uno. Se puede estar de acuerdo o no con sus opiniones, pero las expresa de una manera tan mordaz y elegante que leerle es una gozada.
Casi a la altura del placer que representa seguir las peripecias de Rita Martín, ilustre consejera de Turismo (una rama menor del Gobierno de Canarias, sin duda). No veíamos tamaño dominio de la retórica y la oratoria desde Cicerón. Lo mismo inventa palabras (como desponjamiento) que te traba frases que hubieran hecho palidecer al guionista de Groucho Marx, al propio Groucho Marx y a Antonio Ozores, juntos. Visto su talento, ha sido un acierto enviarla a captar turistas a China, donde la entenderán sin necesidad de traductor. En canariasahora tiene doña Rita a sus mayores fans, que hacen un seguimiento entusiasta de sus intervenciones en los medios.
¿Por qué se elige para una consejería como la de Turismo a alguien con un conocimiento tan escandalosamente limitado de un idioma fundamental como el inglés, y con un desparpajo tan torpe como para demostrarlo en una convención de la poderosa ABTA? Ah, misterios del Paulinato… Tan pronto como se ha detectado el problema se ha encontrado la solución: clases particulares. Que la Administración remedie aquello en lo que falló la educación, tanto para la consejera (aunque no lo diga aquí González Jérez) como para sus altos cargos.
Y a todo esto, cuando nos aburramos, llevémonos las manos a la cabeza con lo que pasa en el sector turístico, con la pérdida de calidad y competitividad, con las plantas alojativas obsoletas, con los apartamentos que parecen decorados de “Cuéntame”.

Aiam flipping, an llu?
¡Discurso caro, amigo! Siendo 30 euros, me sale a euro el caracter (incluidos puntos y espacios entre palabras). Dicho en el inglés típico de la Consejería de turismo:¡Güat a bisnes, maifren! In Tenerife.