
La canariedad, supongo que al igual que otros sentimientos localistas, es un terreno difícil de transitar a la hora de exponer una visión crítica y, a veces (por no decir siempre), uno acaba hiriendo susceptibilidades a menudo basadas en planteamientos erróneos. No creo que exista la crítica destructiva. Toda crítica es constructiva basándome en el hecho de que su mera existencia informa de que hay algo mal hecho. ¿Qué más da que no aporte soluciones? ¿Qué importa que no sugiera cómo mejorar las cosas? Bastante hace con plantear que hay algo que está mal. El grado de crueldad, ensañamiento o sarcasmo que lleve implícito es sólo una cuestión de estilo. Como dijo mi admirado Dr. House “...¿Preferiría un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que le ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres…”.
Entiendo que el primer paso y requisito imprescindible para poder mejorar, es ser consciente de que hay algo mal o simplemente mejorable. Dicho (escrito) esto, que es aplicable a todos mis posts, vamos al grano.
Muchas son las personas que acuden a los establecimientos de la mascota jurásica argumentando como motivo la canariedad de la empresa con frases del tipo “pa que se lo lleven otros p’afuera (se refieren al dinero) que se quede aquí”, “los de Carrefour y Alcampo son franceses o de no sé que otro país”, etc.
En el hipotético caso de que Hiperdino fuera una marca/empresa canaria no creo que fuera éste (aunque muy respetable) un factor tan importante como para condicionar la elección a la hora de hacer la compra. Calidad, precio y servicio deberían ser los principales condicionantes de nuestra elección. Si queremos rizar el rizo podríamos informarnos sobre factores como el grado de satisfacción de los empleados con la empresa (cosa que no es precisamente el fuerte de la compañia de la que hablamos), en qué medida se surte de proveedores locales en sus suministros, qué grado de implicación tiene con la comunidad (patrocinio de eventos y actividades^1^, becas…), etc.
Hace años que los fundadores de la empresa (por los que confieso siento una sana envidia) la vendieron. Después de esta operación la compañía ha crecido a base de varias adquisiciones/fusiones (algunas en Canarias y otras en territorio peninsular) y después de sucesivas ventas, ha llegado al actual propietario: Un grupo inversor llamado Permira que, como refleja este enlace , pagó por ella 865 millones de euros.
El abuso de la canariedad así como la ambigüedad sobre la propiedad de la empresa (no se oculta pero tampoco se hace pública a los cuatro vientos) supongo que ofrece pingües beneficios a los actuales propietarios. Como muestra de este (así denominado por mí) abuso de la canariedad que contribuye a la mencionada ambigüedad les muestro dos “botones”. En la primera foto pueden ver una de las bonitas señales que salpican los estantes de los super/hipermercados de la cadena, indicándonos que el producto al que señala está fabricado/elaborado en Canarias. La otra foto es de un ticket de compra en el que, además de ver reflejada mi adicción a la Coca-cola Light, pueden ver que como parte de la información impresa se incluye el número de productos canarios que hemos adquirido.


Siendo un poco más observadores podemos darnos cuenta de otro detalle. El C.I.F. que aparece en el ticket es B-61742565. Aunque el principio de su numeración no es un dato inequívoco de su caracter foráneo (generalmente los CIF de las empresas canarias comienzan por 35 en Las Palmas y 38 en Sta. Cruz de Tenerife), podemos utilizar este número para hacer una consulta en el organismo que corresponda y verificarlo.
Resumiendo. No tengo nada en contra de iniciativas como la de indicar el origen local de un producto. De hecho aplaudiría que otras cadenas (con una identidad bien definida) también tuvieran este tipo de indicaciones. Lo que me molesta en el fondo es que la empresa obtenga un beneficio en base a unas premisas cuya falsedad mucha gente ignora. Y hablando (escribiendo) de ignorancia, muchos de ustedes se sorprenderían si conocieran cual es el procedimiento que la empresa en cuestión utiliza en sus almacenes a la hora de hacer inventario. Si se portan bien otro día se lo cuento y si no, pueden preguntárselo a Miguel (de hecho fue él quien me lo contó a mí).
1 Cuando escribo “patrocinio de eventos y actividades” me refiero a aquellas de tipo semi-altruista, en las que se colabora económicamente con la organización a cambio de la presencia publicitaria en el evento con una pancarta, valla publicitaria o la inclusión del logotipo en cartelería, folletos, etc. La actual campaña de los “bit” no es un ejemplo válido (al menos para mí). ¡Qué generoso es Hiperdino que regala ordenadores a los colegios canarios! con la salvedad de que “a cambio” los papás de los niños tendrán que hacer la compra en los establecimientos de la cadena. ¡Negocio redondo!. Ya puestos, en vez de ordenadores nuevos podrían aprovechar para renovar los de sus oficinas y reciclarlos con la promoción.
Para ser justos una promoción que sí merece mi elogio es la de obsequiar con un generoso lote de productos a los papis de los recién nacidos en nuestra comunidad, aunque como daño colateral tengamos que ver cada mes en los periódicos publicados los horrorosos nombres de la mayoría de esos niños.

Hay que ver Charlie como te gusta sacar temas polémicos, primero fue la TVE-C y ahora esto. Muy bien, muy bien, te aplaudo por tu iniciativa.
Yo no compro en Hiperdino, si puedo, pero donde vivo no hay mucha variedad de cadenas de supermercados. Por si alguien no lo sabe, la Consejería de Industria, Comercio y Nuevas Tecnologías (tela el nombrecito) impide que nuevas cadenas de supermercados se implanten en las islas porque, agarrense, el exceso de oferta no es bueno para los canarios. Nadie le ha explicado a la consejera que cuando aumenta la oferta y la competencia disminuyen los precios. Pero bueno eso es otro tema.
A lo que decía, no compro en Hiperdino porque no me ofrece una buena relación calidad/precio en sus productos. Encuentro que esa relación es mejor en otra cadena de supermercados, que actualmente sólo existe en las islas capitalinas (la razón de ésto es la que describía antes).
Por supuesto esa cadena de supermercados no tiene dueños canarios, tampoco patrocina productos canarios y me importa un pimiento que no lo haga.
¿Me siento menos canario por eso? Pues NO, me siento más aliviado a fin de mes ya que me he ahorrado un dinerito y he consumido productos de calidad igual o superior a los de otros establecimientos.
En cuanto a los cartelitos de productos canarios, hay que ver como proliferan las semanas anteriores al ‘Día de Canarias’. Desde el 15 de Mayo, más o menos, surgen como setas en invierno, cartelitos sobre productos canarios en muchas establecimientos. Por lo general, el tamaño del cartel es inversamente proporcional a la relación que tiene ese establecimiento con las islas.