Bajan revueltas desde hace días las aguas por la Universidad de La Laguna. La polémica apuesta del Rector por imponer, con los medios a su alcance, un calendario “europeo” para el curso 2008/2009 se ha llevado a cabo finalmente con muchos sobresaltos hasta que el Consejo de Gobierno de la ULL lo ha aprobado. Aun falta que pase la aprobación del Claustro de la Universidad, ya que este cambio supone modificar los Estatutos de la ULL. Y la cosa se ha ido tan de madre, que ayer han dado un aviso de bomba en el Campus de Guajara.

Señores terroristas, Anchieta también existe.
Personalmente en su día me curtí bastante en batallas universitarias, con el tema de la LOU primero y la defensa de la convocatoria de Diciembre después, con lo cual tengo algunas nociones sobre de que pie cojea cada uno. Por un lado tenemos al Rector, Eduardo Domenech, que como todos sus antecesores tiene un perfecto acento peninsular aunque sus amistades políticas se asientan sobre ATI-CC. Por otro lado tenemos a AMEC , un grupo claustral descendiente del SEC, muy aficionado a montar pollos mediáticos y con gente de todo pelaje político (aunque al principio eran independentistas). Ambos han chocado frontalmente en este asunto. Y yo, que siempre fui enemigo del SEC dadas sus viles tácticas electorales y sus chanchullos, tengo que ponerme del lado de AMEC en este asunto. Pero no por los argumentos vacíos que ha dado este grupo claustral y sus mediáticas protestas. Es una cuestión mucho más sencilla que se plantean otros grupos., que viene de los acuerdos famosos de Bolonia que nadie conoce.

Ondeando para todos, jodiendo a unos cuantos
Como casi todos saben, en 2010 se exigirá que las universidades españolas se adapten y se homologuen con sus hermanas del resto de la Unión. El problema de raíz es que se están dando de forma perfecta todos los pasos para darle forma al asunto a tiempo, pero sin fondo. Es decir, que en Europa hay otra forma de enseñar y de controlar el rendimiento del alumnado, para una valoración adecuada. Aquí no se está haciendo nada de eso, sino que empezamos con las chorraditas del horario, los doctorados y los Estatutos. Se establecen proyectos pilotos en algunas carrera como para probar, pero la base del asunto, que es el temario que se enseña por el profesor y la forma de darlo, en muchos casos no cambia. ¿Como vamos a pedir reformas estructurales a unos tipos cuya única gran renconversión fue montar un sindicato para pedir su homologación salarial? Solo cuando la Universidad de democratice y abandonen sus puestos muchos de los carcas actuales y accedan a ellos los mejores y no los apadrinados de turno, podremos hablar de europeización de los estudios.
Antes solo tendremos fuegos artificiales.
Interesante artículo, aunque la verdad, en muchos aspectos bastante desafortunado: para empezar, eso del “acento peninsular” de los últimos Rectores (los tres últimos) parece que su valía o ineptitud, sus logros o fracasos, parecen reducirse a ese origen. ¿Es que, por definición, Matías López o Marisa Tejedor fueron mejores porque su acento era genuinamente canario? Si nos hemos cachondeado de las ocurrencias de Cubillo con el tema del ADN mitocondrial, que luego alguien a quien siempre he presupuesto más sentido común y dedos de frente saque algo vinculado al origen (aunque no se parezca ni de coña a los desvaríos de don Antonio) me parece triste.
Y punto segundo: me parece que circunscribir los conflictos de Bolonia y su “agenda oculta” a la situación del profesorado, obviando el papel de los gobiernos (estatal y autonómico) me parece de un simplismo acojonante. Creo que ya hemos discutido sobre este particular más de una vez, pero desde hace varios años vengo escuchando que para afrontar la convergencia hace falta cambiar, además de la actitud de una parte del profesorado (que sé de buena tinta que es hostil o simplemente, está demasiado fosilizado como para entender esto), pero también se requiere una infraestructura que baje la ratio de profesor / estudiantes a 1:20, y eso requiere inversiones. En España las isntituciones quieren que Bolonia se obtenga con coste cero y eso es un disparate. Más aún, se está diseñando un modelo donde los cuatro años de Grado (tres y pico, porque en algunos sitios como la ULL, habrá un cuatrimestre o curso-puente con un batiburrillo de asignaturas comunes para compensar
siclas carencias con las que llega la gente de Secundaria)serán relativamente gratuitos, pero con los que no irás ni de aquí a la esquina. El posgrado será más que necesario y va a haber que pagar por él, y no poco. Y por otra parte, es muy difícil afrontar una convergencia donde el Ministerio de Educación se ha levantado cada día con una idea nueva. Que es muy difícil afrontar la convergencia cuando cada día te cuentan una batalla distinta. Hoy curso común, mañana no. Hoy tres años, mañana cuatro. Hoy tal carrera se descuelga. Etcétera. En España hemos querido (como con cosillas como la Constitución Europea) ser más comunitarios que nadie, y mientras en otros países, como Alemania o Italia, la cosa está yendo más lentamente, aquí vamos de aventureros. Y eso de “en Europa hay otra forma de enseñar” es una generalización sin fundamento, cuando cada país se enfrenta de forma distinta al asunto, y donde la forma de Alemania es distinta de la de Italia, y a su vez lo es de la del Reino Unido.Al final, el tono del artículo parece ser algo así como “Bolonia funcionaría si los profesores no fueran tan malos, porque en realidad no quieren currar”, lo que no es sino una vulgar falacia y una generalización muy pobre.
En mi humilde opinión, Bolonia tiene cosas buenas y cosas malas. En el lado bueno, el que se abran las puertas a la libertad de circulación de universitarios (docentes y estudiantes) por toda la Unión. En el malo, que introduce un montón de morralla de pedagogos que no sirve absolutamente para nada. Y en cuanto al tema del calendario, creo que, por muy inevitable que sea (lo será en 2010) hay cosas que no se han pensado bien:
-Por un lado, el hecho de que haya que coordinar ese calendario con otros, que no dependen directamente o únicamente de la ULL: por ejemplo, la PAU septembrera (es el 18, cuando el curso empezaría el 19) o las universidades veraniegas que pagan los Ayuntamientos y reciben matrícula de estudiantes.
-Por otro, el hecho de que el cambio de calendario lleve aparejado un cambio de convocatorias que, indefectiblemente, implica la reforma de los Estatutos a través del Claustro. Es un secreto a voces que, más tarde o más pronto, tanto la convocatoria de diciembre como el sistema de doble llamamiento van a volar, porque no tienen equivalente en toda España. Pero la legalidad es la legalidad, y mientras estén los EStatutos, hay que respetarlas.
Personalmente, después de espectáculos como el del martes y el miércoles, creo que, aunque los estudiantes tienen todo el derecho del mundo a protestar, las razones que puedan asistirles se pierden cuando se utilizan métodos agresivos para ello. Como decía Unamuno, vencer sin convencer.