
El señor de la foto se llama Manuel Sosa, pero todo el mundo lo conoce como Sandokán. Reúne los requisitos para ser considerado un superheroe: Aspecto curioso, habilidades extraordinarias y propensión a defender al prójimo ante la adversidad de manera altruista, sin esperar nada a cambio, y un corazón que no le cabe en el pecho.
Sandokán es un curtido marinero de la zona de Los Puertillos, en la isla de Gran Canaria. A el le deben sus vidas innumerables personas, a las que Sandokán, arriesgando su vida, ha arrancado de las garras del peligroso mar que hay por aquella zona. También ha rescatado cadáveres, muchas veces antes de que los propios servicios de salvamento hayan podido hacerlo. Son aquellos que murieron ahogados y que el no pudo salvar. Y aún dice que no puede dormir por las noches pensando en que quizá, si hubiera llegado antes, o si se hubieran dado otras circunstancias, podría haber salvado una vida más. Sufre tanto por las vidas que se lleva el mar, que no se encontraba preparado para acudir a la entrevista digital que le había preparado Canarias7 para este viernes. Y es que Sandokán fue el que rescató el cadáver del último desgraciado que se llevó el mar, aquel cuya fotografía, ya cadaver, adornó la mayoría de ediciones digitales de los periódicos de la provincia de Las Palmas.
Los superheroes existen. No llevan capa ni calzoncillos por encima de los pantalones. Este tiene una barquilla y una poblada barba. Esta SI es el tipo de personas de las que uno puede sentirse orgullosa de compartir origen.
Nada que añadir, simplemente respaldar todos y cada uno de los aspectos nombrados en esta anotación.