En realidad ya llevaba un par de años abierta, sin permisos municipales (pero eso qué más da), y nosotros sin saberlo. Me he desayunado hoy con esta romántica historia del canariasahora.com:
Una boda en el auditorio de Tenerife Se está montando una buena en Tenerife con la decisión del Cabildo de la isla de autorizar el uso del auditorio de Catatrava para la celebración de acontecimientos sociales. Una boda, para ser más exactos. Ocurrió el pasado viernes, cuando una de las terrazas de ese edificio acogió la celebración nupcial con 500 invitados, entre los que se encontraba una amplia representación del mundo político, social y mediático de la isla. No en vano se casaba el dueño de Radio Marca en la isla, Iván Bonales (sustituto de Willy García en la presentación de la Gala del Carnaval), que montó un bodorrio por todo lo alto, con catering de Carlos Gamonal y varias orquestas. El auditorio aceptó la contratación para así poder contar con unas perritas atípicas, que nunca vienen mal, pero ha sentado un precedente muy peligroso: cualquiera que tenga dinero para pagarlo puede pedir lo mismo (en el auditorio lo llaman eufemísticamente “recepción nupcial”) que ha contratado esta pareja y no se le puede negar. Invierta usted 23 millones de euros públicos en un espacio para la cultura y termínelo dedicando a bodas y bautizos. Más de pueblo, imposible.

Sala de fiestas Casa Chago Calatrava, antes conocido como Auditorio de Tenerife, que en esta imagen nos da el culo
¿Habrán pagado los novios los derechos de imagen que tiene el edificio (no es coña, los tiene)?
Ardo en deseos de saber qué será lo próximo, porque ya me estoy imaginando a Monseñor Provocadísimo Bernardo Álvarez bautizando al aire libre al recién nacido de cualquier buena familia.
¿Montarán un bingo los días que no haya conciertos?