Cuando se plantea una inversión pública multimillonaria, se deberían tener en cuenta siempre todos los datos y variables para que dicha inversión resulte rentable en un plazo razonable más allá del mero servicio que se le de a la ciudadanía con dicha inversión. Esto, que debería ser un axioma en la gestión del erario, no se cumple en numerosos casos. En la Península, los derroches tienen su máximo exponente en las paradas del AVE de escasa utilización y los aeropuertos prácticamente vacíos, aunque si bien el primer caso es achacable al Estado en una mala o interesada planificación (al loro con la parada Guadalajara-Yebes, auténtico “bluf” inmobiliario en la ciudad fantasma de Valdeluz), el tema aeroportuario se debe a “arreones” regionalistas o privados que finalmente pagaremos entre todos.
Pero en ésta Canarias nuestra, donde se implantarán infraestructuras ferroviarias en Tenerife y Gran Canaria en un futuro (¿cercano, lejano, indeterminado?), también podemos encontrar un ejemplo de criticable planificación, en espera de las pifias que con los trenes seguro que se cometerán: el Tranvía de Tenerife..

Como se puede observar en el mapa, el Tranvía de Tenerife consta de dos líneas: la Línea 1, inaugurada el 2 de junio de 2007, que une el Intercambiador de Transportes de Santa Cruz con la avenida Trinidad en La Laguna a través de 21 paradas; por su parte, la Línea 2, abierta el 30 de mayo de 2009, recorre la distancia entre Tíncer y La Cuesta en 6 paradas. En el recorrido de ambas líneas existen dos paradas de trasbordo contiguas. Con el recorrido de la línea 1 siempre ha existido cierta polémica sobre su recorrido, excesivamente sinuoso, que se justifica desde el Cabildo de Tenerife por la necesidad de comunicar el centro de ambas localidades con los dos hospitales, así como la zona universitaria y algunos barrios. No obstante, hay que recordar que la línea 1 está incompleta ya que su proyecto original tenía como parada final el aeropuerto de Los Rodeos. Así mismo, la línea 2 se concibe como una conexión perpendicular a la original a la que le falta una parada por construir (entre San Jerónimo y Tincer) junto a un futuro centro sanitario y que, tras la parada de Tincer, se pretende alargar a otros barrios.
Las ventajas que el tranvía supone (vía exclusiva, precisión en las llegadas) no se traducen siempre en una mayor eficiencia en el tiempo. Por ejemplo, si quisiéramos llegar a las paradas de los extremos (desde los intercambiadores de Padre Anchieta y Santa Cruz o viceversa), es muchísimo más rápido utilizar la línea de guagua 015 o si queremos ir desde La Cuesta a cualquiera de ambos intercambiadores, es más cómodo y rápido coger desde allí la línea 014 hacia el sentido deseado que subir a la línea 2 del tranvía y hacer transbordo para llegar al destino. Incluso, si utilizamos el servicio de Google que ofrece la web de TITSA, en muchos momentos del día veremos que para llegar desde los intercambiadores de Santa Cruz o La Laguna a cualquier punto de la línea 2 del Tranvía, es más recomendable coger una guagua para llegar a realizar transbordo en dicha línea, que hacerlo con el propio tranvía en la línea 1. El problema es cuando queremos llegar a ciertas paradas intermedias de la línea 1 de Tranvía, en guagua resulta casi imposible, porque el tranvía prácticamente expulsó a cualquier otro transporte público de dichas calles. Por no mencionar el servicio nocturno de la línea 2, que fue suspendido apenas dos meses después de la apertura, dada su nula utilización. Con lo cual, la verdadera pregunta que surge tras todo éste tiempo es: ¿por qué no se probó primero con varios carriles-bus, lo que hubiera sido más barato? La respuesta nunca la sabremos.
Como ya han pasado cuatro años desde el primer día de uso de la línea 1 y dos desde la apertura de la línea 2, es tiempo suficiente para darse cuenta, incluso a través del uso ocasional, de qué paradas están absolutamente desperdiciadas y donde apenas se sube gente, producto de un mal planteamiento de su ubicación.
Parada Tíncer (línea 2) – ver en Google Street View

La parada final, de momento, de la línea 2 es uno de los ejemplos más claros. Tíncer es un barrio de aproximadamente 4.000 habitantes que ya contaba con un servicio de guaguas algo decente. Además, su proximidad a la carretera del Sur hacía que tuviera (y tiene) acceso a una variada cantidad de líneas hacia el centro de Santa Cruz. Además Tíncer, a diferencia del resto de paradas finales, no tiene nada de interés: ni zonas comerciales, ni edificios públicos ni cualquier otra motivación que incite ir a dicho lugar. Por tanto, el resultado es que en muchas ocasiones, los viajeros que suben aquí apenas pasan la decena.
Parada Museo de la Ciencia (línea 1) – ver en Google Street View

A pesar del Museo, ésta parada intermedia parece que tampoco tiene interés alguno para los usuarios, ya que sólo hay dos paradas más en dirección a La Laguna, no mereciendo la pena a casi nadie subirse y pagar para llegar hasta la Avenida Trinidad. Además, existe un servicio urbano de guaguas que llega hasta más rincones laguneros. Para desplazarse a otros puntos, la línea de guagua 014 resulta bastante más rápida. Por tanto, poco uso se le da.
Parada Las Mantecas (línea 1) – ver en Google Street View

Otra parada intermedia, pero con la gravedad de que ésta se encuentra en medio de la nada. Tras la salida de un túnel, aquí se puede comprobar en Google Street que no hay sino un establecimiento comercial y pocos edificios de vivienda, siendo el resto un descampado salpicado de alguna instalación industrial. A muy poca gente le compensa quedarse en ella.
Parada Ingenieros (línea 2) – ver en Google Street View

Y éste es el ejemplo más claro. En muchísimas ocasiones nadie se sube o se baja en ella. Lo que tiene alrededor es una instalación militar, un depósito de agua, una zona industrial-comercial y muy pocas viviendas. De hecho, los pocos usuarios que viven aquí prefieren, en lugar de hacer transbordo con la línea 2, continuar el recorrido en la línea 1, bajarse en Las Mantecas y seguir caminando a su destino.
Quizá ustedes, estimados lectores, hubieran incluido otras paradas como Conservatorio o Gracia, pero lo que realmente hay que pedir es que con los trenes, si los hacen, no comentan los mismos errores, porque disparar al aire sin criterio con pólvora ajena, en éstos tiempos, resulta bastante indigno.


Pues conozco a gente que, casualmente, usa más “Gracia” que “Campus Guajarvard” porque va a los centros de la parte de arriba de la ULL. Lo que quizá no tenía tanto sentido era tener dos paradas tan cercanas.