Estoy harto de que los epítetos, los improperios, los insultos estén creando en la sociedad canaria un poso que en el futuro será difícil de limpiar. Explicar qué se hizo bien o mal en la compraventa del frente de playa de Las Teresitas para evitar que se construyera en él es un ejercicio harto complejo. Diga lo que se diga, el ensañamiento mediático en torno a ese proceso ha sido de tal calibre que será muy complicado explicar a pie de calle todo lo sucedido. Por suerte, queda la justicia para poner a cada uno en su sitio.
El pasado domingo, Miguel Luis XIV Santa Cruz c’est moi Zerolo nos abría su corazón en un extenso artículo en El Día (amigos de El Día: yo comprendo que la maquetación es una labor ardua y complicada, pero ¿de verdad tanto cuesta quitar algún artículo para poder hacer la letra un poco más grande en los artículos largos? Quiten el de Paco Ayala, que tampoco perdemos tanto).
El artículo, que oscilaba entre lo furibundo y lo lastimero, haciendo escala con visado en el país de lo cansino, desgranaba las muchas y espantosas acusaciones que sobre su persona se han vertido en las Islas, especialmente en Tenerife, desde que se hiciera público que las letritas de su nombre se juntaban frecuentemente en el sumario de Las Teresitas, así como en el de Fórum Filatélico (que está ahí como escondidito, en plan “¿yo? pero si yo no soy más que un humilde sumario de unos pocos milloncejos”, pero que más tarde o más temprano volverá a primera plana).
He seleccionado la frase con la que inicio este post porque abre todo un horizonte al concepto “ensañamiento mediático”. –Miguelón-, señor Zerolo, ¿lo dice usted por las cientos, qué digo cientos, miles de páginas que la prensa tinerfeña, con su diario más vendido al frente, han dedicado al asunto? Porque si me dan a jurar, yo diría que se han dedicado diez veces más páginas a los Carnavales que al Teresitas-gate.
Tal vez se refiera a los minutos, qué digo minutos, horas, de televisión que –la Suya- la Nuestra dedicó a dar la noticia de la anulación de la compraventa por parte del Tribunal Supremo. Un no-parar, prácticamente.
Las huidas hacia delante es lo que tienen; nos salpican la vida de hilarantes momentos.

No lo parece, pero así se te queda la carita después de un ensañamiento
Dejad al pobre chico que solo quiere sacar perras para pagar la hipoteca a final de mes como todos.
:)))