En seis entregas, a valiente página completa, ha desgranado Francisco Pomares los tejemanejes de Pau (yo le llamo Pau porque es un chico dorado) con las televisiones en Canarias, tanto locales como la Autonómica, en La Opinión de Tenerife. Es un poco largo de leer, pero merece la pena. No sólo sirve para conocer quién es quién, quién manipula a quién, quién coloca a quién, quién se come los huevos fritos de quién (lean, lean) o quién hace a cambio de qué en el panorama audiovisual canario, sino que además es un excelente laxante. Porque todo esto da un miedo que te (censurado en aras del buen gusto).

Su diabólico plan por controlar las teles culminará el día en que monte un ‘Mira quién baila (esa folía)’ y lo gane él mismo. Entonces vendrá la verdadera gloria.
La verdad que hoy, aprovechando que en el curro estaba en un momento de gran asueto, estuve leyendo esta novela corta pero terriblemente real de cómo se manejan los chachullos en Canarias. De todos modos, lo único en claro que se saca de ésto es que la historia aun no ha finalizado, porque tanto reparto de pastel acabará por enyugar a algunos y dejar con hambre a otros. Y eso, dada la debilidad del Paulinato, le puede pasarn factura política y jurídica.