Como indiqué en el artÃculo original, en un segundo artÃculo iba a hablar de la pelÃcula después de contar con pelos y señales el recorrido que suponÃa verla de cabo a rabo e ilustrándola con algunos ejemplos. Sin embargo, antes de empezar a escribir esta crÃtica me he percatado que los vÃdeos que ilustraban la misma ya que no estaban disponibles “debido a una reclamación de copyright realizada por Repor Line Producciones” según Youtube. Me he puesto a buscar por ese nombre y no me figuraba nada pero…resulta que se trata de Report Line Producciones, la productora de Óscar. Lo cual me lleva a pensar tres cosas:
- que triste es que ni siquiera YouTube-Google mencione bien su nombre
- sin duda la productora estaba preocupada porque la publicación de dichos videos podrÃa ver amenazada la venta de DVD de la pelÃcula (gracias por estimar nuestra influencia).
- ¿has sido tu, Lucas? ¿Nos lees? ¿Cuantos premios tiene la pelÃcula? ¿Cuantos DVD’s has vendido? :)
Afortunadamente pegas una patada a Google y hay decenas de plataformas parecidas a Youtube, los vÃdeos ahora están en MetaCafé, que me los he encontrado por casualidad. Y si no, serán encontrados en otra, avisados están…
Volviendo a la crÃtica de la pelÃcula, habrÃa que distinguir dos elementos que normalmente van juntos en la elaboración de cualquier obra, pero que en “Oscar” van más separados que nunca.
- la ficha técnica. Esta pelÃcula goza una factura profesional colosal en cuanto a todos los aspectos porque se nota que el dinero se invirtió en intentar crear la mejor atmósfera posible para la pelÃcula: fotografÃa, banda sonora, vestuario, maquillaje,… todo parece bien cuidado dando a la pelÃcula un aspecto visual bastante imponente. Veamos unas imagenes:

Un logrado trabajo en interiores y vestuario de época
Sin embargo, hay un “pero” bastante importante: los planos no acaban nunca, son lacrimógenos y parece que quiere darse la impresión que las escenas son como cuadros porque, salvo casos contados, no hay desplazamientos de cámaras. Esto, junto al ya mencionado Momento Hiro Nakamura citado en el primer artÃculo, lastra lo que es la peor parte de la pelÃcula.
- el guión y los actores. Nefasto, incompleto, difuso, incoherente, … son muchos los calificativos negativos que se le pueden atribuir al guión que firman Eduardo del Llano y Lucas Fernández. En primer lugar, la duplicidad de tramas es innecesaria, pues la pelÃcula hubiera quedado muy bien si sólo se hubiera limitado al fin que Lucas Fernández publicitaba con los altavoces y los dineros gubernamentales con los que contaba, supuestamente dar a conocer al pintor Oscar DomÃnguez. Sin embargo, la trama actual aporta un gasto innecesario en actores que además no compensan su presencia más allá del nombre: Victoria Abril está tremendamente sobreactuada, Enma Suárez está perdida, Toni Cantó y Caco Senante no son creÃbles como “villanos”. Quien único escapa es Jorge PerugorrÃa en su papel de “chuloputas”. Pero vamos, lo que se ahorraban en caché, lo podÃan haber empleado en un verdadero biopic de Oscar que, aunque Joaquim de Almeida y Paola Bontempi intentan salvar, se queda en lo que hemos dicho: pelÃcula mala y anodina.
Otro dato a vapulear son los cameos canarios (CC, que bien traÃdo), con los que parece que Lucas Fernández no se entera que hay más gente aparte de Instinto Patético Cómico en la escena canaria, pues prácticamente sale casi todo el grupo para hacerlo mal. Retoma a Vanessa Cabeza, que no sabemos en que pozo andaba escondida, utiliza a los hermanos Miró (Ciro, lamentable como extranjero, Kira, increÃblemente recatada). Al menos Isabel Prinz demuestra que, como Sonsoles Artigas hizó en su Interviú de Mayo de 2007, se pueden enseñar las tetas tras la menopausia.
Por último, fallos garrafales como no decir qué enfermedad tienen Victoria Abril y Joaquim de Almeida en sus respectivas tramas, solo mostrar 1 cuadro verdadero del pintor en toda la pelÃcula, no captar la esencia del surrealismo (no basta un doble de Picasso e ir repitiendo “soy surrealista” para que cuele) y, en definitiva, una dirección torpe y manirrota, arriconan a la pelÃcula al cajón de los fracasos, como indican su escasa taquilla y su carencia de premios.
Por eso, aunque Lucas Fernández nos dice en la web que la pelÃcula ha sido “todo un ejercicio de desenterrar, de un modo revelador, un mito olvidado”. El problema, querido Lucas, es que gracias a ello, ni tu vas a ser un mito, y tu carrera, junto a los millones de euros de todos, va a quedar enterrada. Por ello, permiteme un requiem por tu obra.





PLAS PLAS PLAS
Al menos te pegaste la peli