La “desmemoria” en materia política no es, desgraciadamente, un mal que afecte única y exclusivamente al electorado canario. En muchas comunidades de la península el electorado da la sensación de gustarle el S&M: eligen a unos políticos que resultan ser una panda de sinvergüenzas, y aún siendo llevados a un juzgado esposados con cargos de corrupción muy graves, les siguen aplaudiendo cual Robin Hoods posmodernos, sólo que estos, en vez de repartir el botín con el pueblo, lo invierten en trajes, palacetes, putas y chaperos de lujo o circuitos de fórmula 1. Y aquí no ha pasado nada.
Volviendo a Canarias, esta semana han sucedido un par de cosas en el panorama político que, si les resultan a los involucrados, vendrá a reforzar mi teoría de que o bien tenemos memoria de pececillo de acuario, o nos gusta que nos la metan doblada mientras aplaudimos con las orejas.
En la esquina sociata, Juan Fernándo López Aguilar se larga definitivamente de la política canaria dejando vía libre a un nuevo secretario general de los socialistas canarios y a un más que posible pacto con Coalición Canaria en las próximas elecciones autonómicas. Como la estrategia Jotaflá no les resultó, me huelo que intentarán poner a alguien del gusto de los de Paulino y cía. a ver si tocan algo del poder que les fue negado con el pacto de perdedores de 2007 entre una Coalición Canaria que no quiere perder la poltrona en la que están bien acomodados desde hace 14 años y un Partido Popular comandado por Soria que jamás obtendrá en Canarias la mayoría necesaria para gobernar en solitario.
Uno de los candidatos que se postula para llevar el PSOE hasta la victoria es, no se lo pierdan, Arcadio Díaz. Lo recordarán de otros éxitos como “Me presenté al ayuntamiento de Las Palmas y no me jalé un rosco”. Un político cuya campaña se basó en esencia en ir diciendo mucho “qué pasó cristiano” y en hacerse el gracioso en la oposición después de que saliera elegida Pepa Luzardo, lo peor que ha pasado por esta ciudad desde Van der Does (Pepa, quiero decir, el otro pobre es que no tiene carisma).
La otra noticia se refiere a un rifirrafe entre Román Rodríguez y Maria del Mar Julios. Al primero lo recordarán por ser uno de los peores gestores sanitarios que ha tenido el Gobierno de Canarias (y eso ya es difícil) y por ser un presidente del Gobierno de Canarias del que nadie se acuerda. A la segunda, por haber protagonizado junto con Manolo Lobo el peor batacazo de CC en Gran Canaria y en haber desarticulado, en la práctica, ese partido en la isla redonda.
Rodríguez acusa al Gobierno de Canarias de ser ineficaz, y Julios a Rodríguez de ser un gestor nefasto en el Cabildo y de pactar con la derecha (¡y olé!). También critica Julios el partido de Rodríguez, Nueva Canarias, escisión de CC por, básicamente, cuestión de egos, de ser un partido de intereses personales del su fundador. Como si la mayoría de gente no lo supiera ya.
Están bonitos estos dos (como diría la infamous Toñi Torres) para abrir la boca, cuando al primero se le recuerda por ser precisamente un ineficaz en su etapa de poder en el Gobcan, y a la segunda por no pintar nada en el panorama político actual habiendo demostrado que no la apoyan ni en su barrio.
Y en cuanto al PSOE, me alegraría que se pegara un batacazo en las próximas elecciones con su segura estrategia de acercamiento a CC. El electorado es desmemoriado, pero si el PSOE ganó las elecciones autonómicas anteriores, aunque sin mayoría absoluta, fue precisamente porque confiaban en que López Aguilar, con su discurso beligerante y sin pelos en la lengua, repartiera cera entre tanto político cantamañanas que puebla eso que hemos dado a llamar el Parlamento de Canarias.


Como la gente se huela que el PSOE se quiera acercar a CC, se le volatiliza al instante el 50% del electorado.