Además, en una isla de ese tamaño, apenas mayor que La Gomera, no querrán un tren… Porque, de ser así, correría el riesgo de salirse de la isla a poco que acelerase.
Sobra decir quién escribió esta tontería solmene que no hace más que confirmar que este señor tiene un odio profundo no sólo a Gran Canaria, sino al resto de las islas, menospreciando a La Gomera al ponerla en comparación con otra isla a razón de su tamaño. Como si el tamaño (de las islas) importara. Burro grande, ande o no ande. No es la primera vez que hace este tipo de afirmaciones, y me resulta cuanto menos jocoso que un individuo que va de periodista de raza llamando gacetilleros a su competencia y traidores y perros a los trabajadores de su periódico que osan mandarlo a paseo y mudarse a otro medio menos sectario incurra en este tipo de analfabetadas, y cualquiera puede llegar a la conclusión de que si con este tipo de cosas tan básicas y comprobables con sólo mirar una enciclopedia, aunque sea del siglo pasado (Las islas no han crecido en superficie desde entonces … bueno, miento: La Palma creció un poco debido a la erupción del Teneguía de 1971), en cuantas incorrecciones, exageraciones y falsedades está incurriendo en sus artículos.

Para ahorrarles el trabajo de buscar en la Red, para el editorialista de El Día, apenas mayor es:
- Gomera: 369,76 km²
- Gran Canaria: 1.560,1 km²
¡Cachis!, si hubiera dicho, menor que Tenerife (2.034,38 km²) y hubiera quedado como un rey.
No opino nada del resto de la tontería del artículo, sobre que si nos salimos de las vías con un tren y que si le robamos dinero para el tren a Tenerife … sólo un apunte, que visto el desconocimiento de geografía e historia de este buen señor, igual ignora: Gran Canaria ya tuvo un tren hace 33 años.
Fue un prototipo de Goicoechea, inventor del Talgo, pero sólo llegó a estar en pruebas y se desmanteló al poco tiempo. Hay quien dice que fue porque no era viable técnicamente, pero en los mentideros se hablaba que ciertos caciques de aquel entonces no querían que el tren afectara a sus negocios. Aquí, por suerte, nos quitamos de encima a (la mayoría de) los caciques. En Tenerife, por desgracia, parece que todavía sobreviven algunos.
Que curioso, en Tenerife también hubo un primer tranvía que hacía el trayecto Sana Cruz-Tacoronte en la primera mitad del siglo XX, hasta que se suprimió al parecer por las presiones de la empresa concesionaria de las guaguas, propiedad de un cierto Oramas (sí, familia de la misma Oramas en la que están pensando).