Es que no se me ocurría nada para el título.
Acabadas las putas navidades, llegan los putos carnavales. Del culto al borreguerismo y la estupidez, al máximo exponente de la mediocridad de la tierra: ¡ ER CAHNAVÁ !
Estas “fiestas” de las que considero que más que un motivo para enorgullecerse lo son para avergonzarse, darán el pistoletazo de salida en unos días con la presentación pública de las “discapacitadas gustativas” que participarán en la “gala de los carricoches”. Como aperitivo, el anuncio de una serie de medidas que reflejan el “nuevo estilo” que la corporación momil pretende dar a la “nuehtra fiesta”.
Desde aquí propongo una pequeña modificación de la propuesta. Aquella que anuncia el control de alcoholemia a los conductores de las carrozas antes de la cabalgata, sería más efectiva/recaudadora si se hicieran controles sorpresa a lo largo del recorrido y, sobre todo, al final del mismo.

