A raíz de este artículo de Autóctono y de algunos comentarios en el mismo, y de otros casos que he leído en la prensa digital canaria últimamente, y sobre todo, los comentarios de la Masa Comentadora™ (ya hablaré de este concepto otro día), me gustaría reflexionar acerca de la hipocresía que existe acerca del amiguismo, del compadreo, de ese “yo conozco a fulanito que te puede echar una mano en lo tuyo”, en definitiva, en lo que he dado a llamar menudeo de influencias.

Y es que hay mucha gente que se rasga las vestiduras porque un sujeto A conozca a un sujeto B que le avise de esa subvención que nadie leyó en el BOC, que le eche una manito en lo suyo o que ponga su solicitud al principio de la pila de papeles.
La gente se indigna públicamente por estas cosas, pero la pregunta es ¿y tu no harías lo mismo?. Si tuvieras un amigo/pariente/conocido ¿no intentarías que te echara una mano en lo tuyo? Vamos a ser sinceros: yo si, hasta cierto punto.
Y ahora ya pueden indignarse conmigo :-)


Pero hay que distinguir, una cosa es que un amigo/conocido “te ayude” y otra cosa es en qué consista esa “ayuda”.