
El pasado sábado 12 de diciembre Juan Fernando López Aguilar confirmaba en el seno del Comité Regional del PSC-PSOE lo que era un secreto a voces: no será candidato a la Presidencia del Gobierno de Canarias en las elecciones autonómicas de 2011. Con ésto se cerraba un vertiginoso perÃodo polÃtico en lo personal que terminará con la salida del polÃtico grancanario de la vida social canaria en un perÃodo no muy lejano. Esta noticia solapaba su nombramiento como Vicepresidente del Partido Socialista Europeo tan sólo unos dÃas antes en la Rep. Checa.
Que Juan Fernando no querÃa venir a Canarias a ser candidato era un hecho. Un ministro de Justicia, protagonista de las primeras reformas legales del gobierno de Zapatero en 2004-2005 es llamado por el PSOE, seguramente de la mano de Pepe Blanco, en aquel momento Secretario de Organización (y por tanto nº2), a liderar una pobre candidatura del PSOE en Canarias. Viene a un destierro en las islas donde un PSC de la mano de Juan Carlos Alemán es incapaz de despegar durante varias legislaturas y además se convierte en inesperado apoyo de CC al final de esa legislatura previa a López Aguilar. A regañadientes, asume el mando electoral, que no el orgánico, a finales de 2006. Y llega el cambio.
A diferencia de sus antecesores, López Aguilar asume una lÃnea durÃsima y crÃtica con Coalición Canaria, levantando la voz sobre aquellos casos de corrupción que empiezan a aflorar en Canarias. Empieza a llamar a las cosas por su nombre: enchufismo, corrupción, mamoneo, robo,…Utiliza términos conocidos por todos pero que jamás nadie se habÃa atrevido a pronunciar tan alto y tan claro. Sus detractores, tanto fuera como dentro del PSC, empiezan a decir que su estilo es faltón y soberbio. Sus admiradores (entre los que sin rubor me incluyo) empiezan a creer que efectivamente existe una alternativa a la derecha que gobierna Canarias desde hace 20 años. Su llegada, su discurso y su campaña son un huracán que termina arrasando con todo: el PSC consigue subir sus resultados en casi toda Canarias, se convierte en la fuerza más votada y consigue 26 diputados, sólo a 5 de la mayorÃa absoluta.
Y aquà es cuando empieza cierto declive. La frustración que supone no gobernar a pesar de tener el apoyo mayoritario de los canarios gracias a un pacto entre perdedores hace mella en la figura de Juan Fernando. Aún asÃ, la polÃtica y el discurso siguen esa lÃnea más dura si cabe ante más y más casos de corrupción que van saliendo en toda Canarias, asà como la cierta incompetencia del Paulinato en manejar ciertos asuntos. Sin embargo, con la vista puesta en otras miras, vuelve a presentarse como Diputado en las elecciones generales de 2008 (ya lo habÃa sido en 2004), abandonando el Parlamento de Canarias en un tenso debate que todos recordamos por los gritos de Antonio Castro, Presidente de la Cámara. Sin embargo, ni López Aguilar, ni ningún otro canario ocupan ministerio alguno, donde en ciertos cÃrculos se interpreta como un desprecio. Como desquite, consigue el mando orgánico del partido a finales de 2008 en un congreso celebrado en Las Palmas de Gran Canaria. Pero no lo logra fácilmente, puesto que muchos compañeros del PSC de la vieja guardia (empezando por Jerónimo Saavedra) más proclives a pactar con CC, se dedican entonces (y ahora) a realizar movimientos desestabilizadores contra López Aguilar.
Al llegar los comicios en 2008, el PSOE consigue ganar las elecciones generales subiendo sus resultados y tras ellas se celebra el Congreso Federal del Partido, el cual deja fuera a López Aguilar de la Ejecutiva al contrario que pasara en 2004, pero una jugada de Zapatero o de Pepe Blanco, le mantienen en ella: será el candidato a las Europeas de 2009, completando 4 comicios como candidato y cabeza de lista en apenas 5 años en una loco rally electoral. Sin embargo, en ésta ocasión la suerte se acaba porque los fantasmas de la crisis y el paro hacen mella en el Gobierno, lo que se liquida con una derrota del PSOE, la primera de Juan Fernando en 5 años. Desde la prensa a la militancia se interpreta desde el principio que mandar a López Aguilar a Europa es otro destierro como mandarle a Canarias, como si desde Ferraz quisieran eliminar a un posible sucesor de Zapatero. La derrota no hace sino reafirmar ésta teorÃa. Sea como fuere, durante varios meses y a pesar de las continuas crÃticas de la vieja guardia del PSC, combina su euroescaño con su liderazgo en el PSC. Sin embargo, llegado el 12 de diciembre llega éste anuncio, que deja el campo despejado nuevamente para los movimientos internos dentro del PSC: si se celebrará Congreso o no, qué candidato o candidatos se postularán, si el discurso se mantendrá…
Todo eso es secundario realmente. La realidad es que Juan Fernando López Aguilar, un canario con un currÃculo espectacular que combina la capacidad de un artista con el liderazgo que solo confiere la suerte o la habilidad de hacerse a sà mismo y una formación que supera con amplitud a la del 75% del Gobierno de Canarias, conocido como el Guanche Rojo en su época universitaria en Granada, se va del archipiélago con el rabo entre las piernas y la amarga sensación de ganar sin gobernar. Alguien que perfectamente serÃa válido para liderar cualquier institución del mundo, se va sin poder aplicar sus postulados en Canarias gracias al poder establecido, al cual parece que estamos condenados de por vida.
Aún asÃ, gracias y hasta siempre. Fue un placer oÃrle.


Dejando aparte su incapacidad para jugar en equipo, no es de extrañar que a un burro integral como Pepiño Blanco le resulte incómodo un señor tan pagado de conocerse a sà mismo como el JuanFlo. Eso sÃ, si no va a repetir como candidato en Canarias, ya tarda el PSOE en nombrar candidato, porque ha quedado patente que Paulino repite.
P. D. Su trayectoria por aquà ha sido la demostración de que no se puede dirigir un partido desde el teléfono. Mal no le hubiera venido estar cuatro años de oposición, antes que peregrinar de comicio en comicio.