Si primero fueron unos peludos y después fue una alternativa, el numero material “musical” susceptible de crítica que aparece en la red es una versión de raperos chungos modo FAST-FORWARD de estos que se aprenden unas rimas chachis y luego aplican un maravilloso CTRL-C+CTRL-V letrista, esto es, aplicar un copy&paste al final de las rimas, que ya iremos completando lo demás; como los de Ofra sin ley, pero con mas neuronas en menos espacio.
Evidentemente para ser un rapero de los auténticos se tiene que dominar la técnica conocida como “Phantom Scratching”, es decir, mover uno de los brazos en el aire meneando un vinilo inexistente de tal modo que se parezca tener una parálisis nerviosa que impida mantener el cuerpo quieto. Hay otra teoría que indica que el movimiento del brazo del rapero en realidad es un sonómetro físico, pero para saber qué significa esa palabra hay que aprobar el bachillerato, ESO tan desconocido.
¿Y las letras? Ay, las letras…Todas deben ser quejidos y lamentos en torno a una vida desgraciada por culpa de un ente desconocido, a la vez que se ataca sin piedad a un enemigo imaginario mas fuerte, mas listo o ambas cosas. Claro que cuando uno se dedica a fumar cigarritos de la risa, lo mas normal del mundo es meterse con el amigo invisible. Eso si, tias en bikini y la MTV son para los raperos americanos, en Canarias tus colegas haciendo el chorra y el YouTube.
Bueno, esto es todo amigos, hasta la próxima edición de antiética periodística- musical. Y recuerden la moraleja: Hazle caso a la viejita…
No lo encuentro en iTunes, que pena.